Desplome de ventas y producción: el sector automotriz bonaerense en el ojo de tormenta
Un reciente informe de ADEFA evidencia el desplome de las ventas y la producción del sector automotriz. A su vez, los datos de producción en la provincia de Buenos Aires revelan caídas, paradas técnicas y una recuperación industrial que no termina de consolidarse.
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La industria automotriz en la provincia de Buenos Aires transita un escenario de claros y oscuros. Los datos de producción relevados durante los últimos meses muestran una fuerte volatilidad, con caídas abruptas a comienzos de 2025 y repuntes parciales que no lograron sostenerse en el tiempo. Esta dinámica provincial dialoga de manera directa con el diagnóstico que trazó la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) al cerrar el balance anual del sector, al describir un año “mixto”, con un mercado activo pero una industria con dificultades.
Según el informe de ADEFA, diciembre fue especialmente crítico desde el punto de vista fabril. La producción nacional alcanzó apenas 26.468 unidades, lo que implicó una caída del 30,3% respecto de noviembre y del 30,4% en la comparación interanual. Esta contracción se explica, en parte, por la reducción de los días hábiles —solo diez jornadas de actividad—, una situación que impactó de lleno en las plantas radicadas en territorio bonaerense, donde se concentra buena parte del entramado automotor.
Los registros provinciales confirman ese freno industrial. Tras un inicio de año muy bajo, con apenas 20.075 unidades producidas en enero, la actividad mostró una recuperación progresiva hasta mayo y junio, meses en los que se alcanzaron picos superiores a las 38.000 unidades. Sin embargo, el segundo semestre volvió a exhibir señales de debilidad, con caídas interanuales persistentes entre julio y octubre, reflejando la falta de una tendencia sólida.
El contraste aparece con nitidez al observar el desempeño comercial. En diciembre, las ventas mayoristas a concesionarios alcanzaron las 51.355 unidades, un 45,7% más que en noviembre y un 3,8% por encima del mismo mes de 2024. En el acumulado anual, el sector colocó 586.625 vehículos en su red, lo que representó un crecimiento interanual del 42,6%, muy por encima del promedio de la industria manufacturera.
Para el presidente de ADEFA, Rodrigo Pérez Graziano, este fenómeno responde a un conjunto de factores macroeconómicos y sectoriales. El crecimiento de la economía, la normalización de la oferta y la mejora en el acceso al crédito impulsaron con fuerza la demanda, tanto mayorista como minorista. Sin embargo, ese dinamismo no se trasladó de manera equivalente a la producción, afectada por procesos de reconversión industrial y lanzamiento de nuevos modelos.
En materia de exportaciones, otro eje clave para las plantas bonaerenses, el panorama también fue negativo. En diciembre se exportaron 19.908 vehículos, un 36,3% menos que en noviembre y un 25,3% menos en términos interanuales. En todo 2025, las exportaciones totalizaron 280.589 unidades, con una caída del 10,8% respecto del año anterior, golpeando la generación de divisas y el nivel de actividad industrial.
Desde ADEFA advierten que el desafío central pasa por mejorar la competitividad exportadora. La elevada carga impositiva sobre los vehículos producidos en Argentina, en comparación con países competidores, aparece como uno de los principales obstáculos. En este punto, la articulación entre el gobierno nacional, las provincias —en especial Buenos Aires— y los municipios se vuelve determinante para sostener la actividad y el empleo.
Así, el sector automotriz bonaerense se mueve entre señales contradictorias: un mercado que muestra signos de recuperación y una estructura productiva que sigue ajustándose, con paradas, reconfiguraciones y números inestables. La evolución de 2026 dependerá de si ese repunte comercial logra traducirse en mayor producción, exportaciones y previsibilidad para una de las industrias clave del mapa productivo provincial.
Situación en PBA
Tras un cierre de 2024 relativamente estable —con registros superiores a las 38.000 unidades en octubre y noviembre—, diciembre mostró una contracción significativa, anticipando un inicio de 2025 complejo. En enero, la producción cayó a poco más de 20.000 vehículos, uno de los niveles más bajos del período analizado, reflejando el impacto combinado de la recesión, la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades financieras del sector.
Si bien a partir de febrero se observa una recuperación gradual en el volumen producido, con picos en mayo y octubre que superan las 36.000 unidades, la mejora no logra consolidarse de manera sostenida. Las variaciones interanuales muestran un comportamiento errático: meses con subas significativas —como junio, con un salto superior al 67%— conviven con caídas pronunciadas en el segundo semestre, especialmente entre julio y octubre. Esta volatilidad expone la fragilidad de la reactivación y la dependencia del sector de factores coyunturales como el acceso al crédito, el nivel de importaciones de insumos y la demanda interna.
En este contexto, el sector automotriz bonaerense enfrenta un panorama de alta incertidumbre, con dificultades para sostener el empleo y planificar inversiones de mediano plazo. La falta de una tendencia clara y consistente en la producción refuerza las alertas sobre el entramado industrial de la provincia, donde la automotriz cumple un rol estratégico como generadora de puestos de trabajo y actividad económica. Sin señales firmes de recuperación del mercado interno ni políticas de estímulo específicas, el desempeño del sector continúa siendo un termómetro sensible de la crisis productiva que atraviesa la región.