LA TECLA PATAGONIA
04/04
Radiografía sanitaria en Santa Cruz: S.O.S hospitales
Como todas las provincias, la comandada por Alicia Kirchner ya sufre las consecuencias de la segunda ola. Pese a ello, profesionales y vecinos denuncian que el sistema sanitario no se encuentra preparado para un mayor incremento de casos. Hay reclamos salariales, de insumos y atención. A ello se suman los escándalos que vinculan a funcionarios
Informe de La Tecla Patagonia 

Por Alejandro De Angelis 

Para bien o mal, la salud fue protagonista en el último año. La pandemia obligó a los Gobiernos a centrar sus políticas en el sistema sanitario, y dejó expuestas las falencias producto de las sucesivas gestiones en el área. Santa Cruz es un caso paradigmático, ya que vivió momentos de sosobra en la primera ola de COVID en materia de infraestructura. Cuando los casos bajaron, surgió la problemática del recurso humano. Hoy la Salud en la provincia se encuentra en crisis.

Santa Cruz fue la única provincia de la región que cambió su ministro en medio de la pandemia. En septiembre de 2020, promediando el primer pico, el exministro Juan Carlos Nadalich renunció a su cargo, tras duros cuestionamientos sobre su accionar al frente de la cartera. En su lugar ingresó el exdiputado Claudio García, quien le seguía en la línea sucesoria.

A principios de año, García fue apuntado por la oposición por el vacunatorio VIP montado en algunas localidades, que incluyó la aplicación de dosis a diputados e Intendentes y allegados al poder, y generó gran rechazo en la sociedad. Tras el escándalo, el ministro no dejó su cargo pero si lo hicieron algunos integrantes de la cartera.

En las últimas semanas presentaron sus renuncias la epidemióloga Ana Cabrera, principal asesora del Gobierno durante la pandemia, que perdió apoyo hacia adentro del Gobierno luego que se revelara su promoción como “esteticista” en el pasado, y el secretario de Estado de Salud y Seguridad del Paciente, German Aballay, tras diferencias con el Ministro, según pudo saber La Tecla Patagonia.

De arriba hacia abajo

A la rebelión en la cúpula, que incluyó despidos y renuncias, se sumaron las protestas de los profesionales. Puntualmente, un grupo de enfermeros autoconvocados fue punta de lanza del reclamo por mejores condiciones laborales y aumentos salariales, ante el cumplimiento de un año de trabajo sin descanso por la pandemia.

Sabido es que en materia de recursos humanos Santa Cruz atraviesa una grave crisis en el área sanitaria, ya que los profesionales escasean. Las condiciones climáticas, sumadas a las socioeconómicas y las posibilidades de vida que la provincia puede ofrecer, aleja a los médicos y especialistas de la provincia y complica el desarrollo del sistema sanitario.

En el plano salarial, el reclamo puntual de los enfermeros no dista demasiado del que llevan a cabo docentes y estatales. También piden por el cambio en las condiciones laborales ya que se ven sobrecargados por la demanda. Allí entran en juego los contratos temporales iniciados por la pandemia y los desacoples en los tipos de contratación de los “refuerzos” del sistema de salud.

En última instancia, las exigencias quedaron en la voz de los vecinos. Gran parte de las distintas comunidades que sufren día a día las falencias sanitarias en la provincia, respaldaron el reclamo de profesionales exigieron mayores respuestas a las autoridades ante la llegada de la segunda ola.

Tensión en los hospitales

En Río Turbio, un grupo de médicos envió una carta al Intendente y los concejales advirtiendo por la falta de insumos para afrontar el incremento de casos de COVID que podría darse en las próximas semanas. La queja motivó la movilización de parte de la comunidad de la Cuenca Carbonífera y la intervención de la provincia y del Gobierno nacional, que envío refuerzos profesionales.

En Caleta Olivia, el humor social llegó a su pico máximo cuando se filtró el recibo de sueldo de la esposa del Intendente de la localidad, Fernando Cotillo, quien es Licenciada en Nutrición y trabaja en Hospital local. Allí se conoció que ganaba $260 mil al mes y que pese a ejercer también un cargo en el Municipio y realizar tareas en instituciones privadas, cobraba $137 mil por mes por "guardias activas". El hecho suscitó la indignación de profesionales médicos y los vecinos.

A ello se sumó la renuncia del doctor Juan Acuña Kunz, referente de la comunidad caletense que se puso al frente del reclamo para que el Gobierno provincial habilitara el uso de ibruprofeno inhalado para pacientes con COVID. Su hija reveló en redes sociales que el reconocido médico se fue porque se le adeudaban tres meses de salarios y la difusión del recibo de sueldo de la esposa del Intendente precipitó su decisión.

En Río Gallegos, un grupo de enfermeros lleva a cabo desde febrero diversas medidas de fuerza en reclamos por las condiciones laborales. Luego de las numerosas marchas y la toma del Ministerio de Salud provincial, en la última semana el reclamo se trasladó all Hospital regional, único efector de salud de la localidad.

En Gobernador Gregores, el escándalo de vacunados VIP que incluyó al Intendente y a un diputado nacional terminó con la salida del director del Hospital local, que renunció a su cargo luego de que el Ministerio le iniciara un sumario. Su par de Luis Piedra Buena fue apartado por estar involucrado también en el hecho.

El incremento de casos pone en estado de alerta a la comunidad ante la posibilidad de que crezcan los contagios en la provincia de Santa Cruz y, como ya se vivió promediando el 2020, se colapse el sistema sanitario impidiendo la normal atención de los pacientes en estado grave.

Dr. Freddy Sánchez Céspedes (Secretario gremial de APROSA)

“La pregunta es qué salud queremos en la provincia”

El médico y referente del gremio de profesionales de la salud en Santa Cruz, Freddy Sánchez Céspedes, aseguró que en diálogo con La Tecla Patagonia que “en todos los hospitales de Santa Cruz hay un déficit en la infraestructura, esto lo saben todos, incluso las autoridades. Es producto de una mala política sanitaria durante por los menos los últimos 15 años”, y aclaró que “respecto a los insumos, a lo largo de la pandemia hubo faltantes de elementos de protección personal para el personal, que luego se han subsanado”.

Asimismo, el doctor Sánchez Céspedes marcó que “en el caso del Hospital de Río Gallegos, que ha afrontado más casos en toda la provincia, hemos tenido inconvenientes con los insumos, pero se fue solucionando, aunque en algunos casos con materiales inadecuados”.

“Lo más importante en toda la provincia es el faltante del recurso humano. Podemos tener insumos pero si no tenemos personal especializado es muy difícil, porque todos estamos muy cansados. Nos hemos enfermado, recuperado y vuelto a trabajar”, agregó el profesional de la salud.

En tal sentido, el referente gremial aseguró que “hay un cansancio lógico de todo el personal de salud porque somos pocos. No tenemos la cantidad de profesionales suficientes, porque la provincia no ofrece las condiciones para que venga nuevos profesionales. Los salarios son muy bajos en toda la salud pública, y en las paritarias hemos solicitado un 60% de incremento salarial al básico, retroactivo a todos los años que hemos perdido”, y agregó: “la mayoría del personal calificado se fue del sistema de Salud pública, a otra provincia a o la actividad privada. Hasta que no se pueda ofrecer mejores condiciones para los trabajadores, no vendrán. Hace muchos años se solicitan profesionales y no vienen”.

“La pregunta es qué salud queremos en la provincia. Hay que modificar el sistema y cómo queremos que funcione. Hoy por hoy estamos haciendo lo que podemos a puro corazón”, dijo Sánchez Céspedes y consideró que “últimamente hay diálogo con el Gobierno. Hemos tenido reuniones paritarias en las últimas semanas, para discutir el convenio sectorial de salud”.

Por último, marcó que “pedimos el mejoramiento del salario básico, y queremos colaborar y ayudar como siempre lo venimos haciendo. Todos estuvimos al frente de la pandemia y creo que tiene que ser reconocido por los políticos, no solamente con aplausos, sino un reconocimiento económico”.

Manuel Piris (Enfermero del Hospital Regional de Río Gallegos)

“Se ven pocas intenciones por parte del Gobierno de solucionar esto”

El referente de los enfermeros autconvocados, Manuel Piris, explicó que “acá por Convenio Colectivo de Trabajo se consiguió las 120 horas en jornada de 6 horas, luego ofrecieron el full time para enfermería, aumentando la carga horario a 144 con una diferencia de casi $20.000. Hoy, al no haber escalafonamiento ni asignación de tareas, hacemos todos lo mismo y vas aprendiendo, pero acá no se cumple el artículo 16 de la Constitución Nacional que dice que igual tarea igual remuneración”.

Asimismo, Piris contó que “comenzaron realizando ingresos con monotributistas y durante la pandemia contratos COVID, obviamente sin los beneficios y derechos de cualquier planta permanente. Ellos deben cumplir hasta 176 horas, con toda serie de abusos y maltratos, con cambios de horarios, turnos y sectores. A ello se suma la propuesta del Gobierno de contabilizar todos los días iguales sin importar qué día cayera, sábado, domingo o feriado” y aclaró: “comenzamos a querer volver trabajar con el viejo esquema y empezaron los conflictos. Desde el Gobierno no se han comunicado con nosotros y no han querido dar el brazo a torcer”.

En tal sentido, el enfermero contó que “tuvimos tres semanas el Ministerio de Slaud ocupado, lo dejamos y desde esta semana estamos en el departamento de enfermería del Hospital de Río Gallegos”, y detalló: “en Río Gallegos tenemos un solo Hospital Público para una población de más de 100.000 habitantes. Se crearon tres salas de terapia intensiva, dos de internación COVID e hicieron algunas reformas, pero tenemos un Hospital Militar cerrado, una clínica nueva que está a 8 kilómetros de Río Gallegos, cerrada y sin ser habilitada por el Ministerio, y una pequeña clínica en el centro de la ciudad cerrada por problemas económicos que nunca se abrió como opción de atención”.

Piris denunció que “el Hospital está con infecciones intrahospitalarias que se intensifica al trabajar a “cama caliente”, con una gran mortalidad respecto del número de la población. Sin embargo se sigue con muchos lugares cerrados y una política de salud bastante obtusa. En los elementos de protección personal se ven con muy mala calidad. En algunas localidades se mandaba a lavar y reutilizar elementos descartables”.

“A la fecha no tenemos respuesta a nuestro reclamo básico”, dijo el enfermero de Río Gallegos y aseguró que “vemos muy poca solidaridad. Aumentó mucho las guardias para los médicos y hubo muy pocas manifestaciones de parte de los profesionales. Estamos solos en esta pelea con el acompañamiento de la comunidad”.

Por último, Piris consideró que “la salida debería ser que nos respeten las cargas horarias, que se revise el Convenio colectivo y que paguen las guardias que nos deben. Así el conflicto se destraba totalmente, pero son decisiones políticas que afectan a la legalidad de la manera de trabajar. Se ven pocas intenciones por parte del Ejecutivo y del Ministerio de Salud de solucionar esto”.

Graciela Ottino (Vecina autoconvocada de Río Turbio)

“Nos preocupa que no estén dadas las condiciones para afrontar la segunda ola”

Graciela Ottino es una vecina autoconvocada de la Cuenca Carbonífera. En diálogo con La Tecla Patagonia explicó que “acá en Río Turbio un grupo de vecinos estamos autoconvocados por la situación sanitaria que estamos viendo en la Cuenca Carbonífera, que incluye también las localidades de 28 de noviembre y Julia Doufour”.

En tal sentido, explicó: “en lo que es cuestión sanitaria estamos a la deriva en la Cuenca porque no tenemos profesionales para varias especialidades. Además, no tenemos tomófrago ni resonador, y tenemos el Hospital de Río Turbio con un nivel de complejidad 6 y el de 28 de Noviembre complejidad 4. Los llamados puntos verdes solo atienden hasta las 14 horas. En la comunidad tenemos varias personas con enfermedades crónicas que hace más de un año que no pueden realizarse los controles a raíz de la pandemia”.

Ottino aseguró que “confiamos en la palabra del personal de Salud. Al convocarnos en asamblea comunitaria virtual, hace 15 días vino el Secretario de Salud Pública de la provincia, Ignacio Suárez Moré. Hubo conferencias de prensa y anunciaron que venía un contingente de especialistas desde Nación, y llegaron: son nueve enfermeros, dos médicos, dos terapistas y dos kinesiólogos”.

La vecina de Río Turbio explicó que “nuestro malestar como vecinos  es que acá hay muchos profesionales egresados de la carrera de enfermería que por una traba burocrática no pueden obtener su matrícula y no pueden ser incorporados al sistema de la provincia. Son vecinos que quieren ayudar pero no hay una intención de ayudarlos”, y agregó: “el Gobierno toma al reclamo como exclusivo de la pandemia y en realidad nosotros reclamamos también por las otras áreas donde necesitamos especialistas y equipamientos para los hospitales funcionen para toda la población. Hoy para ir a un especialista tenés que viajar hasta Río Gallegos”.

“Suárez Moré nos aseguró que todos los reclamos fueron atendidos, que hay respiradores, insumos y todo está preparado para atender a los vecinos”, dijo Ottino y recordó: “ya perdimos 27 vidas y la gran mayoría son pioneros, eso causa mucho dolor. Nosotros como zona minera, la mayoría de los mayores tienen su problema pulmonar a raíz de la carbonilla y todo lo que conlleva trabajar en el interior de mina y eso nos preocupa, que no estén dadas las condiciones para afrontar la segunda ola”.

Por último, aclaró que “la campaña de vacunación se está desarrollando. Se viene inmunizando a los adultos mayores, y al personal de salud en algunos casos ya tienen la segunda dosis. Los casos han descendido notablemente desde que nosotros los vecinos nos autoconvocamos para exigir respuestas”.