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ENTREVISTA
Agustina Ayllon y su pelea contra la violencia de género: "Hay más casos y son más graves"
La subsecretaria de Género y Diversidad Sexual de la Provincia recibió a La Tecla y conversó sobre la problemática. Aseguró que el grado de violencia ha aumentado. Los programas del Gobierno para combatirlo
Agustina Ayllon y su pelea contra la violencia de género:
Hace poco más de un mes, Agustina Ayllón se convirtió en la nueva subsecretaria de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires. Llegó para reemplazar a Daniela Reich, quien asumió como se-nadora por la Primera sección electoral. Hace un alto en sus viajes a la Costa Atlán-tica para promocionar el programa “No es No” y, en su despacho de 6 y 51, se presta a conversar con La Tecla.

-¿Cómo encontró al área?    
-Por suerte, Daniela (Reich) ya había planteado lo que iba a ser la secretaría y su trabajo. Cuando a mí me ofrecen el trabajo, lo que me dicen es: “Vamos a profundizar”. En este trabajo siempre hay que estar activa, es una constante el tratar de mejorar la calidad de trabajo que se brinda; sobre todo en una situación tan delicada co-mo es el trabajo con mujeres que son víctimas de violencia. Pero había ciertas líneas establecidas, que estamos profundizando con algunas cuestiones que había que mejorarlas en cuanto a agilización.

-¿Cómo cuáles?
-La Provincia tiene como función principal acompañar a los municipios, que son los que están en relación directa con las mujeres. En ese sentido, todo lo que podamos hacer para mejorar nuestro vínculo, capacitar, fortalecer, lo hacemos. Sobre todo para la bajada de recursos; es esa parte la que te-nemos que estar continuamente mejorando. 

-¿Cuál es hoy la situación de las políticas públicas en la materia?
-Con respecto a los refugios, hay 44 en la Provincia. Nosotros trabajamos con una red de 37, y lo que se ha planteado es llegar a 50 para cuando se termine el mandato. En el tema de línea 144 trabajamos fuertemente, porque todavía no está instalada la línea para violencia de género, la mayoría de las llamadas no tienen que ver con violencia. Estamos trabajando en mejorar el protocolo jurídico que se da y hacer un protocolo para adolescentes, ahora que estamos incorporando la línea como herramienta de chicas y chicos más jóvenes; que se entienda que pueden acompañar, ayudar, instalar que si le pasa algo a una amiga, o si lo estoy presenciando yo, también puedo ser parte y ayudar en esa situación; esto es lo que trabajamos en los boliches a la noche. También con esta idea de intensificar y hacer entender que la 144 puede ser una herramienta para el trabajo con jóvenes. 

-¿Están instalados los planes?
-Lo que nos pasa es que muchas ve-ces, en ciudades del interior, creen que el 144 es para Capital Federal y GBA, en lugar de entender que es un número de derivación y asesoramiento para el lugar donde ellas estén, no solamente para quienes estamos cerca de la línea. Hay que trabajar fuertemente en la instalación y consolidación del número.

-¿Cuáles son las realidades del Conur-bano y el Interior?
-La realidad es que es distinto, principalmente porque en las ciudades más chicas, muchas veces esta problemática está oculta, porque la gente se conoce, entonces la for-ma que una mujer accede a una ayuda, mu-chas veces es más difícil. En el Conurbano hay una intensificación del tema, por la cantidad de población. Lo que sí vemos es que está en todos lados. Más allá de que en-tendemos que cada ciudad a la que vamos tiene una realidad diferente, porque, ade-más, tenemos que ver qué recursos tiene esa ciudad, si hay comisaría, si hay juzgado de paz, si hay una fiscalía; tiene que ver con una cuestión de complejidad y cómo se trabaja. En nuestro caso, cada municipio tiene un área de género, y es con la que tenemos el vínculo para hacer el seguimiento. 

-¿Hay algún tipo de patrón que se repita en las zonas de mayor conflicto?
-No. Lo que sí, pero no hay una estadística fehaciente, es el tema que te dicen siempre que se está intensificando el nivel de violencia; no sólo que se siente que hay más violencia, sino que el grado de violencia respecto a las cosas que cuentan es cada vez más grave. En ese sentido, sí. 
La realidad es que lo encontramos en todos los lugares de distintas formas, porque de-pende de si una mujer se anima a hablar o no, si tiene una red de contención, si podemos trabajar con el tema desde antes de manera preventiva o si es una situación que la mujer está desde hace años con la violencia, si tiene hijos, qué pasa con la cuestión económica. Son todas cuestiones que tenemos que articular para poder fortalecer a la mujer.

-Hace, aproximadamente, un año, Conte Grand dio a conocer los índices de violencia de género 
en la Provincia. ¿Cuál es hoy la realidad?
-La estadística sigue siendo la misma, todavía, y hubo quince (luego se corrige y asegura que son trece los casos) femicidios en lo que va del año.

-Cómo se hace para combatir eso, concientizar.
-Lo que estamos trabajando es una cuestión que al ser social y cultural, por eso es muy fuerte la parte de trabajar en educación, concientización. Son temas que los vemos todos los días, pero no solamente quienes trabajamos en la temática; lo vemos en los medios, vemos lo que está sucediendo. Tiene que ver con una cuestión que tenemos que trabajar desde el Estado con la mayor responsabilidad, pero, también, trabajando de forma conjunta en lo social. Está la situación de “porque a mí no me pasa, o no lo veo, no me meto”; tenemos que trabajar está cuestión del “no me meto”. Tenemos que empezar a entender que es una cuestión que tenemos que trabajar entre todos; por eso es fundamental trabajar en las relaciones cuando empiezan con el tema de los chicos adolescentes y poder frenarlos a tiempo, no cuando pasa el tiempo.

-Hay que hablarlo...
-Que se hable del tema continuamente es un paso enorme, seguir hablándolo, exponiéndolo. Hay muchas mujeres que todavía no se animan a hablar, y hay otras que se animan a hacerlo después de mucho tiempo. Y no tiene que ver con una situación de mujeres vulnerables, nos puede pasar a todas. 


“Estamos en una transición, por eso hay tantas discusiones”

-¿Por qué no se usaron las declaraciones mediáticas de ciertos personajes para lanzar comunicados y, así, darle más visibilidad al área?
-Es fundamental poder sentar una posición, lo tratamos de hacer. A nivel general, cuando pasa algo decimos “en esto estamos en desacuerdo”, sin agraviar. Uno escucha ciertas declaraciones y, más allá de la persona que lo dice, uno piensa “bueno, esto no”. Ahora estamos en un momento de transición, por eso se habla tanto y hay tantas discusiones. 

-¿Cómo ve al feminismo?
-El tema del feminismo, y qué entiende cada uno por feminismo, es una lucha por una igualdad de derechos, por una igualdad de género; es difícil que si lo lee de esa manera, uno pueda pensar en estar en desacuerdo. Si uno empieza a preguntar si le gusta votar, o si le gusta disponer de sus bienes, o si le gusta desarrollarse laboralmente y no sentir culpa por ello, o decidir no ser madre, son cuestiones explicitadas que en los hechos todos estaríamos de acuerdo. Sin embargo, puesto en palabras, depende de la postura que cada uno diga. Yo no estoy de acuerdo con ser feminista o no, va más allá de eso. Cuando uno puede explicar que esto tiene que ver con tener igualdad de derecho, difícil que no esté de acuerdo.

“Antes había una resignación al dolor; ahora, la mujer no se calla”

-Se habla cada vez más en los medios, pero, a la vez, los números indican que los actos son cada vez más violentos. ¿Cómo se combate?
-Lo que nos dicen es que cada vez, los hechos son más violentos, pero como no hay una estadística de años, de ver cómo evolucionó, es poco comprobable, porque, además, antes había una resignación al dolor; era parte de lo que pasaba. Ahora, parte del ruido de lo que pasa es que uno ya no se calla. Antes pasaba y estaba normal, ya no. No es normal los chistes que hacen, no es normal si uno se siente destratado. Eso de “bueno, bancátela, es así, quédate callada”, ya no. Hay mujeres que se quedan calladas, pero las que pasan por esta situación son las que tienen que hablar. Tenemos que hablar todas, hablar por las que no pueden hablar. Hay una realidad que tiene que ver con los derechos humanos, con la dignidad de las personas; hay cosas que están mal y tienen que cambiarse.

“Exponer lo que está pasando, no me parece que esté mal”

-En algún momento se dijo que la mediatización era contraproducente. ¿Qué piensa?
-No creo que hablar de las cosas sea contraproducente, tal vez sea contraproducente cómo se expone. Eso pasa, generalmente, cuando vemos algún caso que si no está bien explicado puede generar otro efecto, ya sea violencia de género o de otra índole. Para mí, exponer lo que está pasando no me parece que esté mal, no veo por qué hay que esconder las cosas.

-¿El tratamiento de los medios influye?
-Sí, pero también hay muchísimas periodistas comprometidas, una red de comunicadoras, que así como uno trabaja en su área tratando de capacitar, también se está haciendo. Esto no va a cambiar de un día para el otro, es un proceso, y ya estamos en ese proceso. Se están generando movimientos. Uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo, lo importante es 
que estén a la luz. Quizás hay casos de hace veinte años, pero hoy las víctimas sienten que no tenían la culpa, que lo que ocurrió estuvo mal; es muy importante que pasen esas cuestiones.

-En esos casos que ocurrieron hace años y salen a la luz ahora, ¿cómo se trabaja?
-Seguramente la víctima necesitará tener un acompañamiento psicológico. Hay una sensación de alivio al po-der contar algo que tuvo guardado. Muchas veces hasta lo olvidan, no quieren verlo, una parte de la vida que taparon y que ahora pueden destapar; una persona que puede contarlo, ya empezó a sentir alivio, y hay un violento que dejó de ejercer violencia, porque mientras estás callada hay algo de esa persona que sigue ejerciendo violencia; hablarlo es un alivio para la víctima.

“Lo que hay se trata de profundizar y ampliar”

-¿Con qué programas cuenta el área?
-Hay algunas cuestiones, como la línea 144, que para nosotros son muy importantes. También se trabaja continuamente en tratar de mejorar la cantidad de llamados, los recursos que se brindan en los llamados; es algo que nos tiene bastante ocupadas. En líneas generales, lo que hay se trata de profundizar y ampliar. Tenemos una red de hogares que buscamos, de forma continua, que se pueda ampliar, para brindarles asistencia a mujeres que están en situaciones de más riesgo.

-¿Se trabaja la prevención?
-Tenemos distintos tipos de medidas que tienen que ver con la asistencia a la mujer, pero, también, trabajar profundamente lo que es la prevención. En eso estamos trabajando, y ha sido un pedido de la Gobernadora trabajar en jóvenes, la temática de violencia en la adolescencia. Para nosotros es fundamental que estemos trabajando tanto con la educación como salir a otros ámbitos, como la nocturnidad, que se empezó una campaña este verano, y la vamos a seguir en todo el año, para poder acercanos a los jóvenes. Estamos trabajando en una campaña de grooming, que también lo vemos, y está relacionada con la violencia en las re-des sociales. Estamos agilizando el fondo de emergencia que van a tener los municipios para cuando tengan que asistir a las mujeres y necesiten recursos.

“Falta visión de perspectiva de género"

-¿Qué proyecciones tiene el área?
-El objetivo está en tratar de llegar a dar mayor y mejor contención a mujeres que estén atravesando este problema, que haya siempre una respuesta. Para eso hay que fortalecer y trabajar no solamente el área de género, sino con educación, con atención a la victima; gente de distintos ámbitos que entendemos que es una cuestión que todos nos tenemos que poner de acuerdo; la violencia de género es una cuestión transversal.

-Cuando hay un femicidio se habla de un Estado ausente, sobre todo la Justicia, la fiscalía…
-Me cuesta mucho cuando se habla de generalizaciones, porque hay gente muy comprometida en muchos lugares. Igualmente, falta visión de perspectiva de género en muchos de estos lugares; el trabajo depende de esta articulación, todas estas áreas tienen que funcionar. El Estado siempre tiene una responsabilidad mayor, que hay que tratar de trabajar y que es lo que se está continuamente mejorando.

-¿Cómo se llega a la visión corporativa?
-Como es una cuestión transversal, no puedo trabajar sola. Si tenemos una mujer que la estamos fortaleciendo, tengo que saber cómo está la causa, cómo fue la denuncia, que pasó, qué les pasa a sus hijos. En esa situación, si yo quiero trabajar, necesito estar en contacto con estos otros actores del Estado.
 
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