NOTA DE TAPA
26/10
Provincia de Buenos Aires: objetivo gobernabilidad 2023
Cómo se prepara el Gobierno bonaerense para encarar la segunda etapa de la gestión tras las elecciones legislativas. Las diferencias internas en el Frente de Todos y el largo camino que resta. ¿Kicillof comienza a soñar con la reelección?
El golpazo que significó la derrota electoral del Frente de Todos (FdT) en las PASO provocó una concatenación de hechos en el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, y todavía resuenan las consecuencias de la crisis política. Con las elecciones generales a la vista, el oficialismo debe proyectar cómo continuar con la gestión y, al mismo tiempo, convivir con las diferencias internas. Los intereses en pugna colisionan y condicionan el rumbo.

“Vamos por la reelección o nos vamos a nuestras casas”, lanzaron fuentes de la Gobernación en torno a sus perspectivas para lo que resta del mandato del Gobernador, Axel Kicillof. No obstante aclararon que previamente debe existir un “arduo trabajo enfocado en la gestión y apuntando a la reconstrucción de la Provincia en la nueva etapa que se abrió”, la pospandemia.

Además aseguraron que no perderán tiempo ante las críticas y que se enfocarán en sus objetivos propuestos. Palabras que emergen desde un pedestal que empalman con aquellas acusaciones sobre un “Gobierno aislado” con “falta de autocrítica” y “alejado de las principales problemáticas” en el cotidiano de los municipios.

Con el horizonte clarificado de uno de los sectores que componen la coalición, ahora comienza a desandarse un nuevo capítulo en la vida del FdT. El camino que deberán enfrentar hacia el 2023 no solo tendrá el escollo de intentar superar la profunda crisis económica, sino también los obstáculos de las diferencias existentes, que lejos están de esconderse.

Los cambios en el gabinete y las reubicaciones siguen bajo la lupa. El arribo de los alcaldes a la estructura provincial genera expectativas en los intendentes y hasta en algunos miembros de la oposición. Mientras, desde el círculo íntimo del Gobernador advierten a La Tecla: “Insaurralde viene a sumar al equipo de gestión del Gobierno; si los intendentes piensan que viene para gobernar solamente para ellos, están equivocados”.

Si bien se encargaron de asegurar que la relación con el actual jefe de Gabinete es correcta y, además, resaltaron que el vínculo con La Cámpora va casi en la misma sintonía, al ser el “grupo más cercano”, hay otras versiones que -al menos- ponen en duda tal aseveración.

Desde otro reducto del oficialismo indicaron que “lo de Martín (Insaurralde) vino bien. Ayuda a la contención política. Lo mismo lo de Leo (Nardini), que está abocado más a la parte técnica pero ayuda. El Gobierno aumentó su capacidad de contención política”.

Sin embargo, ante los rumores de tironeos entre Kicillof y la dupla Martín Insaurralde - Máximo Kirchner, revelaron que “es una relación estructuralmente compleja, con tensiones, pero que ahora está mejor”. “Tampoco es Máximo e Insaurralde juntos, no son exactamente lo mismo”, aclararon, para disipar dudas y, de paso, marcar cierto distanciamiento en un escenario en el cual los límites de las diferentes alianzas -pasajeras o no- son difusos.

Incluso recordaron: “Martín bajó su candidatura y fue el primer intendente que planteó lo de Axel Gobernador, y él siempre aspiró a estar por arriba de los intendentes en función de que había ayudado a conformar la Provincia”.

Añadieron que “había quedado medio desdibujado y ahora ya está encaminado, desde que asumió la Jefatura de Gabinete”.

Mientras el massismo hace saber que se mantiene al margen de estas disputas y afirma que aboga por la unidad del espacio, otro punto álgido es la convivencia tirante entre la Gobernación y los alcaldes. Los problemas que no terminan de resolverse atentan contra la paz interna. 

“Si hay problemas de gestión, que los intendentes nos vengan a decir en ON cuáles son los problemas que la Provincia no resolvió”, exclamaron desde el entorno del mandatario provincial ante las quejas de los jefes comunales sobre la falta capacidad de resolución que observan en el Ejecutivo.

Aquí se advierte que el cortocircuito entre las partes sigue y las chispas anuncian un escenario de alta tensión. Es que los jefes comunales ya especificaron cuáles eran los problemas en las primeras reuniones tras la estrepitosa derrota en las PASO.

Según trascendió, la pelea de fondo tendría que ver con aspectos centrales, como el manejo de los recursos de las obras, el control sobre las cuentas públicas municipales y, por supuesto, la posibilidad de habilitar la re-reelección de quienes ya van por su segundo mandato en los distritos.

“Axel no les dijo que no”, detallaron, y clarificaron que la posibilidad está atada al poroteo en la Legislatura, sobre todo en el Senado, ya que en la actualidad no poseen la mayoría. “No vamos a abrir la discusión en estas condiciones y que la oposición nos pida medio Gobierno”, manifestaron, y solicitaron a los jefes comunales que “salgan a buscar los votos que faltan” para sumar más legisladores.

Por su parte, un alcalde oficialista del Conurbano confía en que la sumatoria de intendentes al gabinete “redundará en un mejor funcionamiento del Gobierno provincial”. Pero no se quedó solamente con eso y pidió más cambios: “Poniendo algún par más de intendentes en el Gobierno, la Provincia puede ser aún mejor. Eso terminaría de afianzar la unidad con el Gobernador y sería una mejor calidad de gestión”.

En tanto, desde el interior, un mandamás peronista admitió que “siempre había desconfianza por no tener intendentes en el gabinete”. Entonces pidió “trabajar más y callarnos la boca”, porque “si nos dividimos es un error garrafal”.

A pesar del recambio en el gabinete de Kicillof, los jefes comunales muestran los dientes y hacen llegar sus mensajes. Desde la Gobernación responden que “no quieren que los controlemos”. Uno de los puntos de conflicto es la tarjeta para combustibles que emitió la Provincia para abastecer a los patrulleros y que permite un férreo control tanto del gasto como del movimiento de los autos. “Quieren sostener el sistema de antes, que es más difícil de controlar”, dijeron en calle 6.

Así, el diálogo presenta ruidos y la disputa presagia fuertes tormentas con pronóstico incierto. Por el momento, los objetivos no cuadran y van por veredas distintas.

Con las cartas sobre la mesa, el operativo gobernabilidad hacia el 2023 está en marcha mientras las diferencias internas afloran. A los graves problemas económicos que aquejan a la sociedad se suman los de índole política. La moneda está en el aire y se abren varias incógnitas sobre el futuro cercano de la coalición de Gobierno del Frente de Todos. 






Un gabinete atento ante una posible avanzada de intendentes

“Para conocer al rengo hay que ver cómo camina”, sentenció ante la La Tecla un funcionario cercano a Kicillof pero que trabaja en una cartera que cambió de jefe. Lo mencionó sobre la llegada de los intendentes, en especial de Leo Nardini, al gabinete luego de la derrota en las PASO del 12 de septiembre.

Por el momento, aseguran, no hay mayores problemas de convivencia entre los “nuevos” y los “viejos”, pero desde el entorno del Gobernador no dudan en pararse de manos ante cualquier avanzada que pretendan los alcaldes por sobre otro tipo de áreas. “El problema para ellos (los intendentes) era la demora en la ejecución de la obra pública. Entonces, los
cambios se hicieron en esas áreas y no en lo que es servicios públicos. Ahora, si quieren avanzar sobre los servicios, quedará en evidencia que la cuestión no era de gestión sino por ambición política”, añadió la fuente.

En cuanto a la gobernabilidad de cara a 2023, el funcionario consideró que no prevé inconvenientes, teniendo en cuenta que el mismo escenario se repitió en 2009 y 2013. “Lo importante es que Axel esté al lado de la gente, los votos no son delegables. El fue candidato en 2019 porque tenía los votos, no por otra cosa”, dijo, y calificó como un “error” no haber habilitado internas en los distritos, lo que llevó a la victoria de la oposición en gran parte de la Provincia.

“Ahora veremos lo que sucede a partir del 15 de noviembre. Si se trató de una cuestión de ambición política o de una necesidad de mejorar la gestión. En la cancha se ven los pingos”, cerró. 



El massismo se mantiene al margen y busca ser garante de unidad

La semana posterior a la derrota electoral en las PASO se vivieron horas de mucha tensión en el seno del Frente de Todos, especialmente luego de la carta de Cristina Kirchner que presionó tanto a Alberto como a Kicillof para que realicen cambios en sus gabinetes. Lo que llamó la atención durante aquellos turbulentos días fue el silencio de Sergio Massa, la tercera pata de la alianza oficialista, que ahora, también, se mantiene al margen de la interna
en el equipo provincial.

“Sergio puso todas sus cartas sobre Nardini. No fue que lo propuso, pero apoyó su nombramiento en Infraestructura”, revelaron a La Tecla desde el Frente Renovador, a la vez que desmintieron que desde el espacio se haya “pedido” una cartera especial para luego de las elecciones generales. “Siempre está sobre el aire esa idea porque no le ‘pagaron’ en el gabinete de Axel, pero no es así. No se pidió un ministerio, ni ningún cargo”, sostuvieron desde el entorno del tigrense.

Desde el massismo aseguraron que la relación, tanto con Kicillof como con Máximo Kirchner no se rompió y que continúan encontrándose en la llamada “Mesa de los lunes” (de la que también participaba Santiago Cafiero, en representación del albertismo), donde se coordinan acciones electorales y de gestión. “Massa sigue participando de las decisiones, y después de las PASO, lo que hizo fue ser garante de la unidad del Frente de Todos. Seguirá con la misma postura más allá del 14 de noviembre, sea cual sea el resultado”.



La Provincia y la búsqueda de acuerdos en Diputados

Ante la evidente minoría en el Senado bonaerense, desde el Poder Ejecutivo reconocieron
que buscan consensos en Diputados, a modo de allanar el camino para temas sensibles y
dar la batalla en la Cámara Alta con otra espalda.

Para eso apuntan a un sector de la oposición ligado al Foro de Intendentes Radicales, presidido por Miguel Fernández (Trenque Lauquen). Los caracterizan como un “grupo sensato”, a diferencia de lo que expresan gran parte de los alcaldes enrolados en el PRO.






“La situación es grave y no alcanza con conformarse con lo electoral”

En diálogo con La Tecla, el director de la consultora Circuitos, Pablo Romá, consideró que
“cuando cambiás un Gabinete no lo hacés pensando en ganar una elección o pensando que eso va a mejorar la opinión pública. Cuando uno hace ese tipo de cambios tiene que ver con la orientación de la política y encontrar los interlocutores para llevar adelante una política. Me parece un error pensar que los cambios iban a generar mejores condiciones en la opinión
pública. No va por ahí. Es un nivel distinto de la política. La opinión pública se trabaja desde otro lugar, desde el resultado de las políticas, no de los interlocutores. Si fracasa la política va a fracasar esa relación con la opinión pública”.

Además señaló que “el Gobernador necesitaba establecer una alianza un poco más sólida con los intendentes, y eso se marcó. La interlocución para esa nueva política no está dando resultado, al menos en el corto plazo”. Y añadió: “Más allá del resultado, para el Gobierno
el problema es tomar la decisión hacia dónde quiere ir. No como un rumbo meramente ideológico, sino en cómo resolver los problemas. La situación económica, política y social está tomando un nivel de gravedad que no alcanza con conformarse con lo electoral, hay que
darle contenido a la solución de los problemas”.

Cerró Romá: “¿Qué va a pasar después de la elección? Lo que se está planteando, desde el establishment, es que el Gobierno haga el ajuste y deje todo preparado para el próximo. No es un buen escenario para Alberto, Cristina y Kicillof”.



¿Cómo quedó la relación entre Bianco e intendentes?

Con la derrota electoral de las PASO, alcaldes peronistas comenzaron a apuntar contra el exjefe de Gabinete, Carlos Bianco. Finalmente fue eyectado de su cargo, pero recaló en otra estructura de gobierno.

Esto no cayó bien y se expresan sus resquemores por lo bajo hacia el funcionario. No obstante, desde el círculo íntimo de Bianco aseguran que las diferencias “nunca fueron expresadas cara a cara”.

Lo cierto es que continúan viéndose en reuniones de gestión y el tiempo dirá en qué decanta la situación que no deja de ser tensa.







Insaurralde, el nuevo interlocutor que acerca posiciones con la oposición

La llegada de Martín Insaurralde a la Jefatura de Gabinete supuso no sólo una mayor injerencia de los intendentes en los asuntos políticos y de gestión del Gobierno bonaerense, sino también un cambio de interlocutor con la oposición en cuestiones legislativas.

Por caso, el exintendente de Lomas de Zamora intervino en la negociación por los cargos que todavía quedan vacantes en el directorio del Banco Provincia. Previo a la sesión del pasado jueves, Insaurralde mantuvo una reunión con legisladores de Juntos por el Cambio para destrabar la votación del pliego de Alejandro Formento, propuesto por el Ejecutivo para
reemplazar a Juliana Di Tullio, quien renunció a la banca pública bonaerense para asumir en el Senado nacional y dejó al banco sin quorum.

“En principio nosotros queríamos tratar el conjunto de pliegos, pero accedimos ante
un pedido del nuevo jefe de Gabinete, Martín Insaurralde, ya que dio su palabra de que en diciembre se van a tratar todos los pliegos vacantes”, reveló el senador radical Agustín Máspoli.

Para la Cámara Alta, quienes también oficiarán como mediadoras con el Ejecutivo serán Verónica Magario y Teresa García, esta última en representación exclusiva de los intereses
del Gobernador luego del 10 de diciembre, cuando la exministra de Gobierno tome posesión de su banca. 



Esconder a Kicillof y a Alberto como nueva estrategia electoral

Con el revés electoral del 12 de septiembre, la mayoría en el Senado provincial para el oficialismo es una meta que aparece complicada. Por eso, de cara a las elecciones generales, los intendentes -sobre todo del interior- buscarán profundizar la campaña en el aspecto local. Si bien descartan la idea de repartir la boleta corta (o, al menos, no lo dicen a viva voz) consideran que tanto la figura de Axel Kicillof como la de Alberto Fernández restan votos. Por eso el objetivo es que, con una nueva perspectiva, se empuje hacia arriba la lista.

Esta renovada estrategia, asimismo, incluye la no presencia de nadie del equipo provincial, y sobre todo del Gobernador, si no hay actos de gobierno que lo ameriten.

Según pudo saber La Tecla, esta condición fue habilitada. De hecho, algunos intendentes ya lo hablaron con Martín Insaurralde y otros con Máximo Kirchner.

Insisten en que Kicillof haga su campaña en el Conurbano bonaerense -donde mejor mide- y no en el interior, donde consideran que no les suma ni un solo voto alguien que vaya a hablar solo para criticar a la oposición, que los supera ampliamente en materia electoral.

No obstante, desde la Provincia hicieron oídos sordos. Recorrieron diferentes distritos, algunos con temas de gestión y otros sin agenda oficial para argumentar la presencia.

Por último, desde el interior, más que nada la Séptima sección -que elige tres senadores- señalaron a este medio que la lista de diputados nacionales no suma ante la falta de conocimiento.