NOTA DE GRAFICA
24/10
Juntos o separados, esa es la discusión
En la alianza que ganó las PASO se debate entre la conveniencia de mantener bancas unificadas en Diputados y Senadores o trabajar bajo la figura del interbloque. Los pros y los contras
“Está todo en grado de tentativa, y va a depender de cómo termine la elección”, dice un candidato con entrada segura al Senado de la Provincia. “Ahora todo está en discusión”, ratifica un diputado con fuerte ascendencia en el bloque. En Juntos se envalentonaron con el resultado de las PASO y esperan la ratificación del triunfo el 14 de noviembre para discutir desde otro lugar con el oficialismo. Mientras tanto, también se conversa sobre el futuro de las bancadas en ambas cámaras: ¿Conviene seguir todos juntos en una sola o se ganan más espacios de poder si el PRO y la UCR juegan por separado y funcionan como interbloque?

La experiencia en la Legislatura bonaerense indica que los bloques unificados funcionaron bien durante estos años, pero también es cierto que en el Congreso nacional el interbloque de Juntos por el Cambio ha subsistido indemne pese a que cada espacio mantiene su identidad en bancadas separadas. Ese es el ejemplo que ponen quienes pretenden dividir los diputados y senadores, pero la movida tiene sus contras y riesgos.

“A (Facundo) Manes le conviene tener espacios separados para no perder la identidad”, afirma un candidato que fue en la lista de Dar el Paso. Es el principal argumento que se esboza desde el radicalismo para volver a contar, después de mucho tiempo, con bloques de la UCR en la Legislatura. Desde el PRO también hay quienes pugnan por la idea de bancadas separadas que funcionen bajo la figura del interbloque. Sin embargo, esa figura no está homologada en la Provincia, como sí lo está en el Congreso nacional. Tener un jefe de interbloque requerirá de un cambio de reglamento en acuerdo con el oficialismo.

Por el lado del radicalismo la idea pasa por conservar cierta identidad, ganada con la muy buena elección realizada en las PASO y que hace que el centenario partido esgrima ante el PRO la posición de “sin la interna con nosotros no se ganaba la elección”. Es el argumento principal para plantarse desde otro lado y pedir más participación en los lugares de poder. Y esto también tiene que ver con la postura de algunos dirigentes amarillos de trabajar con dos o más bloques separados.

En el PRO hay varios candidatos para pocos lugares. Si se abren los bloques, al menos habrá dos presidentes y vicepresidentes de bancada más para poner. Un diputado dijo a este medio que “cada bloque tiene sus propios referentes internos y habrá que ver cómo se reparte eso. También se abre una discusión por todas las autoridades a partir de noviembre. El interbloque, lo que permite es tener más de un bloque, y hasta podría haber hasta más de uno del PRO. Por ejemplo, uno que responda más a los intendentes y otro de los que juegan más sueltos”. Aunque es difícil que esto pase, también se analiza, porque son muchos los que tienen expectativas (ver recuadro).

Pero la mayor resistencia a reconfigurar el mapa legislativo proviene de quien quiere erigirse como figura central de la coalición: Horacio Rodríguez Larreta. Tampoco Diego Santilli acompañaría la idea de las divisiones, que encierra más riesgos políticos que los beneficios personales que podría otorgar. Además, si el PRO y la UCR hacen rancho cada uno por su lado habilitan a que otros socios de la coalición hagan lo propio, y tanta dispersión deja flancos débiles.

Los límites para el quorum, e incluso para que la oposición conserve la mayoría en el Senado, son demasiado estrechos y pueden aparecer las tentaciones. “En Nación el interbloque tiene mucha más exposición, si uno saca los pies del plato se nota mucho; en Provincia no se ve tanto, y eso es un riesgo”, reconoce un radical que se sentiría cómodo con un bloque propio pero a la vez analiza como riesgosa la división, porque el oficialismo tendría más facilidades para negociar. Es una visión que comparten legisladores del PRO. Todos ven en Martín Insaurralde un encantador de serpientes que puede robarles voluntades débiles ante ofrecimientos difíciles de rechazar.

Las “borocoteadas” son más complicadas cuando todos se miran de reojo en el mismo espacio y el que salta queda totalmente expuesto. Mientras se trabaja en la campaña, la oposición discute puertas adentro el futuro poselectoral, se ilusiona con ratificar el triunfo y se masajea las manos con la esperanza de ampliar la diferencia, lo que abriría aún más el mapa de lo que le pedirá al oficialismo, tanto dentro de la Legislatura como fuera.

Las realidades y la ilusión
Las autoridades de cámara


De mínima, la oposición conservará en la próxima estructura legislativa los cargos que tiene actualmente. Juntos por el Cambio ostenta las vicepresidencias primera y tercera de la Cámara de Diputados, que ocupan Adrián Urreli y Santiago Nardelli, respectivamente; y las vicepresidencias segunda, cuarta y quinta en el Senado, a cargo de Alejandro Cellillo, Andrés De Leo y Claudia Rucci, respectivamente. Pero en Juntos aseguran que si se replican en las generales los resultados de las PASO irán por la vicepresidencia primera del Senado, ya que la oposición conservaría la mayoría y, además, viene de un triunfo. En 2019 eso no se discutió porque, aunque Juntos por el Cambio era más numeroso en la Cámara Baja que el oficialismo, las elecciones las había ganado e Frente de Todos. De cualquier manera, el oficialismo pretenderá por todos los medios conservar ese lugar, que actualmente tiene Alfredo Fisher. El resultado de la elección determinará muchas cosas, y también pondrá sobre la mesa los números finales para cada uno. De acuerdo a las PASO, la Cámara de Diputados podría quedar dividida en 43 para cada lado (45 si se cuentan los posibles aliados de dos bloques sueltos) entre el FdT y Juntos; pero en la oposición se ilusionan con mejorar ese número, y si eso llegara a suceder pondría en disputa hasta la mismísima presidencia de la Cámara. Parece remoto y lejano, aunque algunos lo piensan. Sí, con los números actuales pedirán, de mínima, la vicepresidencia, que tiene Carlos “Cuto” Moreno




El debate interno por la conducción de las bancadas


La salida de María Eugenia Vidal de la Provincia dejó a los amarillos huérfanos de una referencia clara y concreta. Cada intendente tiene sus representantes, y en algunos casos los jefes comunales tiran en yunta, pero no siempre, y puede haber choques entre ellos cuando se decidan las autoridades legislativas. “No hay un referente claro que lidere la Provincia, como lo había cuando estaba Vidal. Habrá que ver cómo termina eso”, dice un diputado del PRO que apuesta a ganar lugares dentro del espacio.

En el partido creado por Macri tienen número como para reclamar la presidencia del bloque en el Senado y en Diputados, pero eso no va a suceder. Si la bancada se mantiene unida, el presidente del bloque en la Cámara Baja seguirá siendo Maximiliano Abad. El presidente de la UCR bonaerense también sería el titular del posible interbloque. Sólo saltaría de esa silla si la oposición se quedara con la cámara.

En el PRO, además del sector que responde directamente a los intendentes, está el grupo de la territorial, espacio referenciado en Vidal y que también empieza a trabajar en sintonía con Cristian Ritondo, quien ya dijo que quiere ser candidato a Gobernador. En el Senado, Juntos por el Cambio se queda sin su histórico presidente de bloque, Roberto Costa, y allí ya hay abierta una disputa. Christian Gribaudo, con el respaldo de Jorge Macri, viene por esa silla, que también quiere Juan Pablo Allan, con el argumento de ser uno de los más experimentados en la cámara; condición que también muestra Nidia Moirano, otra de las que se anotan para conducir la bancada en el Senado. Por fuera del PRO, quien aparece con un fuerte consenso es Joaquín de la Torre. Lo apoya el radicalismo y no lo ve con malos ojos Horacio Rodríguez Larreta, quien, en definitiva, será uno de los que decidan, junto a Abad, en una mesa en la que también estarán De la Torre, Elisa Carrió y Emilio Monzó, todos los que tienen representación legislativa, además del primero en la lista de diputados nacionales, Diego Santilli. “Se va a discutir todo”, aseguran en cada espacio interno, mientras cada uno muestra las espadas que tiene