ANALISIS
14/04
Zona Roja marplatense: cuando las prioridades de la política están en otro lado
El Concejo inició el debate de un proyecto que recibió innumerables cuestionamientos y no soluciona ninguno de los problemas de fondo que acucian a la prostitución. Mientras tanto, sin Emergencia Sanitaria, se postergan las discusiones sobre cómo gestionar la pandemia y mejorar la economía en plena crisis.
El proyecto del concejal Nicolás Lauría (Vamos Juntos) para trasladar la oferta de sexo en la vía pública vuelve a exponer a toda la política marplatense.

Como es sabido, la iniciativa sugiere llevar a la Zona Roja de las avenidas Luro, Champagnat y “alrededores” al espacio público delimitado por la calle Américo Raúl Canosa entre Hernandarias y Juan B. Justo, detrás del Estadio Mundialista. Con un funcionamiento de la actividad en “lugares y horarios delimitados”.

La propuesta tiene la venia del Ejecutivo Municipal y fue tratada hoy por primera vez en el Concejo tras recibir críticas por parte de sectores de la oposición, entidades vecinales y hasta el propio INADI.

Pero, en el fondo, el debate de este expediente no hace más que esconder la basura bajo la alfombra. El traslado de la Zona Roja no pone el foco en investigar las redes de trata y explotación sexual, además de invisibilizar la cuestión del narcomenudeo; elementos que forman parte de la actividad y que en el proyecto no tienen ningún tipo de alusión o propuesta integradora.

Tal como informó La Tecla Mar del Plata (www.lateclamardelplata.com.ar), la iniciativa presenta un desconocimiento tal que no da cuenta de que atrás del Estadio Minella se encuentra Villa Evita, un asentamiento con unas 450 familias. El mismo tiene más de 30 años en la ciudad y jamás ha sido urbanizado a pesar de las promesas, por lo que las condiciones de precariedad son absolutas. Se trata de un contexto favorable para el asentamiento de cocinas de droga que facilitaría su comercialización con la implementación del proyecto de Lauría.

Es llamativa la entidad que se le ha dado a un proyecto que tampoco pone el foco en la inclusión laboral y la vulneración de derechos de las mujeres, travestis y trans, sino que-como sostuvo el INADI-más bien estigmatiza y criminaliza a la prostitución; una actividad que padece en primera persona los coletazos de la crisis. 

Mientras el Concejo y el Ejecutivo impulsan un debate vacío, la ciudad padece una recesión sin precedentes ocasionada por la pandemia. Actualmente hay 34.000 habitantes sin trabajo, y se perdieron 12.000 empleos en un año. Asimismo, la pobreza no da tregua: hay más de 265.000 pobres en Mar del Plata y 70.000 indigentes.

En tanto, la falta de consensos entre oficialismo y oposición desnudan nuevamente la falta de perspectiva de la dirigencia local, con un cuadro sanitario que vuelve a estar en el ojo de la tormenta con la segunda ola del coronavirus. La Emergencia Sanitaria finalizó el 29 de marzo y el Legislativo aún no pudo extender la norma por 180 días, tal como solicitó Montenegro; pero sí, inmediatamente, se puso en debate el traslado de la Zona Roja.

Con este escenario, los casos de Covid-19 siguen en aumento y crece la posibilidad de un descenso de fase. ¿Dónde están las prioridades de la política marplatense?