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Jueves, 5 noviembre 2026
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La Plata mira a 2082 mientras el presente le pasa factura

Alak y Bianco presentaron un ambicioso plan para ordenar el crecimiento de la capital bonaerense, preservar el ambiente y mejorar la calidad de vida. Sin embargo, los problemas de infraestructura, las zonas inundables, los loteos irregulares y las deficiencias en los servicios públicos exponen la distancia entre la ciudad que se proyecta y la que viven sus habitantes.

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La Plata nació como una ciudad planificada y ahora pretende recuperar ese espíritu fundacional. Con la mirada puesta en 2082, cuando se cumplirán dos siglos de su creación, el intendente Julio Alak y el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, presentaron el Plan Bicentenario de Ordenamiento Territorial, una iniciativa que busca establecer las reglas para el desarrollo urbano durante las próximas décadas.

El anuncio se realizó este jueves en el Salón Dorado de la Gobernación y contempla seis grandes estrategias para transformar la capital provincial. La propuesta tiene objetivos necesarios y herramientas que podrían representar un avance importante. Sin embargo, también abre un interrogante inevitable: ¿cómo proyectar la ciudad de los próximos 56 años cuando todavía persisten problemas estructurales que afectan la vida cotidiana de miles de platenses?

Durante la presentación, Alak sostuvo que el plan busca recuperar el interés público en las decisiones sobre el territorio y aseguró que “una ciudad no se ordena sola”.

La definición apunta a uno de los principales problemas que arrastra el distrito: décadas de crecimiento urbano desordenado, expansión inmobiliaria sobre terrenos inadecuados, infraestructura insuficiente y profundas diferencias entre el casco fundacional y numerosos barrios periféricos.

Un plan necesario que ya tiene respaldo legal

El proyecto plantea recuperar el equilibrio ambiental mediante corredores verdes, parques y reservorios para administrar el agua de lluvia. También busca limitar la expansión urbana, preservar el patrimonio histórico, proteger el cinturón frutihortícola, fortalecer la producción y mejorar la movilidad a través del transporte público y el ferrocarril.

Entre sus herramientas más relevantes aparecen las restricciones para construir en zonas de alta peligrosidad hídrica, las exigencias ambientales para nuevos emprendimientos y la contribución por valorizaciones inmobiliarias, destinada a recuperar para la comunidad parte del aumento del valor de los terrenos generado por decisiones públicas. Los recursos obtenidos se destinarían a financiar infraestructura, viviendas, espacios públicos e integración de barrios populares.

No obstante, existe un dato que merece atención: el Plan de Ordenamiento Territorial ya fue aprobado por el Concejo Deliberante mediante la Ordenanza 12.692, sancionada el 2 de diciembre de 2025, y convalidado por el Ministerio de Gobierno provincial ese mismo mes.

Por lo tanto, más allá de la presentación institucional de este jueves, la discusión comienza a desplazarse desde los objetivos anunciados hacia su implementación concreta.

La ciudad que creció sin control

Uno de los indicadores más preocupantes del desorden territorial surge de los propios relevamientos municipales. Según los datos difundidos en el marco de las investigaciones por urbanizaciones irregulares, La Plata registra 435 barrios y proyectos de loteos ilegales o irregulares, distribuidos sobre aproximadamente 3.380 hectáreas.

De ese conjunto, 254 se encuentran en áreas de peligrosidad hídrica media o alta. Además, el relevamiento identificó 6.876 viviendas ya construidas y una capacidad potencial de más de 32.800 parcelas. Las cifras revelan la dimensión del desafío. No se trata solamente de impedir nuevas construcciones en lugares inadecuados, sino también de resolver qué ocurrirá con los sectores que ya fueron urbanizados, muchas veces sin redes de agua, cloacas, desagües ni servicios suficientes.

El municipio avanzó con denuncias y acciones judiciales contra emprendimientos irregulares, una intervención necesaria para frenar nuevas situaciones de riesgo. Pero la problemática también exige respuestas para quienes adquirieron terrenos de buena fe y hoy enfrentan incertidumbre jurídica y dificultades para acceder a servicios esenciales.

Inundaciones, agua y calles: las deudas del presente

La cuestión hídrica ocupa un lugar central en el nuevo ordenamiento, y no es casualidad. La Plata conserva la memoria de la trágica inundación de 2013 y continúa expuesta a episodios de anegamientos cuando se producen precipitaciones intensas.

Durante 2026 se registraron nuevas complicaciones por lluvias, con calles inundadas, cortes de energía y dificultades para circular por distintos sectores del distrito.

A ello se suman los problemas de infraestructura cotidiana. En octubre, vecinos de Los Hornos y Villa Elvira volvieron a denunciar el estado de calles de tierra que se vuelven prácticamente intransitables después de las lluvias.

El servicio de agua también aparece entre las principales preocupaciones. Durante agosto, septiembre y octubre se reiteraron reclamos por falta de suministro, baja presión, turbiedad y desbordes cloacales en sectores del centro, Tolosa, Villa Elvira y otros barrios.

Aunque buena parte de estas prestaciones corresponde a empresas y organismos provinciales, su resolución necesita coordinación entre las distintas jurisdicciones. Precisamente, esa articulación es uno de los compromisos que deberá demostrar el nuevo esquema de planificación.

Transporte y desigualdad entre barrios

Otro punto sensible es la movilidad. El plan propone integrar el transporte público, el ferrocarril y las alternativas de circulación sustentable. Sin embargo, durante este año la Defensoría Ciudadana intervino ante reclamos por reducción de frecuencias, demoras y unidades saturadas en distintas líneas de colectivos.

El problema adquiere especial importancia en las localidades alejadas del centro, donde trasladarse para trabajar, estudiar o acceder a servicios demanda mayores tiempos y costos.

La planificación también enfrenta cuestionamientos en materia habitacional. Durante el debate del nuevo Código de Ordenamiento Urbano y Territorial, organizaciones integrantes del Consejo Local de Tierra y Hábitat advirtieron que el proyecto no abordaba suficientemente las desigualdades territoriales ni ofrecía respuestas concretas para la integración y eventual relocalización de barrios populares asentados en zonas inundables.  Esas observaciones constituyen un desafío para una propuesta que coloca la inclusión social entre sus principales objetivos.

La participación de universidades, especialistas y organismos provinciales representa un punto favorable del Plan Bicentenario. También lo es la intención de establecer reglas que trasciendan las gestiones políticas y reduzcan la discrecionalidad en el uso del suelo. Pero la planificación por sí sola no garantiza transformaciones.

El verdadero examen estará en los presupuestos destinados a las obras, los plazos de ejecución, la fiscalización de los emprendimientos inmobiliarios y la capacidad de mejorar las condiciones de vida en las zonas más postergadas. Será necesario conocer qué intervenciones tendrán prioridad, cómo se financiarán, qué mecanismos permitirán evaluar los avances y de qué manera participarán los vecinos.

La Plata necesita recuperar su tradición de ciudad planificada. En ese sentido, la iniciativa constituye una oportunidad para corregir problemas acumulados durante décadas. Pero el desafío de Alak y de la Provincia no será solamente construir una visión atractiva para el bicentenario, sino demostrar que esa planificación puede empezar a modificar el presente.

Porque 2082 puede ser el horizonte de la ciudad, pero para los vecinos que hoy esperan agua, mejores calles, transporte o soluciones habitacionales, el futuro no puede quedar tan lejos.

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