NOTA DE GRAFICA
18/07
La industria provincial baja las expectativas
Las cámaras empresarias bonaerenses reconocen un incremento de la actividad, aunque son menos eufóricas que el Gobierno. El acceso al crédito y la presión impositiva, dos lastres para el sector.
La pandemia de coronavirus que azota al mundo desde hace un año y medio agravó una situación económica que, desde hace años, se observaba en el país y en la Provincia. En este marco, la segunda ola dio por tierra con las esperanzas de un pronto renacer, extendiendo la incertidumbre y agudizando la crisis en diversos sectores.

El de la industria no fue la excepción, aunque el gobierno de Axel Kicillof levanta la bandera de la recuperación económica a poco de que se ondee la bandera de largada de la campaña electoral. Días atrás, el mandatario provincial sacó pecho con una cifra que, a su juicio, marca el inicio del repunte: “La actividad económica en la Provincia creció un 4,5% durante el primer trimestre de este año.

Y la industria bonaerense, corazón productivo del país, creció 33,3% en marzo en relación al mismo mes de 2020”. El sector industrial de la provincia de Buenos Aires hace sumas y restas y tiene una evaluación menos optimista y, decididamente, alejada de cierto triunfalismo oficialista, que intenta instalar la idea de que “ya arrancamos”.

En un reciente informe elaborado por la Unión Industrial Argentina, que hizo suyo la dirigencia empresarial bonaerense, pone los puntos sobre las íes en cuanto al momento que atraviesa la economía de la Provincia. En tal sentido sostienen que la actividad industrial está levantando algunos indicadores, aunque lo hace partiendo de un piso muy bajo.

“De ninguna manera estamos llegando a los niveles que la industria argentina y provincial necesitan. Tenemos una capacidad ociosa muy importante, con trabajadores esenciales que no han vuelto a trabajar, y eso repercute mucho en las Pymes, que no se pueden dar el lujo de no tener a todos sus empleados porque están muy justas en su cadena de producción”, aseguraron desde la Asociación de Industriales de la provincia de Buenos Aires (ADIBA).

Lejos de tirar manteca al techo optan por lo que denominan un “optimismo moderado”. La idea tiene su lógica: después de casi dos años de caída (más tiempo si se computan los últimos meses de la gestión de Mauricio Macri) consideran casi una consecuencia inevitable que los indicadores estén en subida, al menos temporales. “Si no fuese así estaríamos hablando de una catástrofe”, aseguró un industrial provincial.

A la hora de repasar los más y los menos, algunos sectores han experimentado cierto repunte a partir del primer trimestre del año. Así lo han hecho alimentos y bebidas, automotores, plásticos y, aunque en menor porcentaje, el golpeado sector textil. Del otro lado, las actividades que más rezago evidencian son metalúrgica básica, papel y cartón, edición e impresión y refinamiento de petróleo.

Con sus diferentes realidades, desde el empresariado advierten que hay que trabajar fuertemente para que los datos moderadamente favorables no sean solo un “rebote” y se conviertan en un crecimiento estable. En cuanto al futuro, y las recetas que se puedan barajar para la pospandemia, sostienen que hay que ser medidos y precavidos.

Sentarse a la mesa de las negociaciones con el Gobierno y los sindicatos y determinar políticas productivas a mediano y largo plazo, como explican los manuales. 


Silvio Zurzulo (ADIBA)

“No podemos seguir pagando los impuestos que estamos pagando”


El titular de la Asociación de Industriales de la provincia de Buenos Aires (ADIBA), Silvio Zurzolo, aseguró que “por suerte, ahora la actividad está abierta; veníamos de 24 meses de caída antes de que arranque la pandemia, es decir que no nos agarró en el mejor momento”. El dirigente añadió: “A esto hay que sumar otros temas, como la doble indemnización, que hace que si el trabajador falta, la empresa no tiene nada que hacer, porque despedir una persona con ese condicionante significaría el cierre de muchas Pymes”.

En cuanto a las dificultades para acceder al crédito sostuvo que “cuando una Pyme lleva los papeles a un banco te piden como si fueses una empresa alemana. Por eso terminan dando créditos a las empresas que no lo necesitan”. En relación con las deudas que mantienen las industrias provinciales por servicios e impuestos, Zurzolo dijo que “se han dado soluciones parciales, no podemos seguir pagando la cantidad de impuestos que estamos pagando; hay municipios que siguen generando tasas nuevas.

Es increíble que por un lado te digan que quieren ayudar a las Pymes, que el país sale con las Pymes, y lo único que hacen es asfixiarlas. Si comparamos con países vecinos tenemos menos cantidad de empresas por habitante; por eso, el camino es el de crear nuevas empresas y que las que están puedan salir adelante, que es la manera de crear empleo genuino”.

Y explicó: “El tema es que hoy las Pymes vendieron su stock, tienen que reponer materias primas para volver a producir, y esa plata que usaron para pagar sueldos o alquiler, hoy no la tienen. Entonces estamos en problemas: tenemos que comprar materia prima para poder recuperar stock, no tenemos acceso al crédito y no tenemos los productos para vender”.

Una buena noticia para el sector productivo es que se han ido solucionando los faltantes de materias primas, aunque el presidente de la entidad empresarial consideró que “hay que sentarse con las empresas monopólicas de este país, porque no puede ser que haya productos que nos salgan más caros a los industriales argentinos que lo que las industrias argentinas venden al mundo”.

En referencia a esta última cuestión, la de las exportaciones bonaerenses, Zurzolo mencionó a La Tecla que “todo el mundo tiene claro que tenemos que generar dólares, y eso lo generan el campo y la industria poniendo sus productos en el mundo. Entonces, ¿cuál es el proyecto? ¿Dónde estamos? En el Gobierno de Macri empezamos a exportar, y nos levantamos y nos pusieron un impuesto nuevo”.

Al respecto, añadió: “Acá hay que hacer una defensa del país y no sectorial, no podemos estar en una mesa defendiendo cada uno su sector y no priorizando a la Argentina. Y no podemos tener embajadores que están todos los días de fiesta y brindando con champán y no vendiendo nuestros productos”.