La alianza local relegó a los espacios nacionales en la elección de convencionales de Bariloche
El abrazo en el local del PUL fue real y el resultado también: la alianza del intendente Walter Cortés y el gobernador Alberto Weretilneck se impuso con holgura en Bariloche y relegó a los dos grandes partidos con anclaje nacional. El resultado envalentona de cara al año que viene
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El abrazo en el local del Partido Unión y Libertad (PUL), en la calle Onelli, fue real. También lo fue el resultado. La lista conjunta Estamos Haciendo Bariloche, PUL de Walter Cortés más Juntos Somos Río Negro (JSRN) de Alberto Weretilneck, se impuso con holgura en la elección de convencionales para reformar la Carta Orgánica municipal: alrededor del 34% de los votos y se quedó con 8 de las 15 bancas.
El peronismo (Fuerza Bariloche) quedó segundo, cerca del 16% y 3 escaños; La Libertad Avanza, tercero, en torno al 12% y 2. La participación fue baja, alrededor del 50%.
La victoria se lee con entusiasmo tanto en las huestes del Municipio como del Ejecutivo provincial de Weretilneck porque se siente local. “Que los dos partidos nacionales no nos hayan alcanzado en votos determina que lo local se impone sobre lo nacional”. Y elevó la apuesta: la alianza “es un punto de partida”.
Cortés, por su lado, revalidó gestión y dejó claro que el aparato provincial le trajo obras. Ambos hablaron de seguir “trabajando de esta manera”: dialogando, haciendo obra, con una Carta Orgánica menos burocrática.
Una relación con historia de tirones
El vínculo cordial aunque de necesidad, se ha tensionado en más de una ocasión. En julio, Cortés rompió el convenio histórico con la Cooperativa Eléctrica de Bariloche (CEB) para el alumbrado público y se quedó con el cobro de esa tasa.
Weretilneck le puso un freno claro a cualquier pretensión de municipalizar el servicio eléctrico general: “El artículo 80 define el sistema energético provincial con carácter provincial, no municipal”.
Cortés llegó a decir que para que la concesión pase al Municipio “tiene que haber un gobernador de Bariloche”. No fue un detalle menor. Después llegó el referéndum de diez preguntas que el intendente quiso convocar por resolución, saltándose al Concejo.
El procurador Jorge Crespo dictaminó que se había excedido e invadido competencias del Legislativo. Cortés estalló, acusó de “antidemocrático” el dictamen, habló de enojo y hubo versiones de que amenazó con retirar apoyo a la lista provincial. Al día siguiente bajó el tono: “Estamos enojados por el dictamen, no por la alianza. La alianza tiene que seguir”.
Weretilneck optó por el perfil bajo. El pacto sobrevivió, pero quedó expuesto que no es incondicional. Cortés repite una frase que resume el equilibrio: se lleva bien con el gobernador, pero “defiendo a mis vecinos”. No se siente cerca de JSRN, del peronismo ni de LLA. Weretilneck, por su parte, necesita a Bariloche, la ciudad con más electores de la provincia, y ha puesto recursos y presencia en esta elección.
El escenario que se abre es el que el usuario plantea y que los propios protagonistas empiezan a dibujar. Las provinciales y las municipales no coinciden en el calendario.
Weretilneck adelantó que las elecciones de Río Negro serán a mitad de año. Las de Bariloche, como es habitual, irán por su lado. Eso permite un esquema de apoyo cruzado sin fusión plena.
Cortés puede ir por la reelección en Bariloche con el respaldo del aparato provincial y de Weretilneck, sin que JSRN le imponga un candidato propio o le dispute el territorio. El resultado de los convencionales le da legitimidad renovada y mayoría para escribir las reglas locales de los próximos años.
Weretilneck, a su vez, puede contar con el aparato de Cortés y el peso electoral de Bariloche para su propia reelección, sin necesidad de que el intendente sea compañero de fórmula o ponga un candidato a gobernador.
El gobernador ya lo dejó dicho en el festejo: la alianza es punto de partida, pero “no hay que adelantar los tiempos, primero hay que seguir gobernando”.
No es un matrimonio. Es un acuerdo de no agresión y de apoyo táctico que se renegocia según los números. Cortés, envalentonado, puede pedir más. Weretilneck no puede permitirse dejar afuera al intendente de la ciudad más grande.
El peronismo sigue fragmentado y LLA no despegó en este test. El espacio local-provincial se impuso, pero el margen de confianza entre los dos socios es estrecho. El abrazo del domingo funciona.