El actor Mickey Rourke, el legendario por películas como 9½ semanas y El luchador, atraviesa un momento delicado en su vida personal y financiera.
El propietario de la vivienda que alquila en Los Ángeles, Eric Goldie, le notificó una deuda acumulada de alrededor de 70 mil dólares en alquileres impagos en el mes de diciembre.
Por otro lado, le exigía que abonara el total del monto. Aunque la primera notificación fue invalidada por errores formales, ahora los representantes legales preparan una nueva acción legal para recuperar la propiedad, incluyendo intereses y costos judiciales.
En medio de esta crisis, Liya-Joelle Jones, asistente de la representante del actor, Kimberly Hines inició una campaña en GoFundMe.
La colecta, que alegaba contar con la autorización de Rourke, buscaba fondos para cubrir la morosidad y evitar la pérdida de su hogar, destacando la vulnerabilidad del artista pese a su exitosa carrera. La iniciativa recaudó rápidamente más de 100 mil dólares.
Sin embargo, el propio Rourke salió al cruce con un video en Instagram donde negó categóricamente haber iniciado o aprobado la campaña. Visiblemente molesto y confundido, el actor de 73 años afirmó: “Ese no soy yo, ¿ok? Si necesitara dinero no pediría ninguna caridad. Prefiero meterme una pistola por el culo y apretar el gatillo. Solo pediría prestado a amigos cercanos en caso de necesidad, nunca a extraños o fans”.
Rourke también reflexionó sobre su trayectoria, admitiendo errores en la gestión de su carrera, falta de tacto en el pasado y años de terapia para superar traumas. Anunció que consultará a su abogado para aclarar el asunto. Ahora, él se mudó temporalmente a un hotel en West Hollywood.