INFORME ESPECIAL
23/05
Andrés Larroque: “La oposición va al choque sin ningún tipo de racionalidad”
El ministro de Desarrollo de la Comunidad visitó la redacción de La Tecla, y en una amena charla tocó todos los temas que había que tocar. La pandemia del comienzo y la pandemia actual. Cómo se sale de la crisis social. El rol de la oposición, el día a día, San Lorenzo y mucho más
La pandemia hace estragos en la economía, en la educación y sobre todo en el tejido social de la provincia de Buenos Aires, en particular en los grandes centros urbanos. Uno de los encargados de intentar revertir esta situación, o al menos buscar que no empeore, es Andrés Larroque, el ministro de Desarrollo de la Comunidad de Axel Kicillof. Claro está, la tarea no es sencilla. La realidad le juega una mala pasada al ímpetu, a las ganas y esa idea de modificar y reestructurar las diferentes políticas sociales pierde contra la urgencia, contra el ahora. 

-¿Cómo está la situación social hoy en la provincia de Buenos Aires?
-Muy complicada. Los índices de pobreza son elocuentes. Pero como siempre digo, peor que las estadísticas es la realidad. Una cosa es lo que dicen los números y otra muy distinta es lo que se ve cuando uno va a las zonas más golpeadas a ver lo que sucede y a compartir ese contexto tan doloroso para nuestro pueblo. Lamentablemente las soluciones no son a corto plazo. 

-¿Y qué se necesita para empezar a salir de ese "muy complicada"?
-Lo que se necesita en Argentina y en la provincia de Buenos Aires en particular es redefinir una matriz productiva, un modelo económico que en el contexto de pandemia se hace muy difícil corregir. Obviamente la mejor política social es la generación de trabajo y estamos en un contexto donde lo que se dificulta claramente es ese instrumento central y organizador de la sociedad; y entre tanto nuestra tarea es acompañar de la mejor manera, con mucha presencia del estado. La salida tiene que ver con una acción conjunta de las áreas de Producción, Economía, Trabajo y Desarrollo de la Comunidad. El drama social no se resuelve solamente desde la asistencia.

-Suena bien, pero parece muy difícil, casi imposible...
-Revertir eso, si bien durante los 12 años de Néstor y Cristina se dieron los intentos más serios, es complicado. En ese entonces el equilibrio de fuerzas mundial nos era adverso. Hoy seguimos en esa situación, pero con una pandemia a cuestas. 

-Muchos dicen que la pandemia puede ser una oportunidad, puede marcar un antes y un después...
-La pandemia es una oportunidad para la humanidad. La especie humana está siendo puesta a prueba, y me parece que tiene que haber algún tipo de reflexión. Las leyes del mercado no pueden estar eternamente por arriba de ciertas leyes morales que requiere toda sociedad para funcionar; y una ley moral básica es que las personas alcancen un piso de dignidad para poder vivir. Por ahí pasa el debate. 

-El hecho de que en Estados Unidos vacunen en las plazas y acá y en otros países del resto del mundo estemos desesperados por la llegada de vacunas, marca que el inicio de ese debate es muy malo.
-Totalmente. Vivimos en un mundo en el que la hegemonía ideológica mantiene una filosofía que le rinde culto al egoísmo. Ese es un gran problema para diseñar la convivencia en general, pero las políticas de estado en particular. Si había algún elemento que tenía que estar por fuera de la dinámica del mercado, que naturalmente no se autorregula, son las vacunas. Por supuesto hay muchos más. Las cuestiones básicas para la vida tienen que estar reguladas. Hoy estamos en plena discusión respecto al tema de la carne, pero claramente el mercado necesita regulación. Después está el debate de hasta donde se mete el estado. El secreto es poder encontrar el equilibrio. Nosotros somos partidarios de que no se asfixie al mercado. O sea, que se realice la actividad económica pero con los márgenes de equidad lógicos para que la sociedad funcione sin conflicto. 



-¿En un escenario como el de Argentina, con una polarización política casi absoluta, es posible que se de ese equilibrio, más allá que el contexto mundial también esté en contra?
-Apunto a eso. El militante político tiene que ser optimista por definición, y el peronismo es sinónimo de optimismo. Pero después creo que hay voces que acompañan, que ayudan. Es central el planteo que hace el papa Francisco, que señala que es necesario una toma de conciencia y que salgamos del adormecimiento y el estado anestesia en el que vive la humanidad.  Y sobre todo aquellos que tienen responsabilidades políticas, sociales, económicas y comunicacionales. Los sectores que tienen influencia en una sociedad son los que seguramente más responsabilidad tienen y deben hacer un click para poder cambiar esta tendencia, que no nos puede llevar al abismo, que es hacia donde estamos yendo.

-¿Y en cuanto a lo político, a la rosca diaria?
-La confrontación o el conflicto es muy tentador muchas veces, y reduce el margen de acción de la política; exime a uno de profundizar las capacidades de acción política, la sutileza de la acción de la política. Y la política existe justamente para tratar de resolver los conflictos agotando todas las instancias posibles. Después es verdad que realizados todos los esfuerzos,  el conflicto aún puede perdurar y finalmente se genera la tensión; y será el pueblo el que defina en un proceso electoral o a través de una movilización por ejemplo. Pero el trabajo nuestro es agotar los caminos para evitar las situaciones de tensión. ¿Qué vemos ahora? Pareciera, sobre todo en el marco de la pandemia y más este año que es electoral, que la oposición va por el camino de la confrontación, del choque, sin ningún tipo de racionalidad, inclusive generando tensiones al interior de su espacio político; que hoy mismo ya pone en debate a quienes tienen responsabilidades ejecutivas de gestión, que deben estar revisando cosas que dijeron hace veinte días. En su momento la grieta fue el negocio de Macri y lo sigue siendo hoy.

-¿No fue también negocio del kirchnerismo?
-Nosotros quizás caímos en la grieta, no sé si por error o por estar muy sumergidos en una situación de mucho confrontación, de mucho ataque. En el segundo gobierno de Cristina, no es que estábamos atrás de la mitad de la cancha, ni siquiera en el área grande, estábamos en el área chica prácticamente. Y cuando venía la pelota la reventábamos. Más de una vez la tiramos a la tribuna (risas). Estábamos en una situación muy apremiante y tal vez nos encapsulamos en esa dinámica.

-Dijiste que era necesario que volviera el IFE y eso se tomó como una presión de La Cámpora para Alberto Fernández.
-Desde noviembre me preguntan por cuestiones sociales, y creo que ese día la respuesta quedó más encuadrada en el debate mediático del momento, que tenía que ver con una tensión que se había instalado. Lo que creo es que se demostró que el IFE y el ATP, como elementos transitorios en el marco de la crisis, fueron eficaces y bien recibidos por la sociedad. Inclusive el propio presupuesto nacional estaba previsto con una situación más aliviada en términos de pandemia, pero hoy volvemos a estar en una situación bastante parecida a la del año pasado, o más compleja. A favor tenemos que sabemos más, que la sociedad está más concientizada, aunque también está un poco más cansada. Lo que digo es que hubo mecanismos que fueron útiles y que está la posibilidad de volver a utilizarlos, siempre respetando las decisiones del gobierno nacional.

-No te llamó Cristina para que digas eso…
-No, no. No funciona así. Creo que hay mucha mitología o superstición con eso, no funciona así para nada. Creo que la inversión que hace el estado nacional con la Tarjeta Alimentar es un paso. Pero, como te decía, estamos en un contexto en el cual todo resulta poco, porque la situación es muy difícil.

-¿Extrañás eso de salir más a la calle?
-Yo soy medio ermitaño. Mi compañera te lo podría explicar mejor, pero soy ermitaño y cuando tengo un rato me quedo en casa y eso lo tiene que padecer mi familia, entonces estoy medio acoplado a estos tiempos.

-¿Y en el ministerio?, porque te gusta ir a los barrios.
-Sí, eso sí lo extraño. Poder ir a reuniones, plenarios, tanto de gestión como de política, lo extraño tremendamente. A mí me sirve mucho, porque voy a una reunión, miro las caras y tengo la mejor encuesta. En el zoom tenés que ir adivinando los gestos, por tendencia natural te distraés. Es más difícil llevarse una impresión que cuando vas a una (Unidad) Básica y en 15 minutos te das cuenta lo que está pasando.



-¿Ni siquieia esta pendemia te modifica eso de ser ermitaño?
-No. Disfruto estar en mi casa. Yo milito desde los 13 años, y siempre me tocó estar con niveles de responsabilidad alta, y con gente, en reuniones, reuniones y reuniones. Entonces también valoro esos momentos en casa.

-¿Ni siquiera irte una semana más a Aguas Verdes (su lugar preferido para veranear)?
-Ahora ni se me pasa por la cabeza. Lo que pasa es que me enfervorizo mucho por las cosas, y sí por ahí reconozco que es un defecto y a veces me tienen que llamar la atención mi compañera, mi familia, o los compañeros mismos. Esa parte se me corre de mi esfera de interés y puedo estar sumergido en las cosas indefinidamente.

-¿Sos de los que cree que si no estás el mundo se va a derrumbar?
-En un momento tenía ese problema, hace unos años, y después me di cuenta que no era así. Nosotros sufrimos la pérdida de Néstor y por supuesto que seguimos pagando costos, pero también aprendimos que inclusive hasta en el caso de él pudimos seguir adelante. Aprendí que todos somos una pieza más en algo que es colectivo y que va más allá de nosotros.

-¿Por qué siguen pagando costos?
-Porque Néstor era un hombre movimiento. Él era el movimiento. En la carencia política que traía la Argentina y en la atomización del Movimiento Nacional Justicialista era una síntesis transitoria de todo eso, pero lo pagó con la vida.

-Estamos cerca de las elecciones, ¿cómo crees que puede reaccionar la gente ante este contexto de pandemia?
-Estamos cerca pero estamos lejos a la vez. Yo siempre digo que una semana en esta época dura tres meses. Sí es verdad que en algún momento va a llegar el tema, pero debemos ser muy cuidadosos. Por supuesto que hay que respetar el cronograma electoral, peor hay que tener los cuidados del caso.

-¿Crees que es necesario hacer las PASO en este contexto?
-Hubo diversas discusiones y se presentaron distintas alternativas. Se va a hacer lo que soporta nuestro sistema político, más de eso no se podía y tenemos que acoplarnos a ese contexto. 



-¿El sistema electoral debe cambiar en la Argentina?
-Creo que la boleta de papel tiene que permanecer. Fue un debate que se instaló en un momento durante el gobierno de Macri, y quedó bastante saldado en su momento, respecto del voto electrónico y de la boleta de papel. Me parece que una parte del proceso electoral y de la consolidación de las fuerzas políticas y de la democracia tiene que ver con que los diversos partidos puedan garantizar la fiscalización y todo lo que está alrededor de la elección. Soy de la idea de que el proceso electoral no se subordine al poder mediático, y en ese sentido hay que ser muy cuidadosos respecto a las cosas que se proponen, que pueden tender a debilitar a los partidos y a las fuerzas políticas en función de aquellas figuras que puedan tener más exposición mediática. Sí creo que hay un debate para el futuro, que se puede observar cómo son los procesos de algunas provincias que tienen elecciones cada cuatro años, sin intermedias. Y eso, por ahí posibilita un desarrollo de la gestión con otro tipo de tiempos porque, es verdad que el escenario electoral condiciona. Mirá lo que pasa hoy, el tono de la oposición es muy distinto ahora que al del año pasado. A medida que te vas acercando al proceso electoral parece que se va perdiendo racionalidad. 

-¿La vacuna va a ser el gran candidato del Frente de Todos?
-No estaría bien decir eso. La vacuna es lo que necesita nuestra sociedad para tener tranquilidad. Y, en lo que respecta a la política, por supuesto que es el piso para poder encarar el proceso electoral, sabiendo que cumplimos el punto básico del compromiso con la ciudadanía. 





Fútbol y política
La complicada situación de San Lorenzo: el ministro está “a disposición”


-¿Cómo estás viviendo el proceso de San Lorenzo?
-Complicado. Lo llamé al Chavo Arreseygor cuando se tuvo que hacer cargo a partir de la licencia que tomó Marcelo (Tinelli), por supuesto que para ponerme a disposición. Yo soy asambleísta del club. Coincido también lo que dijo Adolfo Res, que es quien motoriza la vuelta a Boedo y es un prócer viviente, que dijo que a San Lorenzo lo tiene que salvar la gente, con un proceso de participación para poder salir de esta situación, que es muy difícil. Es muchas veces parecido a lo que le pasa al país, sin la gente no se puede.
-¿La situación complicada es solamente deportiva, o hay más?
-Creo que hay una situación económica de cierta complejidad, de apuesta que se hicieron y que lamentablemente los resultados no acompañaron. Eso, después vos tenés que recuperar y el saldo viene siendo desfavorable.
-¿No fue buena la gestión de Tinelli?
-Me gustó cómo encaró el tema de la vuelta a Boedo. Se lo dije el mismo día de la elección. Que él debía ponerse a la cabeza de eso porque se quedaba con toda la gloria en la historia de San Lorenzo. Después vino este contexto tan complejo que nos toca vivir. En materia de resultados no fue exitoso el proceso, y el fútbol es peor que la política. Nosotros tenemos elecciones cada dos años y en el fútbol cada tres días si alguien erra o no un penal por ahí define la suerte de una dirigencia. Por eso, en ese sentido hay que ser contemplativos. Sí me parece que hay un movimiento social muy fuerte en San Lorenzo, que es muy rico. En su momento se creó la subcomisión del hincha y vino todo el proceso de la vuelta a Boedo, y me parece que hay que ir a buscar los referentes ahí para ponerle el hombro a la situación del club.
-Decís que el fútbol es peor que la política, pero surgen los dos del mismo lugar, de la misma sociedad. ¿Es un problema de la sociedad?
-Es un problema a nivel mundial, que por ahí se exacerba en las sociedades latinas y en la argentina en particular. Perón decía que Argentina era un país muy politizado pero con poca cultura política y eso lamentablemente se sostiene. Todo el mundo hace política o habla de política, porque es una sociedad muy politizada en comparación de otras, pero quizá no se desarrolla una cultura política para tratar de comprender el fenómeno en su complejidad. En el fútbol pasa lo mismo, todo el mundo opina de fútbol, y la verdad que no es sencillo.



Asistencia
“El presupuesto del ministerio se elevó casi en un 50 por ciento”


 -¿Cuál es la tarea de Desarrollo de la Comunidad hoy? ¿El trabajo fuerte ya se hizo, se está haciendo o es lo que viene?
-Tenemos dos líneas. Una es lo que uno quisiera hacer si hubiera una situación un tanto más normal. Y otra es la que se puede hacer en el contexto existente. Ahora claramente estamos reforzando la asistencia. Y es algo que hay que destacar. Cuando asumí, le llevé al gobernador una propuesta de paquete de asistencia social, la cual cuadruplicó. Eso implica que el presupuesto del ministerio se eleve en casi un 50 por ciento.  ¿A dónde va direccionada esa plata? Fundamentalmente a los sectores juveniles y a los niños y niñas, porque el 40 por ciento de la pobreza en la Provincia se explica por los menores de 18 años y en esa franja llega al 60 por ciento. Reforzamos el Servicio Alimentario Escolar, pasando de 1.722.000 a 2.022.000 beneficiarios y beneficiarias. También un aumento en la compra de alimentos para las ollas populares que nos permite asistir a medio millón más de personas, pasamos de 1.000.000 a 1.500.000. Además aumentamos las prestaciones y los cupos de todos los programas del ministerio, sobre todo aquellos dedicados a los más chicos. Si bien frente a lo que está sucediendo todo es poco, vale destacar la fuerte presencia del estado, complementada con el asunto que hizo el presidente respecto a la Tarjeta Alimentar.




Crisis social y justicialismo
“El peronismo fue un gran dinamizador de la clase media y del famoso ‘mi hijo el doctor’”


-¿Teniendo en cuenta la pandemia, cuánto más se agravó la crisis social desde que llegaste, hace poco más de un año, a esta parte?
-Lamentablemente estamos viviendo un proceso de deterioro del salario real que empezó con el gobierno de Macri y no lo hemos podido corregir; las transformaciones de fondo que se requieren son muy difíciles de ejecutar en el contexto que estamos travesando. Eso, sumado al proceso inflacionario que tampoco se ha logrado controlar, va generando que más personas y familias queden bajo la línea de pobreza. Y eso, se ve, se percibe claramente. El aumento de demanda hacia nuestro ministerio es de proporciones. Nosotros trabajamos con los municipios, con las organizaciones, y tratamos de adecuar la asistencia a esas situaciones, a ese incremento.
-¿Qué pensás de esa frase que se dice que al peronismo le conviene la pobreza?
-Es todo lo contrario. El peronismo consolidó la clase media. Contrariamente a lo que está públicamente instalado el peronismo fue un gran dinamizador de la clase media y del famoso mi hijo el doctor. Lo puedo decir desde el caso de mi madre, que mis abuelos no eran profesionales y ella sí lo pudo ser. Y claramente eso tuvo que ver con una movilidad social ascendente que generó el peronismo. Después, hay mucha confusión, porque el peronismo puso muy fuerte el acento en la justicia social y en incorporar aquellos sectores que habían quedado con la ñata contra el vidrio, producto de 60 años de modelo liberal. Lo que hizo fue incluirlos, pero no fue su única política, sino que había una política productiva y de desarrollo muy potente, y está claro que muchos sectores empresariales crecieron con el peronismo. Por ejemplo la familia del expresidente. Hubo muchos grupos económicos que tuvieron su arranque pujante en tiempos del peronismo originario; que después, por una cuestión cultural o por una influencia sobredimensionada de factores externos, como pueden ser los interese de otras potencias y demás, quizás no pudieron reconocer una realidad que les era beneficiosa dentro del país.
-¿La gran deuda de la democracia es que la movilidad social ascendente ahora parece ser una movilidad social descendente, con un país con el 40% de pobres?
-Podría ser. Perón decía que el siglo XX era el siglo de la democracia social y del protagonismo de la sociedad en su desarrollo. Quería decir que no alcanzaba con los partidos políticos para contener la diversidad de sectores que debían participar en la construcción de un proceso democrático de un país. Creo que ahí todavía estamos en deuda, creo que el proceso de reconocimiento institucional a los procesos de participación en nuestro país todavía están en una situación de tránsito, o un tanto ambigua. Se han generado avances y debemos profundizar esa línea, porque en los cuatro años anteriores fue el período del desconocimiento de todos los procesos sociales. Pero, sí, el Estado, nuestra sociedad y nuestra democracia tienen una deuda pendiente, y creo que es la agenda de los próximos cinco, diez o veinte años, que debemos tomar nosotros como generación. Podemos discutir todo, menos que siga existiendo pobreza en un país como la Argentina.





Clases presenciales y/o virtuales
“Juntos por el Cambio nunca tuvo a la educación en el centro de su agenda”


¿Cómo te llevás con el tema de los chicos teniendo clases en casa, estás en el día a día?
-Cuando arrancaron las clases, que hubo algunos días de clases, los llevaba todos los días a la escuela y después los pasaba a buscar mi compañera a la salida. Aportaba desde ese lugar. Cuando empezaron la virtualidad traté de estar en los primeros zoom para acompañar, después se me hacía  imposible. Primero costó, ahora están más enganchados os dos, pero no es sencillo.
-¿Está sobredimensionado el debate por las clases presenciales?
-Creo que hay un grado alto de hipocresía respecto de un sector de la política, claramente de Juntos por el Cambio, que nunca tuvo a la educación en el centro de su agenda y, de repente, en función de la conveniencia, viendo hacia donde debíamos ir, critican. Me parece increíble que aquellos que siempre te dicen miremos Europa, miremos Estados Unidos, hoy claramente me parece que el camino que el camino que se ha tomado en la Argentina y en la Provincia no surge de la invención de Alberto y de Axel  sino que surgen de ponderadores muy claros. Paciencia, el mismo tiempo se está encargando de demostrar que ahí hubo más que otra cosa, y que la realidad nos está llevando a todos y a todas al mismo lugar más allá del signo político que tengamos a la hora de ejercer cargos ejecutivos.