CRISIS
19/10
Parálisis en el IPS: entre lo estructural y lo operativo
La pandemia puso en primer plano los grandes problemas que presenta el Instituto de Seguridad Social de la provincia. El déficit sigue aumentando y al mismo tiempo, subieron exponencialmente los recursos de amparos presentados por incumplimientos
La crisis dentro del IPS se hace sentir con fuerza luego de la parálisis provocada inevitablemente por la pandemia. Abogados y damnificados denuncian que el Instituto no solamente no está funcionando con normalidad sino que existe, puertas adentro, una crisis de índole política. Aseguran que hay internas entre los empleados que ya no responderían a la conducción del radical K, Eduardo Santín. 

A esta situación se suma el déficit que viene arrastrando el organismo previsional bonaerense. La última cifra difundida en 2020 alcanza los 40.000 millones. El último año con superávit fue 2016. Desde entonces la columna del “debe” aumentó considerablemente: $1000 millones en 2017, $12.000 millones en 2018, $23.000 millones de 2019 y 40.000 millones de pesos en 2020. La ley prevé que el desequilibrio en el IPS sea financiado por el Estado provincial pero, como los fondos no alcanzan, se recurre a la mano amiga de Anses lo que agita el fantasma de una posible armonización, algo resistido desde los gremios. 

Pero más allá de lo estructural, las complicaciones están dadas ahora en lo operativo. Los abogados previsionalistas aseguran que tienen clientes que están por cumplir tres años con la jubilación en trámite. Indican que los expedientes no se mueven porque el organismo no está trabajando de manera normal. Además, hablan de un problema “político y de conducción” y describen “una fuerte interna entre los empleados y la conducción de Eduardo Santín”. 

La excesiva demora en sacar los expedientes generó que se presentaran entre diez y doce veces más recursos de amparos que antes de la pandemia. El problema es que el IPS no está cumpliendo con las sentencias y recurren a maniobras dilatorias para estirar la vía judicial. “El problema es institucional, es algo que se rompió. La semana pasada hubo un amotinamiento de los empleados. La situación El IPS venía funcionamiento mal, pero se terminó de romper”, aseguró a este medio un letrado que pidió mantener su nombre en reserva para no sufrir represalias en relación a sus expedientes.