Amber Heard volvió a referirse al juicio por difamación que la enfrentó con Johnny Depp y que marcó un punto de quiebre en su vida personal y profesional. Lejos de los tribunales y de Hollywood, la actriz habló con una mirada introspectiva sobre el proceso judicial y las secuelas que le dejó la batalla legal más mediática de su carrera.
“Ya no quiero usar mi voz. Ese es el problema”, confesó, al explicar el profundo desgaste emocional que atravesó durante y después del juicio. Además sostuvo que el proceso no solo afectó su imagen, sino también su identidad y su relación con la palabra. En ese sentido, aclaró que su decisión de callar no implica una retractación ni una renuncia a lo vivido, sino una forma de protección personal tras años de presión y ataques.
El juicio, que concluyó con un fallo mayoritariamente adverso para la actriz, tuvo un impacto directo en su carrera artística. Desde entonces, Heard se mantuvo alejada de nuevos proyectos y optó por una vida más reservada, enfocada en su rol como madre y en reconstruir su intimidad lejos del ruido mediático.
A través de sus recientes declaraciones, la actriz plantea una reflexión más amplia sobre el costo personal que pueden tener los conflictos judiciales expuestos públicamente y sobre cómo, en algunos casos, el silencio termina siendo la única forma de sanar.