La Justicia boliviana ordenó la captura de Evo Morales por terrorismo y escala la crisis política
La Fiscalía acusó al expresidente de terrorismo, alzamiento armado y otros delitos por su presunta participación en los bloqueos que paralizaron el país entre mayo y junio. Morales rechazó las acusaciones, denunció una persecución política y aseguró que no será intimidado.
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La Justicia de Bolivia ordenó este miércoles la captura del expresidente Evo Morales, acusado de terrorismo, alzamiento armado contra la seguridad y soberanía del Estado y otros delitos por su presunta participación en los bloqueos de rutas y protestas que sacudieron al país entre mayo y junio. La medida fue dispuesta por el fiscal Brayan Melgar.
La resolución también le atribuye a Morales los presuntos delitos de atentado contra la seguridad de los medios de transporte, asociación delictuosa, instigación pública a delinquir y atentado contra la seguridad de los servicios públicos.
Las protestas se extendieron durante siete semanas y fueron impulsadas por campesinos de La Paz y la Central Obrera Boliviana (COB), con el respaldo de sectores afines al exmandatario. Los manifestantes reclamaban la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Los cortes de rutas generaron un fuerte impacto en el país. Según las autoridades, provocaron desabastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal en varias ciudades, dejaron al menos 16 muertos —13 de ellos por la imposibilidad de recibir atención médica a tiempo— y ocasionaron pérdidas económicas estimadas en tres millones de dólares.
La causa también alcanza al secretario ejecutivo de la COB, Marco Argollo, y al dirigente campesino Vicente Salazar, quien permanece detenido de manera preventiva desde el 6 de julio en el marco de otra investigación vinculada a los mismos hechos.
Desde el Trópico de Cochabamba, Morales rechazó las acusaciones y aseguró que las autoridades "no lo van a intimidar". Además, negó haber promovido la salida del presidente Paz y afirmó que las movilizaciones respondían a reclamos sociales de distintos sectores.
El exmandatario sostuvo que el Gobierno intenta responsabilizarlo por las protestas para desviar la atención de la crisis que atraviesa el país. "Buscan ocultar el verdadero drama que vive Bolivia: una profunda crisis económica y social, fruto de un modelo que ha abandonado al pueblo y protege la corrupción", expresó.