Los hospitales municipales enfrentan déficits, recortes y una presión cada vez mayor sobre sus servicios. Las áreas más complejas y la extrema preocupación en las gestiones locales.
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La situación de los hospitales municipales en la provincia de Buenos Aires se volvió uno de los puntos más sensibles de la crisis que atraviesan los distritos del interior.
La falta de médicos para cubrir guardias, el aumento de la demanda, el traspaso de pacientes del sector privado a la órbita de atención estatal como el encarecimiento de insumos y medicamentos, y la caída de ingresos están empujando al sistema público a un escenario cada vez más frágil. En varios municipios, los jefes comunales y funcionarios del área económica coinciden en un diagnóstico: la salud absorbe una porción creciente del presupuesto, pero aun así no alcanza para responder a la demanda que se expande al ritmo del deterioro social y económico.
Con este escenario, el problema ya no aparece solo como una dificultad presupuestaria, sino como una tensión estructural. En distintos distritos, los municipios deben hacerse cargo de prestaciones que antes absorbían otros efectores, sostener hospitales y centros de atención primaria con recursos cada vez más ajustados y, al mismo tiempo, enfrentar la migración de pacientes desde el sistema privado o desde obras sociales que no logran dar respuesta. En ese marco, las declaraciones de intendentes y secretarios de Hacienda funcionan como termómetro de una preocupación extendida: costos que se multiplicaron varias veces en poco tiempo, coparticipación en baja, atrasos en pagos y un margen fiscal cada vez más estrecho.
Necochea terminó de ponerle forma institucional a esa crisis con la declaración de la emergencia sanitaria por 180 días, aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante. La medida buscó dar una respuesta concreta a la falta de profesionales en hospitales y unidades sanitarias del interior, especialmente en localidades donde ni siquiera se logra cobertura médica permanente. Pero el trasfondo excede a un solo distrito. La emergencia expone una problemática que se repite en distintos puntos de la provincia: dificultad para radicar médicos en pueblos pequeños, hospitales municipales obligados a absorber más demanda y sistemas de atención cada vez más exigidos por la retracción de programas nacionales y el debilitamiento de las coberturas formales.
A ese cuadro se suma una presión financiera que empieza a traducirse en números alarmantes. En algunos municipios, el gasto sanitario representa cerca del 40% del presupuesto; en otros, las proyecciones de déficit anual en salud ascienden a varios miles de millones de pesos. La ecuación se vuelve negativa y la falta de respuesta son una señal de alarma para uno de los sectores de primordial atención.
"Están sobrecargadas las guardias"
El intendente de Balcarce, Esteban Reino, advirtió sobre la delicada situación que atraviesa el sistema sanitario local, especialmente el hospital municipal, en un contexto de fuerte endeudamiento de las obras sociales. “Tenemos una deuda enorme de IOMA y de todas las demás obras sociales. Son mil millones de pesos de déficit”, afirmó. En ese sentido, cuestionó demoras y fallas administrativas: “No hacen auditoría y ni siquiera nos pagan lo que auditan. Si nos pagaran todo, igual tendríamos déficit”.
El jefe comunal explicó que, a pesar de las dificultades, el municipio sostiene el funcionamiento del sistema de salud con recursos propios, aunque la situación es cada vez más compleja. “Estamos en un esfuerzo enorme, sosteniendo la situación con lo que podemos, con todo escarbadiente. La situación es muy dura”, señaló. Además, remarcó que el hospital es el principal efector sanitario de la ciudad: “Es el único factor de salud para 50 mil habitantes, con 70 camas y terapia intensiva, pero los recursos son contra escasos”. A esto se suma un aumento de la demanda: “Mucha gente que antes se atendía en el privado ahora va al hospital. Están sobrecargadas las guardias y los turnos”.Reino también alertó sobre la falta de respuestas ante las deudas acumuladas y el impacto del contexto económico en los municipios. “IOMA tiene una deuda muy importante con nosotros, he llamado muchas veces y no tengo respuesta, ya es apremiante”, sostuvo.
Finalmente, vinculó la crisis sanitaria con la situación económica general: “Si no hay crecimiento de la actividad económica, esto se va a poner más duro. Se trasladan responsabilidades a los municipios sin recursos, y así es imposible cumplir”.
"No hay un horizonte de mejoría y eso preocupa muchísimo"
El secretario de Hacienda de Trenque Lauquen, Alfredo Luis Zambiasio, advirtió sobre el fuerte desequilibrio que atraviesa el sistema sanitario municipal, con un déficit creciente que impacta de lleno en las cuentas públicas. “Al 31 de marzo, el área de salud nos está dando un déficit de 1.279 millones de pesos”, explicó, al detallar que el cálculo contempla los ingresos por coparticipación y obras sociales frente al gasto en personal, insumos y funcionamiento de hospitales y centros de salud. En ese sentido, alertó sobre una proyección preocupante: “De no haber un cambio en los ingresos, la predicción es un déficit anual que va a rondar entre los 4.000 y los 5.000 millones de pesos”.
Zambiasio remarcó que el sistema sanitario local es amplio y complejo, con dos hospitales, centros de atención primaria y servicios de salud mental, lo que incrementa la presión sobre el presupuesto. “Los gastos muy difícilmente puedan bajar, al contrario van a tender a incrementarse por paritarias o distintos factores”, sostuvo. A pesar de este escenario, aseguró que el servicio continúa funcionando con normalidad: “Por lo que vemos en las reuniones de gabinete y en el contacto con la gente, el nivel de atención no se ha resentido”.
Sin embargo, el funcionario subrayó que la situación genera una fuerte preocupación hacia adelante, en un contexto de caída de recursos y falta de previsibilidad. “Esto no es solo por el déficit en salud, sino que obedece también a la caída en la coparticipación”, indicó.
"No alcanza con lo que se cobra y hay deudas importantes"
En los últimos días, el municipio de Necochea declaró la emergencia sanitaria, en un contexto marcado por la falta de profesionales y el creciente déficit en el sistema de salud. El intendente Arturo Rojas explicó que una de las principales dificultades se da en las localidades del interior: “Se hace muy difícil conseguir médicos que quieran ir a vivir a esas zonas”, indicó, al tiempo que detalló que algunas no cuentan con cobertura las 24 horas. En términos económicos, advirtió que el municipio destina una fuerte inversión: “Invertimos más de 22.000 millones de pesos en salud, pero los ingresos no alcanzan y tenemos un déficit de alrededor de 5.900 millones”.
El jefe comunal también remarcó el aumento de la demanda en el sistema público y el impacto de las políticas nacionales. “Hoy tenemos una mayor sobrecarga porque hay personas que no pueden pagar la prepaga o se quedan sin obra social y terminan en el hospital público”, sostuvo. Además, cuestionó la reducción de programas y las deudas de las obras sociales.
"Hoy el 40% del presupuesto local se va en salud"
El intendente de Coronel Rosales, Rodrigo Aristimuño, advirtió sobre la crítica situación que atraviesa el sistema sanitario local, marcada por el aumento sostenido de costos y una creciente demanda de la población. “La verdad que es difícil, porque los costos siguen aumentando, los recursos son cada vez menos y hay cada vez mayor necesidad”, afirmó. En ese contexto, explicó que el hospital municipal debió absorber prestaciones que antes realizaban otros centros, como el Hospital Naval: “No hace más ecografías, y las estamos haciendo nosotros. Afuera tienen un costo de alrededor de 70.000 pesos, algo que un trabajador que gana 500.000 no puede afrontar”.
El jefe comunal señaló que esta presión impacta directamente en el funcionamiento del sistema público, en un distrito donde prácticamente no existe oferta privada. “Estamos sufriendo mayor cantidad de demanda y cada vez menor cantidad de recursos. Estamos muy complicados”, remarcó. Además, detalló que los costos en salud “se multiplicaron por seis o siete” en los últimos años y que el municipio debió incorporar nuevas especialidades médicas ante la falta de alternativas: “Hemos tenido que sumar hasta dermatología porque la gente no puede pagar una consulta afuera”.
En términos presupuestarios, Aristimuño indicó que el área de salud ya representa cerca del 40% del gasto municipal, lo que tensiona las finanzas locales. “Hoy el 40% del presupuesto se va en salud, entre salarios e insumos, y los recursos siguen cayendo. Ya no sabemos de dónde sacar”, expresó. También advirtió sobre el impacto de la inflación y los costos operativos, como el combustible: “Si te aumenta 900 pesos el litro de gasoil, te complica toda la economía del municipio”. Frente a este escenario, concluyó: “Mi preocupación es cómo sostenemos el salario de los trabajadores y las prestaciones al mismo tiempo, porque no hay más recursos”.