LA TECLA MAR DEL PLATA
11/05
La crisis en la construcción marplatense
La pandemia azota al sector ante la falta de inversión en el ámbito privado y las dificultades de financiamiento de la obra pública. El gobierno busca detener la caída a partir de un Plan de Reactivación.
La crisis que atraviesa el país tiene su impacto  en los principales sectores económicos de la Comuna de General Pueyrredon. Y la construcción es parte de ello.

Según las estimaciones del gobierno municipal, el rubro representa el 10% del Producto Bruto Geográfico (PBG), por lo que el Ejecutivo intenta darle impulso por una situación lógica: en Mar del Plata hay más de 265.000 pobres y 34.000 personas sin empleo.

En diálogo con La Tecla Mar del Plata, César Trujillo, titular de la UOCRA a nivel local, fue tajante con el presente del sector. “Estamos pasando un momento difícil. Hace dos años éramos alrededor de 15.000 obreros registrados, hoy somos la mitad. Es una barbaridad. Queremos trabajo registrado y decente”, enfatizó.

En esa línea agregó que la industria mueve la actividad de “40 gremios” en forma directa y otros 40 en forma indirecta. “Es una rueda muy importante la construcción, por los rubros que abarca. Hay muchos anuncios, pero en la región no tenemos obra pública. Nosotros pensamos que iba a haber mucho más trabajo al ser un año electoral, pero no aparece y ya se está acercando el invierno”, analizó el sindicalista.

Luego profundizó: “Acá están haciendo bacheos, cosas chicas. Nosotros queremos planes de vivienda. Hay una necesidad muy grande en los trabajadores y la clase media, que no pueden progresar. Hay que poner en marcha obras importantes para dar empleo en forma rápida”.

Al analizar los números, la incertidumbre se acrecienta. Las últimas ejecuciones presupuestarias muestran un fuerte déficit en la utilización de fondos, un mal que se arrastra desde la gestión del exintendente Carlos Arroyo y que no encontró solución en 2020, cuando se utilizó solo el 12% de las partidas asignadas para obra pública.

En 2021, el gobierno contempla un Presupuesto que asciende a $2.215 millones, con un incremento anual del 175%, donde el propósito de hacer de la obra un sello identitario lleva a la gestión municipal a múltiples desafíos, tanto en el frente interno como en el externo.

La merma en las intervenciones no se llega a explicar solamente por el reajuste de gastos por la caída de la recaudación. La propia ley de leyes de este año contiene, al menos, $247 millones que corresponden a obras no realizadas en 2020, como la de los polideportivos barriales, dos jardines de infantes, una escuela secundaria y la reparación de la biblioteca municipal.

Asimismo, en el Ejecutivo advierten sobre las dificultades que se podrían generar a partir del engorroso trámite administrativo que debe afrontar una licitación, además de la volatilidad de los precios de los materiales. La burocracia estatal asoma como otro desafío a superar.

No menos preocupantes son las variables exógenas; la central, la económica. Llevar adelante el programa de obras está vinculado a la capacidad de recuperar la recaudación, en un marco donde persiste la incertidumbre sobre el impacto de la pandemia, sumada a la propia crisis argentina antecesora al virus.

Por otro lado, la suba de tasas promedio del 24% quedaría impotente ante una fuerte disparada de los precios, complejizando la inversión. Y no se trata de especulaciones a futuro, sino que 2020 dejó dos claros ejemplos. En octubre, la Comuna rescindió dos contratos para la puesta en valor de sendas plazas en los barrios Herradura y Cerrito, trabajos financiados por Nación. El Ministerio del Interior no había girado los fondos “debido a la situación económica del país”, de acuerdo al decreto de Montenegro.

El último de los aspectos es, posiblemente, el más entretenido desde lo político: de los $2.215 millones del dinero para obras, el 76% proviene de aportes de Nación y Provincia. ¿Qué capacidad tendrá el jefe comunal de asegurarse esos fondos en un año electoral?

Plan de Reactivación: los incentivos a la obra privada

Tras siete meses de espera, el Concejo aprobó un paquete de ordenanzas para fomentar la inversión en la industria de la construcción. Se otorgarán beneficios y flexibilizaciones para edificar en distintos puntos de la ciudad.

En el plano privado, la apuesta fuerte del intendente Guillermo Montenegro fue un Plan de Reactivación para la Industria de la Construcción. Consiste en un paquete de extensas ordenanzas que se elevó al Concejo Deliberante en octubre de 2020 y que, luego de siete meses de análisis, finalmente fue aprobado el jueves pasado por unanimidad.

A grandes rasgos se establece un régimen promocional de 24 meses para edificar  en diversas zonas de la ciudad, que permite incrementar los índices máximos para construir que contemplan las leyes provinciales, aumentando en un piso el límite que estipula el Código de Ordenamiento Territorial (COT). Además se brinda una promoción sobre planos de construcción presentados o aprobados en período prepandemia. También se crea un Régimen de Regularización de Construcciones, el cual tendrá un plazo de duración de un año para que sean declaradas aquellas estructuras “ejecutadas parcial o totalmente y que no cuenten con la debida autorización municipal”.  Se trata de una ordenanza que, por un lado, le permite recaudar a la Comuna y, por el otro, registrar aquellos metros cuadrados que no fueron declarados.

En un segundo orden sobresale la creación de Proyectos de Integración Socio Urbana con el objeto de avanzar en la urbanización de barrios populares/ periféricos. Va a permitir, en coordinación con Nación y Provincia, la creación de planes de viviendas y de mejoramiento de calles en estos sectores.

“Estamos esperanzados con esta promoción a la industria, a ver si atrae a inversores y desarrolladores para poner en marcha al sector”, esgrimió Trujillo al respecto.


Trujillo se mostró preocupado por la situación de la industria.

Los trabajos en carpeta

A paso lento, en Ciudad, Provincia y Nación se dieron los primeros avances en las intervenciones proyectadas para este año. A la espera de financiamiento, el Municipio avanza principalmente en el acondicionamiento vial.

Actualmente, en lo que respecta a la obra pública, con asistencia financiera, la Comuna lleva adelante diversos trabajos y licitaciones, principalmente viales y de OSSE.

En enero rubricó un convenio con el Ministerio de Obras Públicas nacional para la ejecución de trabajos en redes de agua y cloacales.

Por otra parte, en el marco del Fondo Municipal para Convenios de Infraestructura de Provincia, se percibieron $218 millones para pavimentación, conservación vial y reconversión lumínica. Además se destinaron $250 millones para colegios secundarios, en el marco del programa Escuelas a la Obra. Y en abril comenzaron las tareas de mejora del Paseo Costanero Sur, en la zona del puerto y Punta Mogotes.

En el orden provincial no hay intervenciones en ejecución que dependan directamente de Gobernación, aunque hay tres licitaciones en curso, aún sin una adjudicación final. En febrero, el Ministerio de Infraestructura realizó la compulsa para la realización de la Defensa Costera en la ruta 11, con un presupuesto de $640 millones. Durará cuatro años y abarca el tramo de costa acantilada entre el norte de Mar del Plata y Santa Clara. Por el momento, las dos ofertas presentadas están en análisis.

En Nación hay en curso dos licitaciones, mientras se espera por el inicio de una tercera. Esta última corresponde a la ampliación del Complejo Universitario, con la construcción de un nuevo módulo y aulas, con fondos por 62 millones, y que fue adjudicada en abril. Las otras dos se encuentran en  etapa de estudio: una contempla 75 millones de pesos para la finalización de la Biblioteca Central de la UNMdP y la otra apunta a la restauración y puesta en valor de la Casa del Puente, por 43 millones.

 

Dilaciones en el parque industrial

En septiembre del año pasado, el Gobierno central creó el Programa Nacional para el Desarrollo de Parques Industriales, iniciativa por la cual el Municipio recibiría $60 millones para realizar tareas de infraestructura en el predio ubicado en ruta 88. Sin embargo, los meses pasan y los fondos, hasta el momento, no fueron girados.


 

La cuenta pendiente de reformar el Código de Ordenamiento Territorial

El crecimiento de la ciudad ha incentivado la necesidad de actualizar la norma que rige el diseño urbano de Mar del Plata. A pesar de la aprobación del Plan de Reactivación, el debate sobre la materia se posterga.

La aprobación del paquete de incentivos a la obra privada dejó un tema en el tintero para la política marplatense: la reforma del Código de Ordenamiento Territorial (COT), una referencia ineludible para el diseño urbano de la ciudad.

“Los distintos bloques necesitamos una discusión sobre el modelo de ciudad que queremos, en términos de obras y planificación; los usos de suelos que hay. Esto no debe ser un proceso solo con el Ejecutivo, sino que se debe invitar a otros espacios”, esgrimió Marianela Romero (UCR), la presidenta de la comisión de Obras.

En la misma línea se expresó Virginia Sívori (Frente de Todos), quien planteó que el Plan de Reactivación incorpora instrumentos que “se deberían utilizar en la planificación a mediano y largo plazo”; aunque los expedientes “no mostraron esa iniciativa”.

A lo largo de los últimos años, a raíz del crecimiento demográfico, la necesidad de reformar el COT ha ido en aumento, y ha habido intentos de avanzar en el debate, aunque, todavía, sin resultados.

 

Polémica por los edificios patrimoniales

Hay dos iniciativas que levantan polémica en el HCD, a partir de los proyectos para construir edificios en propiedades protegidas por el Régimen de Preservación Patrimonial. La primera apunta a derogar la ordenanza que protege al ex Hotel Lafayette, en pleno centro, donde se prevé la construcción de un edifico de 9 pisos. La segunda busca autorizar la construcción de dos torres de 12 pisos en el predio del chalet Villa Titito, aunque no se derrumbará la edificación que data del Siglo XIX.