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Domingo, 11 octubre 2026
Argentina
ELECCIONES 2027

Camino del medio: ¿una utopía?

Como en las elecciones de Brasil, donde Lula y Bolsonaro acapararon una abrumadora cantidad de votos, en nuestro país la foto no difiere demasiado. La polarización no cede y las encuestas lo reflejan. Sin embargo, vuelven a surgir voces que proponen distanciarse de libertarios y kirchneristas.

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La "avenida del medio" es un concepto político argentino que define al sector del electorado moderado que rechaza la adhesión a posturas extremas, popularizado en los últimos años en un país que siente atracción por los polos.

Los “pro” y los “anti” se han definido desde la política hasta el fútbol, dejando un espacio casi insignificante para quienes buscan mantener equidistancia desde una postura moderada o “no radicalizada”.

El fenómeno, claro está, no es exclusivamente argentino, así como la alegría -Charly García dixit- no es solo brasilera. Precisamente, en ese país, las elecciones presidenciales que tuvieron lugar el pasado fin de semana ratificaron lo que la mayoría de las encuestadoras vaticinaban: una extrema polarización.

Así, los dos principales candidatos a gobernar la mayor economía de Latinoamérica, se llevaron casi un pleno en la ruleta de los comicios. El ganador de la primera vuelta, el ultraderechista Flavio Bolsonaro, hijo de Jair, expresidente, obtuvo el 47,03% de los votos (algo más de 56 millones de adhesiones) con su Partido Liberal. Superó por una diferencia exigua al histórico dirigente de Partido de los Trabajadores (PT) y actual mandatario, Luiz Inácio “Lula” da Silva, quien recogió el 45,16%, casi 54 millones de votantes.

Detrás aparecen el médico psiquiatra y escritor Augusto Cury (Avante), con el 2,89%; el activista y empresario Renan Santos (Missao), con el 2,24% y Ronaldo Caiado, del PST, ex gobernador del estado de Goias y otrora diputado nacional, con el 2,18.

Camino del medio: ¿una utopía?

Otras seis listas no llegaron ni siquiera al uno por ciento de los apoyos, destacando un dato tan sorprendente como preocupante para Lula y Bolsonaro, protagonistas del balotage el próximo 25 de octubre: el ausentismo fue del 21 por ciento del padrón.

¿Y por casa, cómo andamos? No demasiado diferente, aunque el tablero político, social e histórico de nuestro país tiene marcadas diferencias con el brasilero. Aunque el fenómeno de la polarización extrema, denominado “grieta” por convención lingüística, también está marcado a fuego en el corazón y la mente de los argentinos.

La última cita electoral, la de las legislativas de 2025, dejó una fotografía similar a las anteriores, aunque algo menor: La Libertad Avanza y el peronismo se llevaron el 73,92 por ciento de los votos. Los violetas obtuvieron el 40,73% de las preferencias y Fuerza Patria 32,19 restante.

Con los últimos comicios como antecedente, la encuestadora QMonitor publicó un informe en el que resalta que este sector moderado representa actualmente al 40% del electorado nacional, registrando un incremento considerable respecto a años anteriores.

Otros sondeos de opinión pública reflejan que este segmento manifiesta cansancio con la polarización política tradicional y reclama liderazgos más moderados y propuestas de gestión pragmáticas. Su postura es: ni Milei ni Kicillof o quien represente al peronismo.

En cuanto a sus características, analistas y consultores políticos definen a este grupo como altamente volátil (la mitad de quienes integran la avenida del medio admite que terminaría votando al candidato con mayores posibilidades de ganar si la opción que mejor lo representa no demuestra competitividad electoral) y que está en busca de un candidato que unifique a los “ni ni” de la partidocracia. 

Sin embargo, advierten que el principal desafío de este espacio es demostrar competitividad para evitar que sus votantes terminen optando por los extremos de la grieta por el llamado "voto útil".

En el crecimiento de este sector pesa el deterioro de la calidad de vida, producto de la caída del salario real y el incremento brutal de los servicios, y el derrumbe de las expectativas generadas por el gobierno de Javier Milei.

De acuerdo con el trabajo de QMonitor, la principal exigencia apunta a la calidad de los equipos de gobierno. El 80% sostiene que el próximo liderazgo debe estar acompañado por equipos técnicos sólidos y no depender exclusivamente de una figura personalista.
También aparece un fuerte cuestionamiento al estilo presidencial. El 78% critica los modos de Milei, mientras que la mitad de los consultados asegura que no pretende un cambio absoluto de rumbo, sino conservar algunas políticas y modificar otras.

A esa demanda de equilibrio se suma una preocupación económica real y que crece. El 50% reclama dirigentes con mayor sensibilidad frente a las dificultades que atraviesan las familias, en un contexto donde el ajuste sigue impactando sobre los ingresos.

En diálogo con el programa Desconfiados, que se emite por Cadena Río (88.7 FM), el analista Carlos Germano aseguró que sigue viendo una fuerte polarización. “Es más, yo lo que empiezo a notar es que la tercera fuerza en Argentina es la no concurrencia”, sostuvo.

En el caso brasilero, consideró que en un balotaje suele haber mayor participación. “La gente puede votar más cuando quedó tan polarizado. El problema que se da en Brasil es que las terceras fuerzas son, casi todas, más cercanas al centro derecha. No es que todas comulguen con Bolsonaro, pero sí pueden apoyarlo. Por eso pienso que a Lula se le achicó mucho el marco para ir a buscar votos. Yo creo que un sector para ir a pedir el voto es el de la tercera edad, el de los jubilados, además de los indecisos y los que no fueron a votar en la primera vuelta”. 

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Aníbal Urios, director de DC Consultores, descree de la opción por el centro.


Con él coincide, en parte, el titular de la consultora DC, Aníbal Urios, quien reconoce que hay un porcentaje de la población que escapa a los extremos, aunque es categórico en afirmar que “no incide en la opinión pública, no tiene el peso que algunos le asignan”.

En tal sentido, explicó que “puede haber un 40 por ciento, tal vez menos, que no quiere ni al peronismo ni a La Libertad Avanza. Nosotros lo hemos preguntado, y te dicen: “Sí, me interesaría una versión por el medio o distinta, pero no dice que la vayan a votar. O sea, ese 40% no se va a tirar de cabeza a un outsider o a una versión moderada, o por el medio, es otra lectura. Lo que sí hay es un porcentaje de argentinos que no se identifican ideológicamente, es un porcentaje casi histórico, que ya sabe y define lo que no quiere”. 

El analista consideró que “ese votante es muy difícil que lo capture, por ejemplo, el peronismo en etapa. Es el votante del rechazo, sabe lo que no quiere pero no lo que quiere. Nosotros identificamos que le interesa mucho este rumbo de la Argentina, de una Argentina con un estado más chico, moderno, con inversiones privadas, que genere desarrollo, que genere trabajo, las cuentas equilibradas. Pero tiene dudas en cuanto al presente, ese famoso derrame que no le llega, que no le permite llegar a fin de mes o llegar justo”.

En cuanto a las figuras que van emergiendo, algunos considerados outsideres, Urios refirió que “hemos probado versiones, hemos probado fórmulas random, y la gente dice que está bueno, pero no para ahora. Yo a muchos les digo que visualicen el 2031, porque no hay mucho espacio. Es como un fitito (el auto Fiat 600), no hay lugar para todos ahora. Pero sí puede haber una versión mejorada para lo que venga. El elector ya ha definido a dónde quiere ir, no quiero volver a la versión de las viejas recetas, no importa si es peronista, del PRO o lo que sea”.

Políticos ilusionados

En una entrevista concedida al diario Clarín, el ex senador nacional y ex titular del Comité Nacional de la UCR, se diferenció de algunos sectores de su partido que buscan un acuerdo con el mileismo y propuso iniciar la construcción de una alternativa alejada de libertarios y kirchneristas.

"Hace unos días en Nueva York estuvieron los dos principales exponentes de esos dos relatos, de esos dos extremos: Milei y Kicillof, cada uno con su libreto. Fueron a contar dos modelos antagónicos, contrapuestos, pero del siglo XIX. No fueron a hablar de la Argentina del futuro. Milei planteó que el modelo libertario a ultranza es el que manda hoy en la Argentina y el que va a sacarla de los fracasos del pasado. Por otro lado, Kicillof dijo que ese modelo es anacrónico y que el suyo es el que va a sacar al país del fracaso”, lanzó.

La postura del mendocino choca con las aspiraciones del abadismo y otros sectores de su partido, quienes evalúan que no hay espacio para opciones intermedias y negocian un acuerdo a nivel provincial con La Libertad y Avanza y el PRO, detrás de la candidatura a gobernador de Diego Santilli, viejo conocido de Cambiemos.

Del lado amarillo siguen con expectación los movimientos de Mauricio Macri, su viejo líder, quien zigzaguea entre el apoyo y la crítica a la gestión mileista, al igual que con Patricia Bullrich. La senadora por CABA empieza a desmarcarse y no son pocos los que avizoran una candidatura por fuera de LLA, que podría atraer a ex aliados radicales y sumar a sectores del PRO decepcionados con la marcha del país.

El tablero se completa, a falta de varios meses para las definiciones, con la aparición del ex ministro de Economía de Macri y de María Eugenia Vidal, Hernán Lacunza, quien planteó sus deseos de construir un espacio que una a republicanos con paso por Juntos por el Cambio y otro sectores que no se sientan atraídos por ambos polos.

Al respecto, Sanz lanzó: “Yo aspiro a que el año que viene haya cuatro fuerzas compitiendo. Dos fuerzas, por ejemplo, del no peronismo, y dos fuerzas del peronismo. Con esas cuatro nadie gana en primera vuelta. No obtiene los votos suficientes para ganar. Para mí esa segunda vuelta es un desafío extraordinario porque ahí se producen acuerdos, que no sirven solamente para ganar una elección, sino para pretender gobernar el mandato que viene”.

También se observa un sentimiento de esperanza en Emilio Monzó, el experimentado dirigente que ayudó a encumbrar a Mauricio Macri y presidió la Cámara de Diputados de la Nación en épocas de esplendor del PRO.

Uno de los mayores abanderados de la rosca política es señalado como el hombre detrás de la incipiente candidatura del empresario y ex presidente del club River Plate, Jorge Brito, uno de los que aparece en la lista de outsiders que miden las encuestadoras desde hace algunos meses. 

De la mano de Miguel Ángel Pichetto, Monzó realizó varios desembarcos territoriales. Uo de ellos fue en La Plata, donde mantuvo un encuentro con los senadores Carlos Kikuchi, Sergio Vargas y Paola Ventura, del bloque Unión y Libertad.

También se vieron con el diputado Martín Rozas, del mismo bloque que sus colegas de la Cámara Alta, y con la diputada Silvina Vaccarezza, monzoista que integra el bloque de la UCR abadista que preside el marplatense Diego Garciarena. 

Camino del medio: ¿una utopía?
Emilio Monzó, Miguel Ángel Pichetto y la diputado Vaccarezza, aliado del abadismo.


Tras la visita realizad en marzo, la dupla que busca conformar una fuerza alternativa a mileistas y kirchnerista sostuvo que “la Argentina necesita retomar un camino de desarrollo basado en la producción, el trabajo y la previsibilidad. El momento exige amplitud, responsabilidad y madurez política para construir una alternativa sólida, moderna y con vocación de futuro. Son muchos los sectores que entendemos que el país necesita dejar atrás la lógica de la confrontación permanente y avanzar hacia una etapa de mayor racionalidad, con equilibrio, inversión, desarrollo y fortalecimiento institucional”.

El nacido en Carlos Tejedor también abona la teoría del 40 por ciento que rechaza los extremos políticos. Habitual consumidor de encuestas, lleva sus números al Círculo Rojo con la esperanza que los que manejan los hilos de la economía vernácula “banquen” su construcción de centro.

Una ilusión que se sustenta en las consultoras y los fríos datos de las encuestas, ya que la experiencia más reciente fue negativa para Monzó. Fue candidato a diputado nacional en 2025 por el sello Provincias Unidas, que reunió a varios dirigentes con paso por el peronismo, la UCR o el PRO.

Del armado, que terminó obtenido un pobre 4,2 por ciento a nivel nacional y le impidió ser legislador otra vez, también formaron parte los gobernadores Martín Llaryora (peronista, Córdoba); Maximiliano Pullaro (radical, Santa Fe); Ignacio Torres (PRO, Chubut); Carlos Sadir (UCR, Jujuy); Claudio Vidal (partido SER, Santa Cruz) y G
 

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