BELLEZA
21/09
Juventud sin cirugía: últimas tendencias
La piel pierde elasticidad y tersura con el paso de los años y por la exposición a diferentes agresiones cotidianas. Estos cambios pueden prevenirse, pero también revertirse con Botox, rellenos o los hilos tensores. La Tecla te cuenta para que sirven y cómo funcionan.
La ciencia aplicada a los tratamientos faciales avanzó mucho en los últimos diez años y las posibilidades para modificar la apariencia con intervenciones estéticas son variadas y, lo más importante, seguras. El botox es el término más familiar a la hora de pensar en algo que revierta el aspecto envejecido de la piel y consiste en una o varias micro inyecciones de toxina botulínica que producen un efecto tensor. Su resultado es relajar completamente los músculos de la zona elegida y con esto producir una especie de planchado en la zona. Esta opción es casi indolora -solo se sienten leves pinchazos- y tarda en hacer efecto entre 3 y siete días y su duración varía entre 5 y 6 meses.

Para lograr un resultado que “levante” las facciones y revierta la flaccidez también se pueden utilizar hilos tensores. La diferencia de ambos mecanismos es que el primero se infiltra con una aguja en el músculo impidiendo que este se contraiga y forme arrugas, y solo se aplica en el tercio superior de la cara, mientras que los hilos se colocan también con una aguja, son reabsorbibles por la piel y se pueden usar en toda la cara, estos últimos, además, pueden llegar a durar un año.

Estos tratamientos no se pueden hacer durante el embarazo ni cuando se está amamantando y solamente pueden ser practicados por profesionales que evaluarán en cada caso si corresponde o no hacerlos. Es fundamental elegir a personas idóneas para realizarse estas prácticas, que existan referencias comprobables y, en estos casos, no conviene guiarse por ofertas o promociones. 

Ahora bien, suele haber una confusión cuando se piensa en los rellenos o “fillers” de labios, esos son otra cosa y no trabajan con el mismo material que en el botox. Para rediseñar el aspecto de la boca o para hacerlos más carnosos se usa ácido hialurónico y se inyecta de acuerdo al cambio deseado consensuado entre paciente y médico. Este componente es compatible con el organismo, ya que se encuentra en la dermis -la capa media de la piel- y tiene la ventaja de que, si no se logra el aspecto deseado, se puede quitar inmediatamente. Estos fillers también sirven para alisar lo que se conoce como “código de barras” que son esas arrugas que están en el bozo y que suelen ser la pesadilla de las personas fumadoras. 

Una novedosa forma en la que se usan estos mecanismos es para hacer rinomodelaciones sin cirugía, es decir, se inyecta ácido hialurónico de tal manera que se logra una nariz más respingada sin pasar una operación traumática. Con el bótox, por otra parte, se puede aplicar para evitar la sudoración excesiva, cuando se trata de casos problemáticos y también sirve para combatir el bruxismo.