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Jueves, 18 junio 2026
Argentina
18 de junio de 2026
CAMBIO DE ESCENARIO

La crisis del PJ y la vigencia de CFK

A un año de la detención y proscripción de Cristina Fernández de Kirchner el peronismo no logra ordenarse. Los movimientos que se dieron desde aquel entonces y el horizonte hacia 2027.

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El fallo que dejó a Cristina Fernández de Kirchner detenida y proscripta no sólo alteró el tablero institucional argentino, sino que desorganizó más al peronismo. Lo que hasta entonces era una convivencia tensa entre kirchnerismo, kicillofismo, massismo y sectores más conservadores pasó a convertirse en una disputa abierta por la conducción, la estrategia electoral y el sentido mismo de la oposición a Javier Milei. 

La reacción inmediata fue de cierre de filas en torno a la figura de la expresidenta, pero con el correr de los meses emergieron diferencias profundas sobre cómo traducir esa defensa política en un proyecto de poder para 2027. Así, el peronismo entró en una fase de reacomodamiento permanente en la que por un lado, reforzó su centralidad simbólica dentro del espacio y, por otro, aceleró la discusión sobre quién debe conducir la nueva etapa política.

Axel Kicillof quedó en el centro de esa tensión y su entorno sostiene que la condena a Cristina fue una decisión política destinada a intervenir en la vida democrática, pero al mismo tiempo el Gobernador empezó a construir una identidad propia a través del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), una expansión territorial que trasciende al kirchnerismo tradicional. La relación con La Cámpora se deterioró especialmente cuando sectores kirchneristas le exigieron pronunciamientos más contundentes por la liberación de Cristina. En la práctica, el vínculo dejó de ser de subordinación política y pasó a ser de competencia por el liderazgo.

La crisis del PJ y la vigencia de CFK
Cristina tiene restricciones de visitas y sólo puede recibir hasta tres personas en el mismo momento, con un límite semanal de cuatro horas.

Sergio Massa, en cambio, eligió otro camino y evitó involucrarse en la pelea entre kicillofistas y camporistas, mantuvo diálogo permanente con Cristina y se presentó como garante de la unidad. Su estrategia busca preservar al Frente Renovador como puente entre las distintas tribus del peronismo y evitar una ruptura que favorezca a Milei. 
La Cámpora endureció su postura y convirtió la defensa de Cristina en el eje ordenador de la identidad peronista. En la orga plantean que no alcanza con la solidaridad discursiva y exigen una toma de posición pública y permanente frente a la proscripción. Desde ese lugar, miran con desconfianza el crecimiento de Kicillof y leen cualquier autonomía como un riesgo de repetir la experiencia de Alberto Fernández.

Mientras tanto, sectores del peronismo más conservador o alejados del kirchnerismo comenzaron a regresar al redil. Dirigentes como Miguel Pichetto, Juan Manuel Urtubey o Guillermo Moreno volvieron a tender puentes con Cristina a partir de una lógica común: construir un frente amplio para enfrentar a Milei. El dato político relevante es que la propia Cristina impulsó esa apertura, casi como una réplica en parte el movimiento de ampliación que realizó antes del Frente de Todos.

La crisis del PJ y la vigencia de CFK
Sergio Massa habla seguido con la expresidenta y también la va a visitar personalmente a San José 1111, por lo que sostiene un vínculo estrecho.

En ese escenario, el peronismo parece dividido en cuatro pulsiones simultáneas: la defensa cerrada de Cristina, la construcción presidencial de Kicillof, la estrategia unitaria de Massa y la reincorporación de sectores moderados o conservadores. Ninguna logró imponerse del todo, y todas dependen de la misma premisa: sin algún tipo de convergencia, el oficialismo libertario seguirá capitalizando la fragmentación opositora.

En cuanto a la posibilidad de una reunión entre los principales dirigentes del peronismo bonaerense no hay certezas al respecto. Hay quienes lo dejan como una expresión de deseo, pero otros directamente afirman que en este momento no serviría. 

En tanto, desde la Gobernación indicaron a La Tecla que “la situación es la misma. Si hay predisposición a un diálogo constructivo, nosotros somos materia dispuesta”. No obstante, remarcaron que “por ahora eso no se ha manifestado”.

Por su parte, en el kirchnerismo sostienen que el vínculo con Kicillof tuvo un punto de inflexión cuando CFK se postuló para presidir el PJ nacional y no obtuvo el apoyo del Gobernador. Luego -según aseguran- cuando la expresidenta manifestó su intención de ser candidata a diputada provincial -antes de ser detenida y proscripta- tampoco encontraron el acompañmiento del primer mandatario.

La crisis del PJ y la vigencia de CFK
La Cámpora sale a marcar la cancha contínuamente y planta bandera para pedir la liberación de CFK, con críticas a quienes consideran que no lo hacen.

Asimismo, Sergio Berni -de los leales a Cristina- consideró que “el punto de quiebre en el peronimo fue cuando se desdoblaron las elecciones”. Además, resaltó que el otro eje de ruptura se produce entre quienes mantienen la banca a CFK y los que no. 

La disputa interna en el peronismo continuará como así tambien la crisis que lo atraviesa. Al mismo tiempo, Kicillof no puede escaparle a la sombra de la expresidenta.

Desde que Cristina pidió que tomen el bastón de mariscal la pelea en el peronismo recrudeció entre quienes quisieron agarrarlo sin responder a la expresidenta y quienes piden que se encuadran bajo su ala. La tensión escala y hay voces que se preguntan sobre la convivencia en el gobierno bonaerense entre el kicillofismo y el camporismo. 


La crisis del PJ y la vigencia de CFK
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, fue a visitar sólo una vez a Cristina desde que se encuentra detenida y proscripta. 

Por un lado están quienes piden que La Cámpora dé un paso al costado y por otro los que plantean que Kicillof debe sacarlos del gabinete. Sin embargo, a pesar de las discusiones abiertas, ningún sector plantea un escenario de ruptura total ni en lo político ni tampoco en el ámbito de la gestión. Asimismo, se espera que la relación continúe con fuego cruzado sin descanso mientras buscar derrotar a Javier Milei.

El FR no saca los pies del plato

El Frente Renovador se mantuvo dentro de la casa común tras la derrota del 2023 a nivel nacional y reforzó vínculos con Cristina Fernández de Kirchner. Del mismo modo, mantiene una relación correcta con el gobernador Axel Kicillof. 

No obstante, a diferencia del primer mandatario provincial, Sergio Massa dialoga de manera habitual con la expresidenta. Asimismo, suele visitarla en el lugar en el que se encuentra detenida con prisión domiciliaria.

El líder del FR prefiere evitar la confrontación interna y no meterse en el barro de la pelea entra el kicillofismo y el kirchnerismo. Así lo hace saber en cada reunión que tiene con diferentes sectores y baja una clara orden a toda su tropa. 

“No podemos ser funcionales a que siga gobernando Milei por la división del peronismo”, dice Massa a su dirigencia como uno de los principales mensajes. En ese sentido, repite: “Vamos a trabajar en ampliar sin tirar a ningún compañero por la ventana, no hay lugar para sectas”.

Axel Kicillof se hace camino al andar en medio de cuestionamientos 

El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), encabezado por Axel Kicillof, empezó a desembarcar en diferentes provincias y así consolida su alejamiento del kirchnerismo. El punto de inflexión con la condena a Cristina aceleró un proceso que se daba a paso lento. 
Sin expresar públicamente ni oficializar una ruptura definitiva, la emancipación del Gobernador de quien lo impulsó como gobernador es un hecho y provoca tanto amor como rencor. La disputa por el liderazgo del peronismo lejos está de ser saldada y la provincia de Buenos Aires es protagonista. 

“Nos cambió la vida a todos”, dicen desde la Gobernación bonaerense al recordar lo acontecido hace un año. Asimismo, manifestaron que “hay una persona inocente detenida por una decisión política de intervenir en la vida democrática de un país”.

El momento de mayor tensión, al margen del armado de listas para las elecciones provinciales de 2025, se produjo hace poco más de un mes en una actividad del Partido Justicialista bonaerense en La Plata. Ya con Kicillof como presidente del justicialismo -luego de intensas discusiones- la presentación de la Escuela de Formación en el Teatro Coliseo Podestá dejó como salgo una acción del kirchnerismo en la que le reclamaron al Gobernador que se pronuncie por la liberación de Cristina. La irrupción, con gritos y una bandera, laceró más la relación con La Cámpora y las desconfianzas crecieron. 

La muerte del Indio Solari y su velorio en Avellaneda fue un oasis en la guerra que se libra y tras ese hecho desde ambos lados admiten que no se solucionó nada. “La cuestión de fondo todavía sigue”, cuentan voces del peronismo. 

La candidatura presidencial de Kicillof es casi un hecho y el Gobernador se mueve en esa lava por más que no lo admita públicamente. Cada paso que da genera reacciones en el kirchnerismo y llegar a un entendimiento parece lejano. Sin embargo, todos saben que para volver en el 2027 precisan de cada uno de los actores.

La Cámpora va a fondo y reclama al peronismo lealtad a CFK

La perspectiva de La Cámpora es nítida y discute hacia el interior del peronismo con todos aquellos que no sientan postura pública sobre la situación que atraviesa Cristina Fernández. El posicionamiento abroquela a los distintos sectores y sus detractores le reclaman que acompañe al gobernador, Axel Kicillof.

Máximo Kirchner no anduvo con rodeos y pidió también por una candidatura de CFK. Lo hizo en una entrevista a C5N en la que expresó que ”vamos a hacer todo lo posible para que ella pueda competir, porque con esa forma de pensar terminamos 
aceptando cualquier cosa”.
 
A su vez, afirmó que “vamos a intentar que pase. Nos vamos a dejar la piel y la vida para que Cristina pueda ser candidata”. Hay quienes leen estas afirmaciones como una advertencia a las aspiraciones de Kicillof en su carrera presidencial. 

El diputado provincial Facundo Tignanelli realizó un acto en La Matanza y envió mensajes a la Gobernación bonaerense. “Si la dirigencia política del peronismo no toma dimensión de eso, bueno, habrá que buscar más dirigentes entre los militantes”, dijo en relación a sentar postura sobre la detención y proscripción de Cristina. 

En esa línea, sostuvo que “los que hoy especulan que quizás si hago tal o cual cosa la derecha en realidad me va a tratar mejor, no sólo son irresponsables, sino que también son unos boludos”. 

Más adelante, Tignanelli recordó lo acontecido durante el gobierno de Alberto Fernández y pidió tener en cuenta lo que sucedió para no repetir errores. “El problema no fue si Cristina lo eligió a Alberto; el problema fue que Alberto hizo lo que se le cantó y se alejó de Cristina”, consideró.

La Cámpora no acepta ninguna otra forma de conducción que no sea la de Cristina Fernández de Kirchner. La premisa choca de frente con quienes impulsan a Axel Kicillof, no sólo como candidato a presidente sino también como quien debe tomar el bastón de mariscal. Las posturas parecen irreconciables y tampoco hay intenciones de acortar la brecha entre los protagonistas de esta historia.

El peronismo conservador que se encuadra bajo el ala del kirchnerismo

La orientación que había tomado el kirchnerismo generó rechazo en sectores del peronismo de centro y de derecha por lo que habían resuelto trazar sus propios armados por afuera del Partido Justicialista. El cambio de escenario con la situación judicial de Cristina Fernández hizo recalcular el GPS de algunos sectores y pegaron un volantazo. 

La orden de CFK a su tropa fue la de abrir las puertas a toda la dirigencia del peronismo que se encontraba por afuera de la coalición Fuerza Patria. Así, quienes mostraron apoyo tras la detención y proscripción y expresaron públicamente la denuncia contra el accionar del Poder Judicial, comenzaron a peregrinar hacia San José 1111.

Entre el retorno más llamativo se encuentra el de Miguel Pichetto, que luego de una reunión con CFK y una foto para estampar el acuerdo provocó un cambio de lógica en el kirchnerismo. El histórico dirigente del peronismo comenzó a trabajar para poner en pie un armado que pueda confluir en un frente nacional para derrotar a Javier Milei.

Tal espacio -incipiente por cierto- tiene vinculación con Emilio Monzó, algunos radicales, y Unión y Libertad, quienes rompieron con La Libertad Avanza y se referencian con Carlos Kikuchi, entre otros dirigentes.

Entre las vueltas al lugar donde ya habían pertenecido se encuentra la de Guillermo Moreno, con Principios y Valores, y la de Juan Manuel Urtubey, el exgobernador de Salta. El objetivo es atraer a aquellos que estaban desencantados con la etapa anterior del peronismo, pero que ahora ven que el rumbo del gobierno nacional debe ser corregido y cambiado por completo. 
“Los movimientos de Cristina son similares a los que hizo cuando armó el Frente de Todos y se reconcilió con Sergio”, dijo un intendente del Conurbano al respecto. El mandamás reconoció que la directiva de la expresidenta fue generar acercamiento con esos sectores a través de la participación de charlas, actos y actividades políticas.


 

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