NOTA DE GRAFICA
08/08
Albertismo: la mala palabra en el FDT
 El Presidente eligió las cabezas de listas de los principales distritos y nutrirá de propios a su gabinete. ¿Ganó una puja interna o solo es un maquillaje de poder a riesgo de quedar como responsable si sale mal?
Tras el cierre de listas, en la Casa Rosada festejaron que Alberto Fernández pudiera conservar a su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, pese a los embates para desplazarlo de ese lugar por parte del titular de la bancada oficialista en Diputados, Máximo Kirchner, y del presidente de la Cámara Baja, Sergio Massa. También celebraron que el jefe de Estado pusiera como cabeza dela lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires a Victoria Tolosa Paz.

Además, Fernández fue complacido en otros distritos de gran caudal electoral. En la Ciudad de Buenos Aires, el legislador porteño Leandro Santoro será el 1 de la boleta. Lo propio harán el secretario de Obras Públicas, Martín Gil, en Córdoba, y el administrador del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENHOSA), Enrique Cresto, en Entre Ríos.
El Presidente obtuvo más de lo que se presuponía en un frente donde el liderazgo está en otra oficina. Pero esa pequeña victoria interna encierra un riesgo: si las cosas no salen de la mejor manera será señalado como el responsable casi exclusivo.



Tampoco significa que haya avanzado el albertismo, una mala palabra para el kichnerismo y el resto de los socios de la coalición gobernante. El propio Fernández optó por desactivar esa idea que algunos mantienen viva. Según Alberto, no tener su “ismo” es garantizar la unidad del Frente de Todos 

“El Presidente, deliberadamente, no quiso hacer un albertismo. Esto es, componer una fuerza, con todo lo que implica, en territorios con liderazgos en términos de actores políticos. Creo que el tiempo para eso fue el inicio de la gestión”, dijo Shila Vilker, de la consultora Trespuntozero. 

Para el consultor Pablo Romá, “lo que hace el Presidente es mantener dentro del grupo de ministros a personas de su confianza que puedan interpelar su idea de gestión”. El círculo de confianza presidencial tenderá a agrandarse. El intendente más cercano a Fernández, Juan Zabaleta (Hurlingham), reemplazará en Desarrollo Social a Daniel Arroyo. 



Al igual que con la no cesión de Cafiero, Alberto conservará con uno suyo Desarrollo Social, uno de los ministerios más importantes, por presupuesto y exposición. Es una cartera que ansían los K. Tolosa Paz y Santoro cumplen con los mismos requisitos con los que el propio Fernández pudo ponerse a la cabeza de la lista del FdT en 2019: cuentan con el consenso de los socios de la coalición de gobierno, entre los que se encuentra la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández.

 Se sabe que la expresidenta y los suyos son los socios mayoritarios del Frente de Todos -por territorio, votos y cargos-, pero, a su vez, ese espacio debe ser mesurado en lo que acapare, para no ser refractario a un sector del electorado sin dueño o lejano a la versión más explícita del kirchnerismo. “Una lista con demasiado perfil K hubiera significado un techo electoral cercano al piso de votos del Frente de Todos, mientras que una boleta con el perfume del 2019, con un peronismo más conciliador y no tan kirchnerista, puede darle un techo electoral superior”, señaló Gustavo Córdoba, de la consultora Zubán Córdoba. 

Mientras tanto, en Balcarce 50 quedaron conformes con los cierres de listas, según pudo saber este medio, porque se respetaron “equilibrios  internos” y la “unidad” de la coalición de gobierno. “Se está dando vuelta la página y ya estamos más preocupados por la gestión que por la campaña”, afirmaron, para luego justificar el lineamiento de Fernández de que los funcionarios que sean precandidatos renuncien a sus cargos. Así como en 2017 el electorado dio un voto de confianza a Cambiemos, que le sería retirado en 2019, las elecciones de medio término se presentan como una encuesta de satisfacción de los primeros años de Fernández y el Frente de Todos.

 “Esta elección es un plebiscito. Voto premio si la gente cree que lo hizo bien, voto castigo si lo hizo mal, y eventualmente tendrá dos años para administrar el mensaje de las urnas”, sintetizó Córdoba. Fernández hizo pesar su voluntad como cabeza de una coalición de gobierno de la que no es el socio mayoritario. El resultado de la contienda legislativa dirá si acertó y si saldrá fortalecido o si cargará con la responsabilidad de un rechazo del electorado. 



PABLO ROMA
“Tolosa Paz y Gollan representan lo sanitario y lo social”


En diálogo con La Tecla, Pablo Romá, titular de la consultora Circuitos, analizó la importancia de esta elección para el Frente de Todos.

 -¿Para el Gobierno nacional es un plebiscito de los casi dos años de gestión? 
-Creo que sí. No por el Gobierno en sí mismo, sino porque la crisis sanitaria y la profundización de la económica, de alguna manera obliga a esta campaña, que es para una elección legislativa, a discutir los temas nacionales. Para el oficialismo, esto forma parte de su comprensión del contexto de la elección. De hecho, Tolosa Paz y Gollan son figuras que representan lo sanitario y lo social. 

-El Presidente, Alberto Fernández, puso dos dirigentes propios en las listas de Provincia y Ciudad, se resistió a entregar a Santiago Cafiero y designará a un dirigente propio, como Juan Zabaleta, en Desarrollo Social. ¿Se puede interpretar esto como un nacimiento tardío del albertismo?
 -Me parece que es difícil pensar en un albertismo en este contexto. Lo que hace el Presidente es mantener dentro del grupo de ministros a personas de su confianza que puedan interpelar su idea de gestión. 

-¿Hay algún tema que es preferible que el oficialismo no toque o que sea un punto débil en esta campaña, como, por ejemplo, la economía? 
-La economía tiene que ser un eje de la discusión del oficialismo. Sería dejarle a la oposición un campo muy grande para discutir y hacer política. Es un aspecto que les preocupa mucho a los bonaerenses



GUSTAVO CORDOBA
“Esta elección será un plebiscito y ordenará liderazgos”


Gustavo Córdoba, uno de los titulares de la consultora ZubánCórdoba, analizó la campaña del Frente de Todos para estas legislativas. 

-¿Para el Gobierno nacional es un plebiscito de los casi dos años de gestión?
-Esta elección es un plebiscito. Voto premio si la gente cree que hizo bien, voto castigo si lo hizo mal, y eventualmente tendrá dos años para administrar el mensaje de las urnas. Lo otro que dan estos comicios es una suerte de ordenador de liderazgos internos de cada espacio; esa pugna siempre presente entre dirigentes que tienen olor a pasado y los que huelen a futuro. Esto no quiere decir que las candidaturas de 2023 se determinen ahora, ni que vayamos a ver un escenario favorable a tal o cual fuerza para las presidenciales. 

-El Presidente, Alberto Fernández, puso dos dirigentes propios en las listas de Provincia y Ciudad, se resistió a entregar a Santiago Cafiero y designará a un dirigente propio, como Juan Zabaleta, en Desarrollo Social. ¿Se puede interpretar esto como un nacimiento tardío del albertismo?
 -Está bueno que el Presidente en ejercicio tenga prioridad en el armado de listas. Puede incidir en el clima de opinión respecto a las candidaturas. Una lista con demasiado perfil K hubiera significado un techo electoral cercano al piso de votos del Frente de Todos, mientras que una boleta con el perfume del 2019, con un peronismo más conciliador y no tan kirchnerista, puede darle un techo electoral superior.

SHILA VILKER
“Fernández, deliberadamente, no quiso hacer un albertismo”


En diálogo con La Tecla, Shila Vilker, titular de la consultora Trespuntozero, también analizó el significado para el Gobierno del presidente Alberto Fernández de estos comicios de medio término. 

-¿Para el Gobierno nacional es un plebiscito de los casi dos años de gestión?
-La arena va a ser nacional, y esto equivale, de alguna manera, a un plebiscito de gestión o algo que en la evaluación del voto incide.

 -El Presidente, Alberto Fernández, puso dos dirigentes propios en las listas de Provincia y Ciudad, se resistió a entregar a Santiago Cafiero y designará a un dirigente propio, como Juan Zabaleta, en Desarrollo Social. ¿Se puede interpretar esto como un nacimiento tardío del albertismo? 
-Tengo la impresión de que el Presidente, deliberadamente, no quiso hacer un albertismo desde que asumió. Esto quiere decir componer una fuerza, con todo lo que implica, en territorios con liderazgos en términos de actores políticos. Creo que el tiempo para eso fue el inicio de la gestión. Lo que estamos viendo es la vigencia y la obligación de su voz como máxima autoridad dentro del espacio que integra

-¿Se podría decir que con la elección de la primera candidata en la Provincia, Victoria Tolosa Paz, se siguió el esquema de 2019, de buscar una figura de consenso entre todas las fuerzas que integran el Frente de Todos?

-Son partes de los atributos de los dos candidatos (Tolosa Paz y Leandro Santoro en CABA) que integran las listas provinciales y nacionales. Son figuras que gozan de la aprobación de los distintos actores del espacio. Tienen algo en común: ambas cabezas de listas fueron grandes defensoras de la gestión de gobierno. Fueron espadachines de la comunicación de gestión.