La construcción sigue lejos de despegar: mejora anual y caída mensual
El primer semestre cerró con una suba de 2,8%, pero junio terminó con una baja de 4,1% mensual. En obra pública, el 29,2% de las empresas prevé que la actividad disminuirá entre julio y septiembre.
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La construcción mostró una mejora interanual, pero volvió a caer en junio y enfrenta un escenario de cautela para el segundo semestre. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una suba del 4% respecto de junio de 2025, mientras que el acumulado de los primeros seis meses del año mostró un incremento del 2,8% interanual. Sin embargo, la comparación mensual exhibió una baja de 4,1% en la serie desestacionalizada.
El dato expone una dinámica dispar: la actividad se mantiene por encima de los niveles de un año atrás, pero perdió impulso frente a mayo. A su vez, la serie tendencia-ciclo también mostró una variación negativa, aunque mucho más leve, del 0,1% mensual.
Los insumos tampoco presentaron un comportamiento uniforme. En junio aumentó el consumo aparente de artículos sanitarios de cerámica (10,7%), placas de yeso (10,5%), ladrillos huecos (7,1%), cales (5,7%) y hierro redondo y aceros para la construcción (4,6%). En cambio, hubo fuertes retrocesos en asfalto (-17,1%), mosaicos graníticos y calcáreos (-13,6%) y pisos y revestimientos cerámicos (-3,4%). El cemento portland también cayó, aunque en menor medida: 1,2%.
En materia laboral, el último dato disponible corresponde a mayo y muestra una suba de apenas 0,8% interanual en los puestos de trabajo registrados del sector privado. El acumulado enero-mayo también presentó un incremento del 0,8%.
Los permisos de edificación, otro indicador relevante para medir la actividad futura, también mostraron señales mixtas. En mayo, la superficie autorizada en una nómina de 246 municipios cayó 6,1% interanual. Sin embargo, en el acumulado de los primeros cinco meses de 2026 registró una suba del 4,5%.
El dato que preocupa para el tercer trimestre
Las expectativas empresarias aparecen como uno de los puntos más débiles del informe. Entre las compañías dedicadas principalmente a obras privadas, el 71,1% considera que la actividad no cambiará entre julio y septiembre, mientras que el 16,8% prevé una caída y apenas el 12,1% espera una mejora.
La perspectiva es todavía más negativa entre las empresas vinculadas principalmente a la obra pública: el 52,8% no espera cambios, el 29,2% anticipa una disminución y solo el 18% proyecta un aumento.
Entre quienes esperan una caída, el principal argumento es la menor actividad económica. En el segmento de obra privada, también aparecen con fuerza los altos costos de construcción: fueron señalados por el 22,5% de las empresas que prevén una contracción. En la obra pública, además, los atrasos en la cadena de pagos alcanzan el 18,7% entre las causas mencionadas.
El panorama laboral tampoco anticipa un salto significativo. El 75,5% de las empresas de obra privada no prevé cambios en su personal durante el próximo trimestre, mientras que un 16% espera reducirlo y apenas 8,5% proyecta aumentarlo. Entre las empresas de obra pública, el 28,4% estima una disminución de personal y el 15,9% un aumento.
El propio sector identifica, además, cuáles son las políticas que podrían darle impulso: las empresas de obra privada ubican en primer lugar las medidas vinculadas con las cargas fiscales (23,5%) y los créditos para la construcción (21,6%). En la obra pública, en cambio, encabezan los créditos para la construcción (24,8%) y las políticas sobre cargas fiscales (22,5%).
En síntesis, el dato oficial deja una postal incómoda: la construcción está mejor que hace un año, pero junio marcó un retroceso mensual y las propias empresas no esperan un despegue inmediato. Para el tercer trimestre, el escenario que predomina es el de estancamiento, con una porción relevante del sector que directamente anticipa una nueva caída.