4 de mayo de 2026
MAXIMA TENSIóN
Escándalo en el HCD de Villa Gesell: agresiones, sesión caída y presupuesto rechazado
El Concejo no logró tratar el proyecto en medio de un clima caótico. Desde la oposición lo tildaron de “invotable” y denunciaron subas de tasas superiores al 100%.

La crisis política en Villa Gesell sumó un nuevo capítulo de tensión: en medio del tratamiento del presupuesto 2026, concejales fueron agredidos y la sesión del Concejo Deliberante debió levantarse abruptamente, dejando al municipio sin aprobar su principal herramienta de gestión.
El rechazo al proyecto enviado por el intendente Gustavo Barrera desató un clima caótico dentro y fuera del recinto. Según relató el concejal Luis Vivas, “la sesión se levantó porque se rechazó el presupuesto de Barrera. Había muchos camioneros, muchos empleados municipales, era un desastre”.
Desde la oposición cuestionaron con dureza la iniciativa oficial. “Era un presupuesto invotable, le habíamos hecho propuestas al intendente que no quiso aceptar y ahora le rechazamos el presupuesto”, sostuvo Vivas. En esa línea, apuntó directamente contra el impacto fiscal del proyecto: “El que quiere implementar él llevaba las tasas municipales arriba de un 100%. Subía un 57% más la cantidad de módulos… era una locura”.
El episodio no solo dejó expuesta la falta de consensos políticos, sino también la fragilidad institucional en un contexto de máxima tensión, con agresiones que impidieron el normal desarrollo del debate legislativo.
Sesión y escándalo (Fuente: Gesell en foco)
Mientras tanto, el intendente Barrera viene advirtiendo sobre el impacto de no contar con presupuesto aprobado, algo inédito en sus 12 años de gestión. Entre las consecuencias, mencionó la paralización de talleres municipales, dificultades para sostener servicios y una caída significativa de ingresos por coparticipación y recaudación local.
Con la sesión caída, el presupuesto rechazado y un clima político cada vez más enrarecido, Villa Gesell enfrenta un escenario donde la crisis ya no es solo económica, sino también institucional.
El intendente Gustavo Barrera calificó la situación como “crítica” y apuntó contra la falta de consensos en el Concejo. “Hemos presentado tres presupuestos y no se pudo llegar a un acuerdo”, sostuvo, en un contexto donde, por primera vez en 12 años de gestión, no logra aprobar la hoja de ruta económica del municipio.
Las consecuencias ya se hacen sentir. Según detalló el propio jefe comunal, aún no comenzaron talleres municipales, peligra el curso de guardavidas por falta de fondos y se acumulan dificultades para sostener servicios básicos. A esto se suma la caída de ingresos: el distrito perdió unos 3.000 millones de pesos en coparticipación el año pasado y otros 700 millones en lo que va del actual, además de una recaudación local en retroceso.
El panorama se agrava con el retiro de programas nacionales, especialmente en el área de salud, y complicaciones para sostener el Servicio Alimentario Escolar. Mientras tanto, el impacto social empieza a ser visible: comercios que cierran y pérdida de empleo en un distrito fuertemente dependiente de la actividad turística.
Sin presupuesto aprobado, el municipio entra en una etapa de ajuste forzado, con recortes en áreas sensibles como salud, seguridad y tratamiento de residuos. En paralelo, Barrera dejó entrever su desgaste político y no descartó dar un paso al costado en 2027.
La escena en el Concejo no solo dejó una sesión inconclusa, sino una señal preocupante: la crisis ya no es solo económica, también es política e institucional.