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Viernes, 7 agosto 2026
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El mapa de la crisis en PBA: menos empleo, consumo en baja y empresas que cierran

Un informe relevó el deterioro de los principales indicadores económicos y sociales desde noviembre de 2023. Los cierres, despidos, suspensiones y paralizaciones de compañías bonaerenses durante los primeros siete meses de 2026.

El mapa de la crisis en PBA: menos empleo, consumo en baja y empresas que cierran
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La provincia de Buenos Aires concentra el 38% de la población argentina y, de acuerdo con el informe elaborado por el Observatorio Económico bonaerense, desde noviembre de 2023 muestra un deterioro sostenido de sus principales variables económicas, con resultados que en buena parte de los indicadores aparecen por debajo del promedio nacional. El relevamiento toma como referencia el mes previo al cambio de administración nacional y cruza datos oficiales de organismos nacionales y provinciales.

El mapa que surge del informe abarca distintos frentes. Desde la llegada de Javier Milei hasta abril de 2026, la Provincia perdió 91.270 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, equivalentes al 26,7% de los empleos perdidos en todo el país. A la vez, Buenos Aires concentra 2,2 millones de deudores morosos, el 37,4% del total nacional. En materia de precios, la inflación acumulada desde diciembre de 2023 hasta junio de 2026 llegó al 327% en el Gran Buenos Aires, mientras que los servicios públicos registraron incrementos muy superiores.

El deterioro también aparece en el consumo y la producción. En mayo de 2026 las ventas reales en supermercados bonaerenses cayeron 6,2% interanual, mientras que en los centros de compras del Gran Buenos Aires el retroceso llegó al 9,1%. En paralelo, la industria trabajó con apenas el 58,4% de su capacidad instalada a nivel nacional y más de 7.600 unidades productivas dejaron de estar registradas en la Provincia desde noviembre de 2023.

El empleo, uno de los principales golpes

El mercado laboral es uno de los puntos centrales del informe. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas pasó de 2.866.321 a 2.775.051 en territorio bonaerense. La diferencia es de 91.270 puestos menos, una caída del 3,2%. En el total nacional, la reducción fue de 341.396 empleos, por lo que más de uno de cada cuatro puestos perdidos correspondió a la Provincia.

El informe vincula esa pérdida con un deterioro de la calidad del empleo, la precarización y la caída de la actividad en sectores que tradicionalmente generan puestos de trabajo. También advierte sobre la pérdida de derechos laborales, salarios y estabilidad.

El retroceso también alcanzó al empleo en casas particulares. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se registraron 8.114 bajas en la Provincia, sobre un total nacional de 28.825. Es decir, el 28,1% de las bajas del país se produjo en territorio bonaerense. La cantidad pasó de 173.166 a 165.052 trabajadoras y trabajadores, una reducción del 4,7%.

El Observatorio interpreta ese fenómeno como una señal del deterioro de los ingresos de los hogares que ya no pueden sostener ese tipo de contratación. Además, destaca el fuerte componente femenino de esta actividad y el impacto que una baja implica sobre ingresos, cobertura de salud y aportes jubilatorios.

Los indicadores generales del mercado laboral también muestran un deterioro. Entre el primer trimestre de 2023 y el primero de 2026, la tasa de actividad pasó de 47,6% a 48%, mientras la tasa de empleo bajó de 43,7% a 43,4%. La desocupación aumentó de 8,3% a 9,7%, los ocupados demandantes de empleo pasaron de 13,6% a 15,8% y la subocupación creció de 8,9% a 12,1%.

En el primer trimestre de 2026, además, la tasa de actividad bonaerense fue de 48%, frente al 48,6% nacional; la tasa de empleo fue de 43,4%, contra 44,8%; y la desocupación llegó al 9,7%, frente al 7,8% del país. La subocupación, en tanto, fue del 12,1%, un punto por encima del promedio nacional.

Los jóvenes aparecen como otro grupo especialmente afectado. Entre las mujeres de 14 a 29 años, la tasa de actividad pasó de 43,9% a 42,5% y la de empleo de 36,5% a 35,9%. La desocupación bajó de 16,9% a 15,5%, aunque continúa en niveles elevados. Entre los varones jóvenes, la actividad cayó de 54,3% a 52,2% y el empleo de 47,4% a 44,5%, mientras la desocupación aumentó de 12,8% a 14,6%. El informe señala que el acceso al primer empleo formal se vuelve cada vez más complejo.

Más de dos millones de bonaerenses, en mora

El otro dato fuerte aparece en el endeudamiento. Buenos Aires concentra 7.732.613 de los préstamos otorgados en el país, el 36,4% del total. De ellos, 2.195.427 son considerados morosos, equivalentes al 37,4% de los deudores irregulares de todo el país.

La morosidad alcanza al 28,4% de los deudores bonaerenses, apenas por encima del 27,7% nacional. Pero cuando se observa el monto adeudado, la diferencia aumenta: el 11,9% del crédito provincial está en situación irregular, contra el 9,7% del país.

El fenómeno se concentra principalmente en las personas. La morosidad alcanza al 28,5% de los individuos, con 2,18 millones de morosos, mientras que entre las empresas llega al 13,8%, con 10.714 compañías en esa situación. En términos de monto, el 17,8% del crédito destinado a personas está en situación irregular, frente al 15,3% nacional.

La edad también marca diferencias. La morosidad llega al 37,7% entre los deudores de 20 a 24 años y ronda el 35% entre los menores de 20. A partir de los 40 años se ubica por debajo del promedio provincial y alcanza su nivel mínimo, cercano al 14%, entre quienes tienen entre 75 y 84 años.

También existe una diferencia importante según quién otorgó el crédito. La morosidad de los bancos es del 18,8% por cantidad de deudores, mientras que en los proveedores no bancarios llega al 34,1%. En términos de monto, pasa del 9,8% en bancos al 28,7% en otros proveedores, entre los que se incluyen fintech, tarjetas no bancarias, mutuales y cooperativas.

Tarifas que crecen muy por encima de los salarios

En materia de precios, el informe señala que la inflación acumulada en el Gran Buenos Aires desde diciembre de 2023 alcanzó el 327% hasta junio de 2026, siete puntos por encima del promedio nacional. Sin embargo, la evolución de los servicios públicos resulta todavía más pronunciada. Transporte acumuló una suba del 423%, comunicación del 443% y vivienda —gas, electricidad y agua— del 555%.

En junio de 2026, tanto GBA como Nación registraron una inflación mensual del 1,9%. El dato interanual fue de 33,4% para GBA y 33,5% para el total nacional, por lo que por primera vez en junio la variación interanual del Gran Buenos Aires quedó levemente por debajo de la nacional.

El problema aparece con mayor claridad cuando se analiza el peso de las tarifas sobre los ingresos. La canasta de servicios públicos del AMBA pasó de representar el 19% del salario mínimo en diciembre de 2023 al 80,2% en junio de 2026. Sobre el salario promedio, el peso pasó del 5,1% al 13,6%.

El costo de esa canasta aumentó 919%, desde $27.750 hasta $282.758. En el mismo período, el salario mínimo pasó de $146.000 a $352.400, una suba del 141%, mientras el salario promedio registrado avanzó de $541.000 a $2.086.100, un 286%.

La diferencia se explica también por la evolución del transporte. Entre diciembre de 2023 y junio de 2026, el colectivo aumentó 1.450%, el subte 1.926% y el tren 977%, mientras la remuneración media del sector privado registrado creció 286%. La canasta de electricidad, gas y otros combustibles, en tanto, aumentó 919%.

El informe incorpora además una estimación sobre la medición de la inflación. El INDEC reconoce que la canasta utilizada para medir el IPC, basada en patrones de consumo de 2004, está desactualizada. Según estimaciones del CEPA, si se utilizara una canasta de 2017/2018, la inflación de junio de 2026 habría sido del 2,1%, contra el 1,9% oficial. En términos acumulados desde diciembre de 2023, la diferencia sería entre un 320% oficial y un 373% calculado con la canasta actualizada.

La industria, con máquinas paradas y empresas que cierran

La industria ocupa otro capítulo central. El sector representa aproximadamente un tercio del PBI argentino, una quinta parte del empleo privado registrado y paga salarios que, según el informe, se encuentran un 15% por encima del promedio del empleo registrado. El 40% de los establecimientos productivos del país se encuentra en la Provincia, por lo que el desempeño industrial nacional tiene un impacto particularmente relevante en Buenos Aires.

El Indicador Sintético de la Industria Manufacturera bonaerense mostró en abril de 2026 un crecimiento interanual del 2,5%. Sin embargo, la foto acumulada desde noviembre de 2023 presenta una caída del 1,2% en la Provincia, mientras el retroceso nacional fue del 4,6%. Si se toma el promedio del período diciembre de 2023-abril de 2026 respecto del nivel de noviembre de 2023, la contracción fue del 6,1% en PBA y del 4,5% a nivel nacional.

Dentro de la industria bonaerense, los sectores que registraron las mayores caídas interanuales en abril fueron metales comunes, con un retroceso del 19,8%; vehículos automotores, con -9,7%; y alimentos y bebidas, con -7,5%. En sentido contrario, productos químicos crecieron 26,1%, papel y cartón 16,8% y máquinas y equipos 12,4%.

La capacidad instalada también exhibe el nivel de debilidad del sector. En mayo de 2026 se ubicó en 58,4%, 1,5 puntos menos que en abril, lo que significa que más de cuatro de cada diez máquinas permanecieron ociosas. La utilización fue todavía menor en la industria automotriz, con 45,5%; textiles, 42,2%; caucho y plástico, 39,6%; y metalmecánica, 38,7%.

Desde noviembre de 2023 hasta abril de 2026, además, dejaron de registrarse 7.625 unidades productivas en la Provincia, sobre un total nacional de 28.262. PBA concentra así el 27% de los cierres. La cantidad de empresas pasó de 153.497 a 145.872, una caída del 5%.

El consumo tampoco consigue despegar

Los supermercados muestran otra de las señales del deterioro. Desde marzo de 2024 las ventas reales comenzaron una tendencia descendente que se mantiene hasta la actualidad. En mayo de 2026 se encontraban 16,4% por debajo de noviembre de 2023 en la Provincia, mientras que en el Gran Buenos Aires la caída era del 18,7% y en el total nacional del 14,9%.

En la comparación interanual, las ventas de mayo bajaron 6,2% en PBA, 7,7% en GBA y 5,5% en el total nacional. Hubo, sin embargo, una recuperación mensual del 3,8% en el conjunto provincial, del 2,9% en GBA y del 2,1% nacional. El informe considera que ese repunte no modifica la tendencia contractiva.

La comparación con 2023 profundiza el cuadro. Entre enero y mayo de 2026, las ventas reales en supermercados fueron 14,6% inferiores a las de igual período de 2023. Los principales retrocesos se registraron en lácteos (-26,4%), verdulería y frutería (-23,8%), panadería (-15,5%) y carnes (-8,9%). Incluso los electrónicos, pese al impulso del Hot Sale, quedaron 11,3% por debajo de 2023.

Los centros comerciales presentan una dinámica similar. En mayo las ventas crecieron 17% mensual a nivel nacional y 14,2% en GBA, pero en la comparación interanual permanecieron prácticamente estancadas a nivel nacional y cayeron 9,1% en el Gran Buenos Aires. Frente a enero-mayo de 2023, la caída alcanzó 27,3% en Nación y 27,5% en GBA.

Para el Observatorio, las mejoras mensuales deben leerse como rebotes coyunturales y no como una recuperación sostenida. La pérdida de poder adquisitivo continúa condicionando la demanda interna y, por esa vía, la actividad económica bonaerense.

Menos recursos para una Provincia que también debe afrontar la crisis

El deterioro económico impacta también sobre las cuentas bonaerenses. Las transferencias de coparticipación federal acumuladas durante el primer semestre de 2026 fueron 2,1% inferiores en términos reales a las del mismo período de 2025. En junio, la Provincia recibió $1.594.822 millones, un 4% menos que en junio del año anterior. El informe aclara que esta última comparación está condicionada por el calendario de vencimientos tributarios, ya que en junio de 2025 habían coincidido Bienes Personales y Ganancias de personas humanas, mientras que en 2026 ambos vencimientos fueron prorrogados a julio.

A eso se suma el comportamiento de la recaudación propia. Ingresos Brutos explica el 76% de los recursos tributarios provinciales en 2026, por lo que la recaudación bonaerense queda fuertemente vinculada a la evolución de la actividad económica.

En mayo de 2026 la recaudación total alcanzó nominalmente $1.342.000 millones, el segundo valor más bajo de la serie enero de 2025-mayo de 2026. En términos reales, el informe ubica ese mes como el peor de toda la serie. La recaudación total cayó 15% interanual en términos reales según el desarrollo del informe, con Ingresos Brutos retrocediendo 9%, Inmobiliario 64,6%, Automotores 38,6% y Sellos 11,7%. La contracción real interanual total calculada en la tabla correspondiente fue del 13,7%.

La combinación entre menor coparticipación y menor recaudación propia reduce el margen fiscal disponible para la Provincia y, por extensión, para los municipios. El propio informe señala que el escenario limita los recursos disponibles para sostener políticas públicas vinculadas a salud, educación e infraestructura.

El mapa de empresas que sintieron el impacto

El anexo del Observatorio permite ponerle nombre propio al deterioro productivo. Durante los primeros siete meses de 2026 se registraron en la Provincia cierres de plantas, concursos preventivos, paralizaciones de producción, despidos, suspensiones y procesos de reestructuración. Los casos abarcan empresas nacionales y multinacionales y atraviesan prácticamente todos los complejos industriales.

En el sector automotriz y autopartista, Stellantis, en El Palomar, eliminó uno de sus dos turnos y abrió un programa de retiros voluntarios por la caída de las exportaciones hacia Brasil. La planta cuenta con unos 2.500 trabajadores. En Jeppener, Clapp despidió a 35 trabajadores luego de que Stellantis redujera uno de sus turnos.

En metalurgia, siderurgia y bienes de capital, Leval S.A., de San Nicolás, cerró definitivamente después de la caída de la actividad industrial, con retiros voluntarios y despidos bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, afectando a 52 trabajadores. Damluc Servicios y Mantenimientos, de Ramallo, cesó sus actividades tras la finalización de su único contrato comercial con Ternium, con 80 trabajadores afectados. Welding Alloys Argentina despidió a 13 empleados por falta de nuevos contratos y José Cascasi, de Tigre, dejó de operar después de más de medio siglo de trayectoria, con diez trabajadores afectados.

En química, petroquímica y plásticos, Cabot Argentina cerró en Campana la única fábrica de negro de humo del país después de más de seis décadas, afectando a 150 trabajadores. Alpek cerró su planta de Zárate por la caída de la demanda, la competencia de importaciones y la falta de incentivos para materiales reciclados, con 40 trabajadores afectados. Dow, en Bahía Blanca, desvinculó al menos a 56 trabajadores como parte de una reestructuración global. Cascia, ex Gases Comprimidos, inició despidos y registró atrasos salariales tras un cambio de propietarios. Ameghino Servicios Industriales, en Zárate, sufrió despidos de trabajadores tercerizados luego de la rescisión del contrato con Bayer.

En textil, indumentaria y calzado, Fisipa, de La Plata, ingresó en concurso preventivo después de despidos y una declaración de cesación de pagos, reduciendo su dotación a ocho trabajadores. Textilana, de Mar del Plata, entró en concurso preventivo y continuó reduciendo su plantilla mediante retiros voluntarios, con unos 200 trabajadores afectados. John Foos, de San Isidro, redujo su personal desde casi 400 trabajadores en 2023 a unos 50 en 2026 y anunció nuevas desvinculaciones.

El sector de neumáticos también aparece entre los afectados. Fate cerró su planta de San Fernando por la caída del consumo y la apertura importadora, después de haber operado hacia fines de 2025 con una utilización de capacidad cercana al 30%. El cierre afectó a unos 920 trabajadores. Pirelli, en Merlo, paralizó totalmente la producción durante una semana y anunció una reducción permanente del ritmo de actividad, con unos 650 trabajadores afectados.

En materiales para la construcción, Loma Negra paralizó por al menos seis meses el horno principal de su planta L'Amalí, en Olavarría, debido al freno de la obra pública y al sobrestock de cemento. SOCOLOR, en La Plata, cerró después de dos décadas de actividad, con 20 trabajadores afectados. Canteras Piatti, de Olavarría, redujo su actividad hasta operar aproximadamente al 20% de su capacidad instalada.

En alimentos y bebidas, Anónima —ARSA—, de Lincoln, productora de yogures y postres de SanCor, fue declarada en quiebra por la Justicia después del fracaso del concurso preventivo, con 180 trabajadores afectados. San Roque, de Morón, atribuyó 140 despidos a la caída del consumo y la apertura de importaciones de carnes. La Suipachense, con más de 70 años de trayectoria, fue declarada en quiebra y cerró definitivamente su planta, afectando a 140 trabajadores. Georgalos implementó una nueva tanda de suspensiones que alcanzó incluso a delegados sindicales y trabajadores con décadas de antigüedad. Portlander, de General San Martín, opera con apenas el 20% de su capacidad instalada. Cervecería Gulliver, de Lomas de Zamora, anunció el cierre definitivo de su planta. Granjas Tres Arroyos, de Pilar, atravesó un conflicto por deudas salariales, con atrasos en haberes y aguinaldo, que afectó a unos 300 trabajadores.

En bienes de consumo, Kimberly Clark cerró su planta de Pilar y concentró la producción en San Luis, con 220 trabajadores afectados. Kenvue dejó de producir en el país y discontinuó la fabricación local de productos de consumo masivo, con 30 trabajadores afectados. En electrónica y componentes eléctricos, FAPA, la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino, dejó de operar y remató su maquinaria; se trataba de la única fabricante nacional de aisladores de porcelana eléctrica.

El comercio también aparece en el listado. Vital, de Maycar S.A., en la Zona Norte del GBA, acumuló más de 700 despidos y desvinculaciones desde 2025 mientras continuó expandiendo su red de sucursales. Según denuncias sindicales citadas en el informe, los despidos se concentraron en trabajadores con mayor antigüedad y participación gremial.

En agroindustria, Lamb Weston cerró sus operaciones en Munro y centralizó su producción en una nueva planta de Mar del Plata, afectando a unos 100 trabajadores. En servicios industriales, Gepsa, de Pilar, cerró sus puertas y dejó deudas salariales, afectando a unos 80 trabajadores. Coresa Argentina, de San Antonio de Areco, cerró definitivamente después de una sucesión de despidos iniciada en 2025, con entre 85 y 100 trabajadores afectados. Faraón Hogar, de General San Martín, ingresó en concurso preventivo tras dos años de caída de ventas y pérdidas económicas y redujo su estructura a apenas siete trabajadores.

Finalmente, en transporte, la Línea 148 “El Halcón”, del AMBA, dejó de operar después de varios meses de inactividad, dejando sin empleo y con salarios adeudados a choferes, personal administrativo y trabajadores de mantenimiento. El impacto alcanzó a más de 500 trabajadores.

Una crisis que se expresa en varios frentes

El informe del Observatorio bonaerense construye así una fotografía de la economía provincial en la que los problemas aparecen conectados. El deterioro del empleo se combina con una mayor morosidad, mientras la suba de los servicios públicos presiona sobre los ingresos y el consumo continúa por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno. Al mismo tiempo, la industria enfrenta niveles elevados de capacidad ociosa y una sucesión de cierres, despidos y paralizaciones, mientras los recursos fiscales provinciales muestran una evolución negativa en términos reales.

La particularidad de Buenos Aires dentro de este escenario está dada por su peso en la economía nacional. La Provincia concentra el 38% de la población, el 40% de los establecimientos industriales y más de una cuarta parte de los empleos registrados perdidos desde noviembre de 2023. También concentra el 27% de las unidades productivas cerradas y el 37,4% de los deudores morosos del país.

El relevamiento se construyó con información estadística oficial nacional y provincial. Para la comparación temporal toma noviembre de 2023 como referencia, utiliza el IPC nacional del INDEC para las variaciones reales y presenta los indicadores bonaerenses en relación con el total nacional. Entre las fuentes utilizadas figuran INDEC, SRT, SIPA, BCRA, Ministerio de Economía de la Nación, Dirección Provincial de Estadística, Dirección Provincial de Política Tributaria, Secretaría de Transporte y el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil.

La foto que deja el informe, en definitiva, es la de una Provincia atravesada por los distintos efectos de la crisis económica: menos empleo registrado, más trabajadores que buscan una segunda ocupación, una morosidad particularmente concentrada en personas y jóvenes, tarifas que crecieron por encima de los ingresos, consumo deprimido, capacidad industrial ociosa, miles de empresas que dejaron de operar y una recaudación que achica el margen fiscal. La dimensión del impacto bonaerense aparece tanto en los indicadores agregados como en la lista de empresas que durante 2026 redujeron personal, frenaron su producción, ingresaron en concurso o directamente cerraron sus puertas.

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