INFORME ESPECIAL
25/04
Cómo frenar la pandemia
El coronavirus no da tregua y la suba de contagios parece no tener freno. Con un sistema al borde del colapso, se abrió la disyuntiva entre las restricciones estrictas y la flexibilización de las mismas, con una clara disputa política por medio. En este escenario un grupo de investigadores del CONICET idearon un modelo matemático que busca derribar la vertiginosa escalada de casos
Por: Juan Pablo Carvajal

Cada jornada se transforma en un nuevo récord de infectados, como también de fallecimientos. El AMBA, la provincia de Buenos Aires, y otros distritos de alta densidad poblacional cuentan de a miles los nuevos contagios al tiempo que las restricciones parecen no vislumbrar resultados positivos al corto plazo.

Sin embargo, con la segunda ola cobraron más fuerza medidas de 2 tipos: permanentes e intermitentes. Las intermitentes aplican restricciones locales, planificadas y selectivas por actividad y jurisdicción, mientras que las permanentes son cuidados a sostener en todo el territorio nacional.
 
En un documento elaborado por trabajadores de la salud y científicos del CONICET, puso de relieve que “la planificación y preanuncio de medidas intermitentes son lo opuesto a ´ir viendo cómo viene la curva´ y reaccionar en consecuencia”. 

En este sentido, se destacó que las medidas “duras” demasiado prolongadas en el tiempo pierden todo efecto. En consecuencia, se propuso la intermitencia planificada. “Esto es, períodos prediseñados de restricciones seguidos de períodos de flexibilizaciones. Por ejemplo, una semana (y sus fines de semana inmediatos) de cierre, aplicados con una frecuencia mensual” se sostuvo en el documento firmado por diferentes especialistas.



“Con esta idea, la sociedad y el Estado comparten un plan común, con objetivos claros (reducir la cantidad de muertes) y logros medibles, generando la sensación de que vale la pena un esfuerzo durante un tiempo acotado para cosechar éxitos y recuperar movilidad durante otro tiempo, que también será acotado” enfatizaron.

Aislamiento Selectivo, Planificado e Intermitente

Pero, cómo impacta el modelo de Aislamiento Selectivo Planificado e Intermitente (ASPI) en las diferentes actividades productivas y principalmente en la educación con la presencialidad de las clases, donde se centró el eje de discusión entre el oficialismo y la oposición.

Especialistas y trabajadores de la salud, consultados por este medio destacaron esta propuesta porque “la posibilidad que hay de hacer una restricción completa tiene mucho menos margen”. 

En un mano a mano con revista La Tecla, Rodrigo Castro, Profesor FCEyN-UBA (Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires) e Investigador ICC-CONICET (Instituto de Ciencias de la Computación) analizó la situación sanitaria actual y brindó detalles acerca de la propuesta que busca demoler la ascendente curva de contagios.

- ¿Qué evaluación hace de la situación epidemiológica actual?

- Desde un punto de vista cuantitativo, la cantidad de nuevos casos confirmados diarios indica la peor situación desde la llegada de la pandemia a Argentina, superando los 27.000 casos con el 65% de la circulación concentrada en CABA y PBA, y alcanzando el 85% si incluimos a Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Tucumán. Esto muestra que la situación se concentra en los grandes conglomerados poblacionales. Si lo miramos desde el punto de vista de casos en relación a la población, hay que incorporar a Santa Cruz, La Pampa y San Luis al lote de provincias con situación mas comprometida en esta segunda ola.

-¿Considera apropiadas las medidas que tomó el gobierno nacional y provincial como consecuencia del incremento de casos?

-Considero apropiado el sentido de las medidas, ya que es necesario disminuir la circulación comunitaria del virus para evitar niveles altísimos de nuevos fallecimientos, y además no saturar al sistema sanitario, situación que podría agregar aun más muertes por falta de capacidad para una correcta atención de los casos graves.

Con respecto a la implementación de las medidas y la creación de las condiciones para que la población pueda cumplirlas, veo demasiada heterogeneidad, una mezcla de discursos firmes pero con falta de herramientas prácticas para que las medidas se cumplan. Veremos el impacto del efecto combinado de las medidas y sus acatamientos en la curva en los próximos días.



- ¿Qué es ASPI?

Una estrategia de aislamientos selectivos planificados e intermitentes. La selectividad indica que no es necesario afectar todas las actividades todo el tiempo en todos los distritos. Cada distrito tiene, por su estructura socio-productiva el conocimiento y capacidad para actuar sobre las actividades en las que más se generen los casos y en los períodos que convenga, siendo aplicable a nivel municipal. 

La planificación intermitente es lo opuesto a "ir viendo como viene la curva, y en base a eso reaccionar" que es lo que se hizo siempre hasta ahora. La curva muestra una foto vieja de dinámicas de contagio que sucedieron entre 1 y 2 semanas atrás, es una mala señal para usar como insumo para ejercer un control. La planificación, por el contrario, se basa en anticiparse, en diseñar un calendario de medidas con fechas conocidas de antemano en donde se alternan de manera intermitente períodos de mayor permisividad en la circulación con otros de mayor restricción. 

Esto permite a la población ordenar su vida social y económica con menos incertidumbre y además colaborar junto a los gobiernos en un plan común, en lugar de generar una tensión entre falsos intereses opuestos. 



El objetivo común es demoler la curva (no solo aplanarla por un rato) minimizando las muertes evitables. 

El diseño cuantitativo de la estrategia, es decir el tamaño de esas ventanas de cierres y aperturas (que pueden estar por ejemplo en el orden de 9 y 15 días, respectivamente) y de los niveles permisibles de actividad cada fase (por ejemplo numero reproductivo R efectivo levemente inferior a 1 y otro superior a 1, respectivamente) puede realizarse mediante simulaciones de proyecciones de escenarios futuros, donde se ensayan diversas opciones. Esa es una de las herramientas que desarrollamos en nuestro proyecto para informar a los tomadores de decisiones de los distritos y organizaciones que solicitan nuestra colaboración. 

-¿Es viable este modelo en un escenario con picos de casos y el sistema de salud al borde del colapso?

-Es viable particular y especialmente en estos escenarios, por varios motivos. Uno de ellos es que la necesidad de comenzar al menos con la primera ventana de cierre es absolutamente evidente tanto por la impresionante curva de casos como por las percepciones sociales de las situaciones límite estremecedoras que se viven en los hospitales y la cantidad avergonzante de muertes diarias.

-¿Se contempla el dictado de clases presenciales en este modelo? ¿Es real el impacto de la presencialidad en la suba de contagios?

-Por un lado, las clases siempre se han dictado. El tema es la presencialidad. Independientemente de si los incrementos de casos se producen "dentro" de las aulas, está fuera de discusión que la presencialidad aumenta la intensidad de conectividad social debido a todas las actividades asociadas que impulsa, tanto para garantizar el funcionamiento de cada establecimiento como para los traslados ida y vuelta a casa (con toda la cadena asociada de interacciones en comercios y espacios compartidos donde intervienen los adultos).

Entonces, en el modelo ASPI como mínimo durante las ventanas de control más estrictos no serían  compatibles con una presencialidad masiva. Probablemente sea viable combinar una educación principalmente basada en la virtualidad, pero aprovechando las ventanas de apertura controlada de ASPI para generar actividades de reencuentro presencial periódico entre docentes y estudiantes para fortalecer sus vínculos afectivos, mientras los trayectos educativos se sostienen de manera estable vía las plataformas digitales (en aquellos casos donde esto es posible, obviamente) Son opciones a evaluar incorporando el conocimiento de la sociología y las ciencias de la educación.

-¿Cómo funcionaria este modelo teniendo en cuenta la heterogeneidad que existe en el país y principalmente en las provincias?

-Como comentaba antes la selectividad apunta precisamente a esto. Cada distrito puede diseñar sus períodos de apertura y cierre acorde a su situación particular. Una vez que un distrito logra demoler la curva, puede permitirse niveles un poco más altos de conectividad social si implementa los ya muy conocidos sistemas de vigilancia epidemiológica y seguimiento y control de contactos estrechos. Estos sistemas son inviables en lo logístico cuando la cantidad de casos diarios se dispara como estamos viendo en la actualidad.



-¿Qué falló para que la suba de casos sea tan vertiginosa?

-Hasta donde puedo analizar, e incorporando opiniones de varios colegas en múltiples disciplinas, no encuentro al momento una forma clara de definir una causa puntual. Mas bien creo que es una sumatoria de aspectos que incluyen la presencialidad escolar, un relajamiento en las medidas de higiene y de encuentros sociales por una falsa "percepción de problema resuelto" por la llegada de la vacuna, y la presencia de variantes del virus con mayor contagiosidad y con capacidad de reinfectar. Todo esto sumado a una laxitud por parte de las autoridades oficiales para intentar hacer cumplir las medidas que se toman, considero que no alcanza con hacer recomendaciones y depositar toda la responsabilidad sobre los hombros de las personas, librando el manejo de una emergencia de índole fundamentalmente colectiva a una sumatoria de decisiones guiadas por  individualismos.