El Litoral argentino enfrenta una situación cada vez más compleja por las lluvias persistentes y la crecida de los principales ríos de la región. Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Chaco registraron cortes de rutas, dificultades en los pasos fronterizos y evacuaciones, mientras las autoridades siguen de cerca la evolución de los niveles de agua.Las Cataratas del Iguazú también sintieron el impacto de las precipitaciones.
El caudal llegó a valores extraordinarios, alrededor de 16.000 metros cúbicos por segundo, unas ocho veces el promedio habitual de octubre, y obligó a modificar el funcionamiento de algunos circuitos turísticos, como la Garganta del Diablo.
En paralelo, la crecida del Paraná y del Uruguay mantiene en alerta a las localidades ribereñas.Juan Borús, especialista del Instituto Nacional del Agua (INA), describió que en el río Uruguay hubo sucesivos pulsos de crecidas que dejaron los suelos saturados.
En Paso de los Libres, el río se encontraba 80 centímetros por encima del nivel de evacuación. Sobre el Paraná, advirtió que una onda de crecida formada en el tramo misionero-paraguayo avanzaría aguas abajo y podría elevar los niveles en Corrientes antes de continuar hacia Santa Fe, Rosario y el delta.
En Misiones, el crecimiento del arroyo Paranay generó complicaciones por la velocidad con la que aumentó su nivel, hasta 10 centímetros por hora, lo que llevó a Vialidad Nacional a suspender el tránsito sobre un puente que conecta a habitantes de Montecarlo, Puerto Piray y Caraguatay.
En Corrientes comenzaron las evacuaciones de familias cuyas viviendas resultaron afectadas.
En Chaco, las autoridades siguen con preocupación la evolución de los cursos de agua ante la posibilidad de que algunas localidades queden aisladas.