Aldo Rico: "La batalla por Malvinas la tenemos acá"
En una entrevista exclusiva, el excarapintada afirmó que la Argentina recuperará las islas cuando salga de la crisis permanente, porque así “los kelpers van a querer ser argentinos”
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Por Sebastián Lalaurette
Aldo Rico ya es parte de la historia argentina. Fue veterano de la Guerra de Malvinas, líder de los “carapintadas”, intendente de San Miguel durante seis años, ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, diputado nacional y convencional constituyente. Hoy, con 82 años, está alejado de la política. Sigue viviendo en San Miguel y considerándose un soldado.
La Tecla dialogó con él a propósito de un nuevo aniversario del inicio de la guerra y del cambio de los vientos políticos con la llegada de Javier Milei y Victoria Villarruel al gobierno. En la conversación aparecieron también la violencia de los años setenta y la inseguridad en la provincia de Buenos Aires.
–¿Usted cree que la Argentina todavía puede recuperar las islas Malvinas?
–La Argentina debe recuperar las islas Malvinas.
–¿De qué manera?
–Lo que tenemos que hacer es arreglar el país. La Argentina fue mal gobernada durante mucho tiempo. Cuando la Argentina sea un país serio, que funcione, como los países del Primer Mundo, los kelpers van a querer solos ser argentinos. Porque les conviene más ser argentinos que ser miembros de la Commonwealth. La batalla la tenemos acá.
–¿Pero usted ve posible una recuperación por la vía diplomática?
–¡La recuperación debe darse por la vía diplomática! Pero tenemos que tener un país que sea digno de ser vivido, que los kelpers quieran. Hoy las islas están llenas de peruanos, de chilenos, de bolivianos. La Commonwealth no les ofrece una alternativa. Si la Argentina ofreciera, como país, otra cosa, no tendríamos estos problemas.
–¿Qué salió mal en el intento de recuperar las islas por las armas?
–Mire, la principal política de un Estado es su política internacional. En la política internacional se definen amigos y enemigos. Con los amigos uno se vincula, se negocia, se trabaja, se hace de todo. Y con los enemigos, se prepara para el conflicto. Se hace una hipótesis de conflicto. Y las Fuerzas Armadas se desarrollan para ese conflicto, no para cualquier cosa.
Nosotros estábamos preparados para un combate en la cordillera estival, contra un enemigo que nos iba a ofrecer un combate de baja densidad, que es lo que pueden hacer nuestros ejércitos. Fuimos a quinientas millas de la costa, a una batalla aeronaval, y contra un enemigo que nos propuso un combate de alta densidad en las puertas del invierno. Todo al revés de aquello para lo que estaban preparadas las Fuerzas Armadas argentinas.
Si usted quiere clavar un clavo, ¿qué busca: un martillo o un destornillador? Un martillo. Bueno, nosotros fuimos a clavar un clavo con un destornillador. Y casi lo clavamos. No se clavó porque hubo tremendos problemas tácticos y una pobre conducción de las fuerzas. Entonces las fuerzas argentinas no rindieron como tenían que rendir.
–¿Estaban en inferioridad de condiciones?
–Nosotros fuimos a combatir contra el inglés. Combatir contra el inglés es un honor, porque el inglés es un buen soldado. Cumple las normas, como las cumplimos nosotros.
–En la película La guerra de los mundos, un personaje tranquiliza a otro diciéndole que las ocupaciones de territorios siempre fracasan. ¿Está de acuerdo con esta idea?
–Por supuesto. Hay muchos casos en la historia. Sin ir más lejos, mire lo que está pasando ahora mismo en la Franja de Gaza. Los palestinos hacen, por fin, lo que tendrían que haber hecho hace muchísimos años: rechazar a Hamás. Se dejaron poner la pata encima, y ahora se dan cuenta, y hay manifestaciones en contra de Hamás. Tarde. Tendrían que haber hecho eso mucho antes.
–¿Qué recuperaríamos los argentinos si recuperáramos las islas?
–Recuperaríamos el orgullo. Y afirmaríamos nuestra soberanía sobre los espacios de los mares del Sur, con la Antártida, que es clave.
–¿Qué sintió cuando visitó el Museo Malvinas, hace ya tres años?
–Lo que siento todos los días cuando pienso en Malvinas. El tema es que ese museo no les da mucha importancia a los combates en las islas. De los combates en las islas hay muy poco, casi nada.
–¿Volvió a las islas después del fin de la guerra?
–No. Y no pienso volver. Hay camaradas míos muertos y enterrados en esas islas. Pero no voy a ir como turista.
Represión en democracia: “No eran jubilados, eran delincuentes”
Aldo Rico afirma que conoce bien a la ministra Patricia Bullrich (con quien compartió recinto cuando ambos eran diputados, él por el MODIN, Movimiento por la Dignidad y la Independencia, y ella por el Partido Justicialista), y que la labor que está haciendo al frente de la cartera de Seguridad Nacional es “extraordinaria”.
–¿Qué piensa de las acusaciones de autoritarismo por la represión en las marchas de jubilados?
–Protestar en paz es un derecho constitucional. La represión no fue contra los jubilados. Lo único que les piden a los jubilados es que respeten el protocolo y no corten las calles. Lo que pasa es que se infiltran sectores que no tienen nada que ver, como ocurrió la otra vez.
–Hubo varias personas gaseadas en las marchas...
–Esos no eran jubilados. Esos eran delincuentes. Eso que ocurrió es lo que ocurre cuando mezclan la política de partidos y los intereses personales. ¿Qué iban a hacer las fuerzas de seguridad, dejar que quemaran la ciudad de Buenos Aires?
En sintonía con el “objetivo estratégico”: “Estoy de acuerdo con este gobierno en muchas cosas”
Aunque no se reconoce libertario, Aldo Rico comparte posturas con el gobierno de Javier Milei en varias cuestiones. La Tecla indagó en su concepción de la administración mileísta.
–¿Cómo la ve a la vicepresidenta Victoria Villarruel?
–La tarea de Villarruel ha sido muy importante, para resarcir a las víctimas de la subversión. El capitán Viola era compañero mío del Colegio Militar; egresamos juntos. Recuerdo cuando lo mataron junto a su hija de seis años. Me acuerdo del capitán Paiva, a quien mataron mientras esperaba el colectivo para ir al cuartel. Y del capitán Cáceres, que murió en la jungla tucumana. Lo que pasa es que hay que tener memoria. Y a veces los argentinos perdemos la memoria, ¿no? Porque la memoria pesa.
–¿Se siente reivindicado por este Gobierno?
–Yo no me siento afectado. ¿Por qué me van a reivindicar? Yo estoy orgulloso de haber combatido a la subversión y no tengo ninguna acusación. Combatí como combatieron todos los soldados en aquel momento. Me parece que la actitud del Gobierno es la correcta: terminemos, despejemos el problema. Si no, nuestros nietos van a seguir discutiendo sobre el tema. Hay que ponerse de pie y avanzar. Hay que sacar adelante a nuestra amada patria.
–¿Se define como libertario?
–No. Pero estoy de acuerdo con este Gobierno en muchas cosas. Mire, lo que hay acá es un tema de ortodoxia en el cumplimiento de la misión. Está el objetivo táctico, el para qué, y está la finalidad estratégica. El para qué era derrotar al kirchnerismo para tener el poder. ¿Y la finalidad cuál era? Hacer desaparecer al kirchnerismo, derrotarlo definitivamente. Entonces no había alternativa. Cuando Patricia Bullrich no es elegida, la única alternativa para lograr esa finalidad última era votar a Milei. Era Massa o Milei. A mí la gran avenida del medio no me gustaba.
–¿Usted cree que el kirchnerismo ya está derrotado?
–No, yo creo que no.
REPRESIÓN O GUERRA REVOLUCIONARIA: “Fue la sociedad argentina la que derrotó a la guerrilla”
En momentos en que el debate por la violencia de los años ’70 resurgió con fuerza, a partir de la difusión por parte del Gobierno mileísta de videos en que se reclama “memoria completa” y se sostiene que se daba un escenario de “guerra revolucionaria”, Aldo Rico tiene exactamente la misma postura, y se muestra orgulloso de haber participado en el combate contra lo que, al igual que buena parte de los militares de aquel tiempo, llama “la subversión”. También cuestiona la cifra de 30.000 desaparecidos: “Luis Labraña dice claramente que esa cifra fue un invento y que él fue uno de los inventores”, dijo Rico a La Tecla.
“Yo conozco a Labraña. Ha estado en mi casa, hemos hecho programas juntos. Porque yo no tengo ningún problema en sentarme con aquel que fue mi enemigo. Sobre todo con un enemigo derrotado. Porque nosotros los derrotamos”, afirma el excarapintada.
“La sociedad argentina derrotó a la guerrilla. Si los argentinos hubieran apoyado a los guerrilleros, ellos habrían ganado la guerra. Se ganó la guerra porque la población apoyó a las fuerzas del orden, a las fuerzas legales, en la guerra que llevaban contra la subversión”. Según Rico, “el común de la gente” en los años previos al golpe de Estado de 1976 “tenía conciencia de lo que pasaba y sabía que los grupos guerrilleros ponían bombas y realizaban fusilamientos”.
“Por supuesto, rechazaron a la guerrilla. Si la hubieran aceptado, la guerrilla habría ganado. Porque ni los ejércitos se enfrentan contra los pueblos. No se puede. Los pueblos, cuando se ponen de pie, siempre derrotan a sus ejércitos. Esa es la realidad”, subraya.
Respecto de la cifra de desaparecidos, Rico sostiene que “uno es igual que 30.000” y que no es la cantidad lo que expresa la magnitud de lo ocurrido, pero también afirma que la fijación de ese número “ha sido un gran negocio”.
“Es lo que han hecho los kirchneristas siempre. Todo lo transforman en un gran negocio. Y eso es lo que han sido siempre los derechos humanos después del advenimiento de la democracia: un gran negocio”, afirma tajante.
INSEGURIDAD: “No puede haber seguridad si hay un estado corrupto”
En la provincia de Buenos Aires, el tema de la inseguridad está siempre saliendo a flote. En los últimos meses ocurrió tras la muerte de la pequeña Kim Gómez, de sólo siete años, en la ciudad de La Plata. La Tecla consultó a Rico sobre este tema en virtud de que él fue precisamente ministro de Seguridad bonaerense, entre fines de 1999 y marzo de 2000.
–¿Cuál cree que es la causa de la inseguridad en la Provincia?
–No puede haber seguridad en un Estado que es corrupto. La inseguridad está donde está la corrupción. La provincia de Buenos Aires está gobernada por el kirchnerismo, y el kirchnerismo es igual a corrupción. Por lo tanto, en la provincia de Buenos Aires hay un gran nivel de corrupción. Si hay corrupción, no hay seguridad.
–¿Hay corrupción en la policía?
–Al nivel del partido político y del gobierno. El kirchnerismo está desesperado porque, si no gana la elección, no puede seguir robando. Ese es el grave problema.
–Si usted fuera ministro ahora otra vez, ¿qué haría para resolver el problema?
–(Rico ríe de buena gana antes de contestar) Cuando yo fui ministro, no delegué la autoridad sobre la policía. Fui jefe de policía y ministro. Hay que poner a la policía en funcionamiento. Pero para eso no tiene que haber corrupción. ¿entiende lo que le quiero decir? Es un problema de actitud de la fuerza. Y la actitud de la fuerza la marca el que la conduce. Es decir, el gobernador. La provincia de Buenos Aires es un Estado que tiene una dirigencia corrupta. El gobernador habla, habla, habla, pero no resuelve. Hay que poner a la policía a trabajar y los funcionarios ponerse a hacer lo que corresponde, no ponerse a lucrar.
Acá en San Miguel, por ejemplo, estamos bien. Siempre ocurre algún hecho, por supuesto, pero no tenemos grandes problemas porque el intendente se mueve. Está la Policía Comunal, que funciona, y la Policía bonaerense acá también funciona, a diferencia de otros lugares, porque hay un liderazgo.
–¿Qué opinión tiene del actual ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Javier Alonso?