INFORME ESPECIAL
02-01-2022

Economía y política: entre balances y proyecciones

El 2021 llegó a su fin. Un año signado por las elecciones legislativas y la crisis económica que tendrá su correlato en el nuevo período que recién comienza. Consultores políticos y economistas analizan lo que fue y lo que podría llegar a ser en este 2022.

El 2021 terminó, pero lejos de quedar en el olvido los principales hechos políticos y económicos que sucedieron tendrán sus consecuencias en el año que recién comienza. El coronavirus sigue presente, pisando más fuerte que nunca, amenazando la estabilidad financiera y social de un país cuyo clima está siempre candente.

Las elecciones de medio término dejaron un escenario hiperpolarizado. El Frente de Todos y Juntos se enfrentarán a lo largo de este año para seguir midiendo fuerzas. Pero las pujas de poder no sólo se darán puertas afuera. En la vida interna de cada coalición se juegan también importantes partidos que posicionarán a los líderes que protagonizarán el nuevo escenario de 2023.  

En diálogo con La Tecla, la investigadora, analista de opinión pública y directora de la consultora Trespuntozero, Shila Vilker, consideró que el 2021 “fue un año signado fuertemente por lo electoral. Si hay que caracterizarlo, fue el año del poder fragmentario y esto corre para oficialismo y oposición. En términos de clima fue un año atravesado por la incertidumbre. Estas dos líneas de fuerza que caracterizaron este año electoral, esta idea de fragmentación en lo político y la incertidumbre en lo anímico, fueron los rasgos fuertes de 2021. Estos rasgos se van a trasladar o van a terminar de signar el 2022”. 

“En el caso del oficialismo, la escena no es la de un poder vacante sino la de un poder repartido. La pregunta de quién manda o tiene el liderazgo, que el Gobierno la carga desde sus orígenes, no se ha dirimido y sigue en tensión. Es uno de los elementos ordenadores”, dijo.

“En el caso de la oposición, la disputa por los liderazgos es algo que comenzó después de la pérdida de las elecciones en 2019 por parte de Mauricio Macri. El espacio empezó un proceso de ver quién lidera, pero las elecciones no terminaron de dirimir eso, más bien, Horacio Rodríguez Larreta, que se perfilaba como uno de los principales líderes, hoy es uno más, conjuntamente con la aparición de nuevas figuras como Patricia Bullrich, un radicalismo envalentonado que encontró un candidato, con esta idea del segundo tiempo de Mauricio Macri que tambièn está dando vueltas”. 

“Estamos hablando de un escenario en el que no hay ruptura pero sí fragmentación y se pone en juego en esta disputa por liderazgos, que lo vimos desde el armado de las listas hasta lo que pasó con la nueva conformación del Congreso en muchos bloques, la dificultad del presidente del interbloque de Juntos por el Cambio para ordenar esas distintas sensibilidades. Dentro del Gobierno también vemos estas tensiones: Guzmán-Feletti; Cristina-Alberto; la postura disidente de Massa con respecto a las reelecciones de intendentes. Esto también va a signar la política en 2022”, apuntó Vilker. 
Respecto de la incertidumbre, señaló que “lo que hay juego es una escena que tiene que ver un poco con la pandemia, con los cambios de último tiempo, con la dificultad para encontrar una dirección o rumbo para la Argentina, cuál es el proyecto vital posible para desplegar, no sólo en términos personales sino nacionales. Los dos están en una misma trama”.

En este escenario, la provincia de Buenos Aires “tiene una fuerza muy importante porque concentra una densidad poblacional y electoral muy fuerte. El impacto de la Provincia sobre el destino nacional es absolutamente central. Hay una expectativa del interior y demanda de mayor federalismo que está en estado latente. La incorporación de Manzur de alguna manera fue una especie de aparición protagónica en esos primeros momentos de la fuerza del interior en el Gobierno, pero es cierto que la impronta de este gobierno es ambacentrica por el origen de los principales dirigentes que hoy ordenan el tablero electoral”. 

“La Tercera Sección es un bastiòn más que del Frente de Todos o del peronismo, es el anclaje fuerte del kirchnerismo. Hasta hace poco tiempo Máximo Kirchner o Axel Kicillof que sonaban como posibles candidatos presidenciales, empiezan a disputar la Provincia. Axel lanzó su plan para los próximos seis años y Máximo asumió la presidencia del PJ Bonaerense. Es una especie de concentración en el ámbito donde tiene mayor presencia. Hay un ejercicio de repliegue sobre el territorio. Desde ese punto de vista, lo que empezamos a ver es la distribución electoral y de los espacios políticos, que no solo tienen que ver con nivel socioeconómico sino empieza a jugar fuerte la zona de residencia”, cerró la directora de Trespuntozero. 

Economía y política: entre balances y proyecciones

Por su parte, el politólogo Raúl Aragón, quien dirige una consultora con su nombre, consideró que lo que deja el 2021 en materia política en la provincia de Buenos Aires “es que a pesar del resultado electoral, con poco más del 1 por ciento de diferencia entre Juntos y el Frente de Todos, deja de alguna manera un poco más de equilibrio entre las fuerzas políticas”.

“Si uno mira bien, en el Senado, Juntos puso en juego seis senadores y solamente retuvo tres, por lo que la nueva composición es 23 a 23 y en este empate ya sabemos que desempata la presidenta del Senado que en este caso es la vicegobernadora Verónica Magario. Es decir que recuperaron el control, apenas, del Senado, lo que va a permitir la designación de jueces que sean del agrado del Ejecutivo provincial. Cuando se habla de una derrota en la provincia de Buenos Aires, la verdad es que es una derrota si se miran los números sin interpretarlos, pero si se miran de acuerdo a la disputa de poder político real no fue una derrota. En el peor de los casos un empate y si mirás la Càmara de Senadores fue una victoria porque ahora el oficialismo tiene el control de una Cámara”, señaló Aragón.
 
En la oposición, en tanto, señaló que “se dio a la inversa, básicamente porque el radicalismo, legítimamente, está reclamando mayor protagonismo en la coalición opositora. Aolamente mirando la interna de Juntos en la provincia de Buenos Aires, pintando de amarillo o de rojo, practicamente de los 135 distritos, el PRO ganó solo en distritos de mayor densidad poblacional, pero en terminos de poder territorial, el radicalismo ganó en más de 100 localidades y se posiciona para ganar las intendencias en 2023. Eso genera también tironeos fuertes dentro del radicalismo entre el sector más de derecha y el de Martin Lousteau”. 
En cuanto a las proyecciones de cara al año que recién comienza, Aragón apuntó que “faltan 91 semanas para las elecciones de 2023. Vamos a tener un año y medio largo de campaña electoral en este caso dentro de cada una de las coaliciones por las candidaturas. Alberto Fernández ha dicho claramente que si a él le va mal, a nadie le puede ir bien de su espacio, y si le va bien por qué no debería postularse. Y tiene razón”.

“Por otro lado, el presidente del radicalismo, Gerardo Morales, claramente dijo que iba a ser precandidato. Es raro que se diga eso a esta instancia de una elección, siempre las candidaturas se empiezan a mencionar el mismo año de la elección porque tiene efectos adversos, pero se adelantan los tiempos”.

“La economía a nivel nacional se está recuperando, la desocupación bajó de 10,2 a 8,2 por ciento, el nivel más bajo desde 2017. Es un muy buen dato. Se reactivó la industria, la gastronomía y el turismo están a full. Hay reactivación, pero no alcanza y no está llegando a todos, sobre todo en los niveles más bajos. Esperemos que no se cruce una nueva pandemia pero no creo que se vuelva a cerrar la economía, ya no hay tolerancia social para ello, pero una pandemia grave podría complicar la economía”, dijo.

En esta línea, aseguró que “si no sucede eso, creo que este Gobierno va a arreglar, no absolutamente, pero sí encaminar la economía sabiendo que el FMI no tiene más remedio que arreglar con nosotros. El acuerdo que propone el Ministro de Economía tiene para el 22 y 23 solamente pagar intereses. El esquema de pago que había dejado el macrismo implicaba que el próximo año debíamos pagar 18 millones de dólares y en 2023 la suma de 22 mil millones. Es ridículo que el Fondo haya hecho eso. Seguramente, estos dos años haya una carencia con un plazo de pagos a 10 años, aparentemente sustentables, si la economía crece. Se está discutiendo la tasa de interés que se va a pagar. Los datos son por lo menos alentadores. Eso haría que la posibilidad de reelección de Alberto Fernandez sea muy fuerte. No nos olvidemos que un gobierno peronista nunca perdió la reelección”. 

Por último, Aragón dijo: “Un escenario positivo a nivel nacional arrastraría positivamente a la provincia de Buenos Aires. Hay otros temas en la Provincia, como la inseguridad, que es muy grave y puede llegar a afectar. Todo también depende de la construcción de candidaturas y posicionamientos de los candidatos de Juntos. Hoy es Diego Santilli porque es parte del proyecto de Rodriguez Larreta”. 

Economía y política: entre balances y proyecciones


“Un éxito superior en materia de crecimiento”

En conversación con La Tecla, el economista y ex vicepresidente del Banco Provincia, Fracisco Eggers, analizó que el 2021 “estuvo bastante signado por lo político, pero en lo económico lo fundamental es el éxito superior a lo que se esperaba en materia de crecimiento y los resultados por encima de los esperados, pero por debajo de lo que uno quisiera en materia de inflación. El Gobierno había pronosticado 5,5 por ciento de crecimiento y hasta principio del año era lo que tomaban los consultores privados”.

“No esperaba otra ola de Covid como la que hubo, pero aun así ocurrió de que el crecimiento fue bastante mayor. Al mismo tiempo, lo que ocurrió es que la inflación fue bastante mayor por una serie de causas y, ligado a esto, la recuperación del salario fue bastante menor de la que uno podía esperar. Uno diría bien en materia de crecimiento, mal en materia de inflación, flojo en materia de evolución del ingreso, pero esto está muy ligado a la inflación”, añadió.

Otro punto importante que destacó Eggers fueron los desequilibrios fiscales internos “como causa del largo estancamiento que llevamos. Son el origen de esta cuestión que tenemos desde hace 10 años que se sube y baja pero el PBI es inferior que el de hace 10 años. El valor del dólar oficial se retrasó con respecto a los precios. Desde el punto de vista fiscal se redujo bastante, mi expectativa es que sea incluso por debajo del déficit de 2019. Se está sobrecumpliendo la meta, lo cual es muy bueno, pero en el medio con presiones originadas desde la política y cuando uno ve cómo se compone el déficit en gran parte se compone por subsidios tarifarios. Podría ser bastante menor. También la política tuvo imposición de que las tarifas no aumenten”

En esta línea, el economista dijo: “Desde el punto de vista de los desequilibrios, la buena noticia es que se disminuyeron el desequilibrio fiscal y externo, pero la mala noticia es que hubo retraso cambiario y tarifario que atenta contra el déficit externo y contra el resultado fiscal, en la medida que implica gasto. El tema de consumir gas o electricidad no es un criterio de equidad en cuanto a merecer subsidio. Además, no se llegó a este punto pero cuando veíamos 2014 o 2015 había un sobreconsumo ligado a que era muy barato”. 

En cuanto a la proyección específica de la provincia de Buenos Aires, Eggers señaló: “A la provincia de Buenos Aires le va a ir como al país. De alguna manera, no es como alguna provincia que por ahí impacta mucho determinada actividad. La composición productiva de la pba es bastante parecida a la composición productiva de nación, con un poco menos de servicios porque tiene a Capital Federal al lado. Por eso a veces son más importantes las políticas nacionales que las provinciales, cosa que no es lo mismo en otras provincias que reciben mucha transferencia nacional”.

“Cómo le va a ir al país es una gran incógnita. Una de las cosas que uno espera es el anuncio del acuerdo con el FMI y el anuncio del paquete. Por un lado, por la importancia de acordar con el principal acreedor de Argentina y para darle sustentabilidad al tema del pago, con todo lo que implica el acuerdo. Por otro lado, es si esto da a plantear un programa económico. En ese marco, será necesario saldar las discusiones políticas. El plan va a ser necesariamente gradual y la implementación gradual es a veces más difícil. Mi amigo Jorge Remes dice que los planes exitosos han sido los de shock porque el gradualismo se encuentra con boicots por intereses que están en contra. La cuestión del shock es que cuando se discute, ya se hizo”. 

En este punto, el economista consideró que será determinante la fuerza entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, sobre todo en cuanto al papel que va a jugar Cristina Kirchner y los distintos dirigentes que integran la oposición a la hora de votar un posible acuerdo con el Fondo. 

En relación con las cuestiones estrictamente técnicas, Orlando Ferreres indicó que al cierre del 2021 “El Producto Bruto va a aumentar 10 puntos, lo cual es bueno porque es un poco más de la caída del año pasado. La industria está andando bien, aumentó 0.3 en noviembre desestacionalizada y el PBI, en el índice general de la actividad, aumentó 1 por ciento en noviembre con lo cual ese 10 por ciento quizás se supere. Ahora bien, la inflación fue un problema porque fue muy alta, va a dar 51 o 52 por ciento dependiendo de la cifra de diciembre que va a dar, al menos 3,5 por ciento”. 

“Lo que es la inversión, anduvo bien, dio 23,5 por ciento en el año, a noviembre. Es un número bastante bueno y creció más que el PBI, el consumo y los demás sectores. Llegó a casi 20 por ciento del Producto, no es un número muy grande pero más alto que el aumento del producto que, había sido de 10 por ciento. Es un buen año desde el punto de vista de la inversión que, desde el punto de vista del consumo no ha sido bueno, pero si los consumos básicos que se han mantenido. El déficit fiscal fue menor que en 2020, 3,5 por ciento del PBI y fue financiado en parte por el Banco Central, con adelanto de ganancias o transitorios. Fue un año con mucha inflación producto de la expansión monetaria. La parte de pobreza fue alta, del 43 por ciento, con mucha gente o pobre en edad joven, que llegó hasta el 60 por ciento”, añadió. 

Para 2022, en tanto, consideró que “se espera un crecimiento del PBI de 3 por ciento, no mucho porque la inversión no va a crecer mucho más, pero puede llegar a 4 o 5 por ciento. El problema es con la inflación porque debido al atraso cambiario que hubo porque se aumentó solo el 1 por ciento la devaluación oficial por mes contra el 3 mensual, significa un atraso cambiario que hay que recuperar, que se va a hacer no de golpe, pero si gradual. Hay que recuperar los precios de electricidad y gas, los servicios que quedaron bastante congelados y los precios, con lo cual se espera una inflación similar o más alta que la de este año. estamos calculando 57 por ciento de inflación para 2022.va a significar una baja en la pobreza, pero no muy grande porque el crecimiento del PBI no es tan alto. La inflación no va a poder ser controlada, al menos con los mecanismos que se están usando ahora. Tenemos un acuerdo probable con el FMI que podría implicar necesidades fiscales más estrictas y a lo mejor una menor inflación, pero habría que esperar al acuerdo con el FMI que quizás se postergue o no se realice”. 


"Hay muy buenas perspectivas" 

En diálogo con La Tecla, el economista Fabián Medina puntualizó que "el país y la provincia cerraron recuperando la totalidad de lo que se perdió en 2020 y hay muy buenas perspectivas porque es muy bajo el nivel de desocupación respecto a 2018: tenemos un crecimiento prolongado, por lo tanto desde ese punto de vista, lo que vemos es un panorama tranquilo aunque habrá algunos frentes de batalla. En cuanto a producción vamos a estar bien".

En relación a las negociaciones con el FMI el economista analizó: "La negociación con el Fondo Monetario después de la evaluación de los créditos de 2018, en los que se informa que Argentina tomó créditos por más de 1.100 por ciento de lo que podía tomarlo establece un nuevo punto de salida. Si bien el presupuesto nacional parecía ser algo muy malo, en lugar de encorsetar al gobierno, le da carta al gobierno de manejar los recursos, eso es un aliente; y las negociaciones después que el mismo Fondo estableció que de 2016 a 2019 no pudo ver la realidad ni diagnosticó el problema económico financiero e hizo una mala lectura de la inflación y no asociarla a un factor multicausal, lo que está estableciendo que en ese período, el gobierno facilitó la fuga de capitales generando activos externos por 86 mil millones de dólares de los cuáles fueron parte los 45 mil que llegaron del Fondo y a su vez estableció que hay diez empresarios que también fugaron. Con ese panorama, el ministro Guzmán va por seis, en vez de un programa de 10 años y luego a pagar en cuotas trimestrales". 

Economía y política: entre balances y proyecciones

En referencia a los problemas que no pudo resolver la Argentina, el economista puntualizó que "la gran batalla que van a tener desde el gobierno será bajar los niveles de inflación". Asimismo agregó: "Para 2022 se espera seguir bajando los niveles de desocupación, aumentando el nivel de actividad económica y mejorando el nivel de producto bruto y a su vez el gobierno esperará el compromiso de toda la población a los efectos de combatir la inflación de forma conjunta. Si lo hacemos todo de forma mancomunada, tenemos un futuro promisorio".