ROSCA POLITICA
14/01
Sin renuncias a la vista sigue la tensión por la conducción del PJ bonaerense
La idea de que Máximo Kirchner asuma la presidencia del partido antes de la conclusión de los mandatos vigentes todavía no tiene el acompañamiento en los hechos. Para adelantar el recambio deberían renunciar, al menos, la mitad de los consejeros, pero hasta ahora nadie pegó el portazo.
En la superficie, las aguas parecen haberse calmado un poco y el rebrote de coronavirus desvió todo el foco de atención, pero en las profundidades el recambio de autoridades del PJ bonaerense sigue siendo un maremoto que mueve a los intendentes a estar en permanente conversación, además de haber resquebrajado algunas relaciones en el grupo de los jefes comunales peronistas. Como publicó La Tecla hace un par de semanas, no todos los alcaldes acompañan la idea

Los términos legales son los que complican la renovación antes de lo previsto. El vencimiento de los mandatos actuales es en diciembre, y para que haya una modificación previa a esa fecha debe producirse un vacío en el partido y renunciar, por lo menos, la mitad de los consejeros. Hasta ahora, ninguno de los 48 miembros del Consejo Provincial ha presentado su dimisión.



En los pasos legales, luego de las renuncias debe venir la convocatoria al Congreso partidario, que tiene la facultad de abrir el proceso eleccionario interno. Los tiempos empiezan a complotar con la idea del kirchnerismo de hacerse cargo del PJ bonaerense antes de que comience el proceso de las elecciones legislativas de este año; es decir que debería estar resuelto antes de mayo.

Hasta ahora, la presidencia del PJ provincial sigue en manos del intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, pero en diciembre debió haber pasado a Fernando Gray por la alternancia con la que vienen trabajando en la presidencia y la vice el merlense con el mandamás de Esteban Echeverría. “Para evitar echar más leña al fuego el enroque todavía no se ha producido, pero deberá ser de un momento a otro”, le dijo a este medio un consejero del partido. 

Gray ya anticipó que no renunciará y que quiere completar el mandato que le corresponde, y aunque el alcalde ha morigerado en las últimas semanas sus apariciones públicas, desde su entorno aseguran que desde el kircherismo “quieren cambiar las autoridades del partido sin razones valederas y ahora no saben cómo hacer”. Además, cuentan que el intendente de Echeverría está molesto porque “estas cosas nos alejan de la agenda de la gente, que está preocupada por el rebrote, las vacunas y la actividad económica, no por quién se hace cargo del partido”.

La intención de que Máximo Kirchner sea quien conduzca desde este año al peronismo provincial es atribuida por algunos miembros del partido a Martín Insaurralde, quien le habría propuesto al diputado nacional ser el jefe del PJ. Esto ha generado una tensión entre el lomense y algunos de los alcaldes del Conurbano, como el caso del propio Gray. 
 

Con un perfil más bajo que el de su par de Echeverría, Menéndez prefiere evitar las declaraciones de guerra y los mensajes pseudo encripatos como los que ha enviado Gray, quien por ejemplo publicó en redes sociales una imagen suya plantando un árbol con la inscripción “yo me planto”. De todos modos, Menéndez acompaña la postura de Gray, y en esa línea también están los jefes comunales de Ituzaingó y Tigre, Alberto Descalzo y Julio Zamora. El primero, consejero del partido por la Primera sección.

Sin las renuncias de los consejeros a la vista y con la rebelión de alguna de las autoridades actuales del partido, la asunción de Máximo al frente del PJ parece haber entrado en una nebulosa. Claro que, el pragmatismo del peronismo permite revertir este tipo de situaciones en menos que canta un gallo.