NOTA DE TAPA
15/06
El desorden de Juntos por el Cambio debido a la pelea del Pro
La disputa de poder entre Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, que tiene epicentro en la decisión de Vidal de jugar en la Ciudad, abre la posibilidad de una interna en la Provincia. El escenario actual y las posibles salidas.
“Juntos por el Cambio es hoy una brújula que perdió el imán”, sintetizó un cabildero del espacio sumergido en un maremoto a partir de la disputa de poder en el PRO que desató la interna entre Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta. Una puja en la que María Eugenia Vidal es clave, y donde confrontan dos concepciones acerca de cómo debe conformarse la alianza para las elecciones legislativas de este año y para las generales de 2023. 

Para muchos, la sangre no va a llegar al río y se va a confluir en una nómina de diputados nacionales consensuada. Otros auguran una definición en las PASO tanto para la primera boleta como para algunos de los cuerpos que le siguen. Lo cierto es que aparece concreta la posibilidad de ir a una interna entre Jorge Macri, defensor de la postura de su primo expresidente, y Diego Santilli, alfil del jefe de Gobierno porteño; sobre todo si la exgobernadora bonaerense elige la Ciudad como su nuevo destino político, que es lo más probable. 

A poco más de un mes para el cierre de las listas, “los dirigentes de la coalición están más desorientados que nunca, y nadie quiere mover ninguna ficha hasta no saber cómo va a ser el ordenamiento final, y con qué reglas se va a jugar”, dijo a La Tecla un armador del radicalismo. El centenario partido y los demás socios del PRO esperarán la resolución de la revuelta interna de los amarillos antes de correr el riesgo de quedar en el lado equivocado. 

“Hay mucha turbulencia, lógica en cualquier espacio opositor y típica en el cierre de listas; si nos vamos a dos o cuatro años atrás, también las tenía el kirchnerismo”, minimizó un allegado a Vidal. De todos modos reconoció que es la primera vez que el PRO discute su liderazgo nacional, y además interpela puertas adentro cómo debe ser ese liderazgo, y a partir de qué tipo de alianzas. 

“Si quiero ser candidato en el 2023 debo conducir este proceso y ser influyente en las decisiones sobre quiénes son los candidatos en las provincias”. Es el pensamiento que mueve a Horacio Rodríguez Larreta para jugar ahora a la reina y al alfil y coronarse rey. Si logra imponer a Vidal en la Ciudad y a Santilli en la Provincia habrá resuelto, en principio, la sucesión en la Capital; también, de manera secundaria, parte de la construcción propia que necesita en la Provincia; y, lo más importante, habrá sacado a Mauricio Macri de la cancha.



Temeroso de espantar aliados, Larreta les dice a todos que no necesariamente el desembarco de Santilli en territorio bonaerense significa obturar la discusión por la Gobernación en 2023. Como mucho suma un candidato, pero no condiciona hoy una disputa en la que ya se anotaron muchos, incluso un hombre de Vidal, Cristian Ritondo. 

Macri se niega a jubilarse, y menos se resigna a perder todo el poder que construyó en el territorio porteño. Por eso quiere allí a Patricia Bullrich, quien desde hace un tiempo sobreactúa dureza como comandante del sector más radicalizado, y ahora entabla una lucha sin cuartel contra la exgobernadora con la intención de mandarla de nuevo a la Provincia o, directamente, correrla del escenario este año. 

En el larretismo ven como un hecho inédito que “el único gobernador del PRO no pueda decidir quién encabeza la lista en su territorio”. Desde el sector intransigente le responden que desista de mandar a Santilli a la Provincia. Un dirigente al tanto de las negociaciones de Uspallata dijo que “podrían arreglar, siempre que cada uno ceda algo y lo que pierda no sea grave. Y Larreta no puede quedarse sin autoridad, por eso sería grave para él que le saquen a María Eugenia de la Ciudad”. El mismo operador sentenció: “Horacio quiere liquidar a Macri ahora, convencido que para ganar las elecciones de 2023 tiene que sumar al peronismo federal; y no le tiene miedo a la competencia, por eso no descarto internas”. 

Macri y Larreta tienen concepciones muy diferentes de cómo debe constituirse la coalición, por ahora, Juntos por el Cambio, pero con el nombre en revisión. Mauricio preferiría ir a las elecciones sin demasiada ampliación, para fidelizar el voto duro y trasladarlo, con quienes integren las listas, al Congreso y la Legislatura. Es su esperanza para resurgir. Aunque lo niegue, se mira en el espejo de Cristina Kirchner: del ocaso a la resurrección y ser la que decidió quién y cómo después de haberse cerrado en 2017. 

“El problema que tenemos es que Macri no tiene una visión aperturista, es la diferencia entre un proyecto presidencial y otro que solamente plantea una disputa de poder interno. A medida que Larreta y María Eugenia suman acciones es a costa del núcleo duro, pero está claro que Mauricio no quiere a Emilio Monzó adentro, no quiere a Santilli, y no quiere que Horacio crezca, porque prefiere mantener el poder del pasa y no pasa de las cosas”, graficó un vidalista. 



El jefe de Gobierno, que viene tejiendo alianzas desde hace dos años, tiene prácticamente cerrado un acuerdo con José Luis Espert para que se sume, bajo el compromiso de permitirle competir con su lista en las PASO de la Ciudad y la Provincia. También podría conseguir ese beneficio Emilio Monzó, quien busca posicionamiento para competir por la Gobernación en 2023, y prioriza ganar nivel de conocimiento antes que una banca más o menos. 
Los escenarios 

Si María Eugenia Vidal, como todo indica, es candidata por la Ciudad de Buenos Aires, y Rodríguez Larreta insiste con la postulación de Santilli en la Provincia, la interna parece un hecho ineludible. Desde ningún espacio se atreven a dar la respuesta de cuál será el lado de la vereda que elegirán. Tampoco la mayoría de los intendentes del PRO. 

Jorge Macri enfrentaría a Santilli con el apoyo del ala dura del espacio y por la convicción, expresada desde hace mucho tiempo, de no aceptar más intromisiones porteñas. Jugarán ahí jefes comunales que le responden, como Pablo Petrecca, o reportan directamente a Mauricio. La mayoría pivotea. Algunos siguen obedeciendo al expresidente, pero si ponen la mira en el futuro empiezan a inclinarse por Larreta. Por caso, Guillermo Montenegro ya cerró filas con el jefe porteño. Hay varios intendentes molestos con Patricia Bullrich porque empezó a instalar candidatos propios en los distritos. 

En algo sí concuerdan los alcaldes: si hay PASO en la categoría provincial y en las seccionales, que todas las boletas puedan ir pegadas a la de concejales que arme el jefe comunal. Los espacios minoritarios de la alianza coinciden en que esa sería la mejor estrategia, pues les sirve a los dos. “La lógica es que los intendentes lleven las listas de todos y que haya espacio para jugar donde no se gobierna”, replicaron varias fuentes consultadas por este medio.

Desde varios lugares se alienta la posibilidad de la interna. “A diferencia de 2015 y 2017, las candidaturas se van a resolver por las PASO. Aunque haya lista de unidad arriba habrá internas en otras categorías, para que se pueda ampliar el volumen político y tener una conducción participativa y democrática. Esto forma parte de las conversaciones entre dirigentes de la Provincia, y también se charló en la mesa nacional de Juntos por el Cambio”, contaron desde el radicalismo. 

Pese a las posturas antagónicas entre las dos principales figuras del PRO son constantes las reuniones para ver cómo se apaciguan las aguas. Por eso, para nada puede descartarse la unidad en la lista de diputados nacionales. Entre las opciones barajadas hay quienes señalan una aprobación de Larreta para que Bullrich integre la nómina sin estar en el primer casillero. En definitiva, el problema no es dónde se ubica el vicejefe de Gobierno porteño, sino si Vidal va a la Ciudad o no, principal razón de los nervios de Macri. 

Elisa Carrió, en tanto, dijo que también quiere ser la primera de la nómina bonaerense. Se ofrece como salida por arriba, es decir, encabezar para evitar la confrontación entre el macrismo duro y el larretismo. “Por el momento, Lilita es un dolor de cabeza, pero puede terminar siendo la solución”, confiesan desde sectores que no les rinden pleitesía absoluta a los líderes del PRO. En el vidalismo lo ven lejano; en el radicalismo y el monzoísmo lo ven posible; en el macrismo lo ven como una jugada de Larreta para encerrar a Mauricio y Bullrich, desde una perspectiva algo curiosa: “Carrió es Clarín, y Clarín juega con Horacio”, dicen. 

Carrió cerró filas con el jefe de Gobierno porteño y la exgobernadora, a la vez que mantuvo una reunión con la cúpula de la UCR, con la que acordó trabajar mancomunadamente para sostener la unidad de Juntos por el Cambio. Su posición también tiene incidencia en el armado de las listas seccionales. La chaqueña busca asegurarse las bancas que renueva la Coalición Cívica en la Legislatura y el Congreso y, en lo posible, sumar alguna. 

En el contexto de la interna PRO que arrastra a los demás integrantes del principal cúmulo opositor, las candidaturas seccionales pasaron a un plano secundario, sin que esto signifique apaciguar la rosca que se da en cada una de las regiones de la Provincia. “Cuando la coalición estaba ordenada importaban los nombres, ahora, lo que importa es cómo se resuelve esto”, sentenció uno de los que tendrán poder de lapicera, pero no quiere adelantarse, para evitar el off side. 





Decisión muy esperada
Vidal: entre el misterio, el rechazo y el clamor desde la Provincia


María Eugenia Vidal viajó la semana pasada a Estados Unidos. Mientras estaba lejos de la intensa puja interna desatada en Buenos Aires, Patricia Bullrich y su troupe le tiró con munición gruesa ante la eventualidad de una futura candidatura porteña. Ella no respondió, ni lo hará. Tiene acordado con Larreta anunciar la decisión en el momento que consideren adecuado. Como siempre, será sobre la hora. Ella y el jefe de Gobierno no tienen apuro, los apurados son quienes deberán decidir qué hacer cuando el anuncio se concrete. Pese a que desde su entorno se mantiene el misterio, es cada vez menos posible desmentir que el destino pensado es la Ciudad. Además de su propio nombre y figura, el desembarco incluye lugares en el gabinete porteño. Si Diego Santilli es diputado por la Provincia, el Ministerio de Seguridad y Justicia se dividiría: Seguridad, para Marcelo D’Alessandro, y Justicia, para Gustavo Ferrari, quien ocupara el mismo cargo en la Provincia durante el gobierno de Vidal. En tanto, Desarrollo Social tendría como nuevo titular a Santiago López Medrano, exministro bonaerense, o a Carlos María Pedrini, cercano a Carolina Stanley. Sin embargo, viejos aliados hoy le reclaman que ponga el cuerpo en el territorio que gobernó hasta 2019. “Vidal, que todos presuponen que no va a ser, es la única que ordena. Todo el mundo se pregunta por qué si es la única que ordena la Provincia contribuye a este desorden”. Ese interrogante, que ante La Tecla esgrime un viejo dirigente, se escucha cada vez más. Y la crítica es: “Está cuidando más su futuro personal que el colectivo de Juntos por el Cambio, pese a que dice lo contrario”. Otra incógnita es cómo hará su espacio para colar gente en las listas bonaerenses si ella sale del distrito. Amigo de Santilli desde hace mucho, Federico Salvai ya trató el asunto con el posible candidato a diputado, y el espacio conservaría casilleros en una eventual unidad. En caso de internas subiría su incidencia en la lapicera.





Espacios internos
El posicionamiento de los otros socios de Juntos por el Cambio


* Joaquín de la Torre ya dijo que si Vidal se va a Capital deja Juntos por el Cambio, y con él, el espacio Peronismo Republicano. De todos modos, nunca está dicha la última palabra, y si bien está descartado que acompañe al candidato propuesto por Rodríguez Larreta, podría acompañar a Jorge Macri. Las conversaciones existen. También algunos barajan la opción de ofrecerle a Miguel Angel Pichetto una candidatura en la Provincia si sirve para evitar la confrontación abierta en el PRO. Algo parecido a lo que sueña Carrió, pero menos probable. 
*Emilio Monzó también pide ir con su espacio a las PASO, en la búsqueda de ganar conocimiento público y posicionarse para la Gobernación, pero el extitular de la Cámara de Diputados tampoco descarta ir con una de las opciones PRO que podrían enfrentarse. Está cerca de Larreta, es amigo de Santilli y mantiene una muy buena relación con Bruno Screnci Silva, mano derecha del vicejefe de Gobierno. Pero está de acuerdo con el discurso de Jorge Macri de que en las listas deben ir bonaerenses. Hasta ahora enfrentados, han mantenido charlas y hay emisarios que buscan acercar posiciones. 
* José Luis Espert es uno de los que esperan ansiosos la resolución del conflicto interno del PRO. Muy bien con Horacio Rodríguez Larreta pero tiene reticencia para sumarse por parte de un sector del macrismo duro. Espera el guiño para incorporarse y hacer valer el compromiso que el jefe de Gobierno porteño le dio de habilitarle las PASO en la Ciudad y la Provincia. 
* A todos los une la misma desconfianza, que, además, también alcanza al radicalismo, y es que si la discusión del PRO no se estirará tanto que cuando llegue la hora de negociar sea tarde. Algo de eso expresó el presidente del partido UNIR, Alberto Asseff. “Trascienden la descoordinación interna de JxC y la contradicción entre la declamada ampliación y la realidad de que no se abre la participación como corresponde. Así no es bueno para nadie”, escribió en su cuenta de Twitter, y arrobó a Bullrich, Vidal, Ritondo, Santilli, Grindetti, Abad y Carrió.





Unión Cívica Radical
A la expectativa y con la mira puesta en la convención bonaerense


La Unión Cívica Radical, socio clave en la coalición, pone el ojo por estos días en la convención provincial que avalará la política de alianzas y buscará cerrar las heridas que quedaron de la interna. El encuentro se realizará entre la última semana de junio y la primera de julio. Por supuesto que no deja de mirar lo que sucede en el PRO y comienza a reclamar reglas para ver cómo se juega dentro de esa gran cancha que es la alianza opositora. A la vez buscan convencer a Facundo Manes para que sea candidato, pero el neurocirujano es reticente a postularse ahora. Si cambiara su postura negativa, Manes sería también una oferta concreta para encabezar la lista de unidad y calmar la interna amarilla. “Nadie va a hablar de candidaturas hasta que esto no se ordene un poco”, dijo a La Tecla el presidente del partido, Maximiliano Abad, quien, además, deberá consensuar con los reclamos que vengan del sector que perdió la elección partidaria pero ganó en esa contienda en secciones importantes, como la Primera y la Tercera. Desde el sector que conduce Gustavo Posse lanzaron la semana pasada una serie de propuestas para posicionarse y plantear que el partido “tome un rol activo dentro de Juntos por el Cambio”, además de pedir una candidatura para el intendente de San Isidro. En rigor, lo que se busca desde Protagonismo Radical es presionar para conseguir lugares que, por ahora, nadie tiene asegurados.