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Lunes, 24 junio 2024
Argentina
Informe Especial
8 de abril de 2024
IMPUESTOS

Los granos que el Estado le come al agro

El 65% de la rentabilidad va al fisco. Lo que queda en cada uno de los niveles de gobierno. Los costos que se elevan por cargas impositivas indirectas y el alerta por la apertura de importaciones

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El campo tiene una casi permanente ristra de reclamos con los sucesivos gobiernos y por ahora no hace excepciones con Javier Milei. El sector que mueve las exportaciones ha puesto la lupa en la fenomenal carga impositiva que le quita renta, y pide soluciones urgentes a un presidente que pregona liberalismo pero sigue con una presión fiscal alta. Se suma el anuncio de la apertura de importaciones, cuando hay productos que no aparecen competitivos frente a otras economías de la región, y un dólar que, pese a la devaluación, empieza a retrasarse en el marco de una inflación que llevó los costos a las nubes. Según Carbap, hay pérdida de rentabilidad en casi todos los productos de la cosecha gruesa. El combo es explosivo.

Un estudio de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) indica que 65% de la renta del productor agropecuario queda en manos del Estado en sus diferentes niveles. Traducido, de cada 100 pesos que genera la producción primaria agrícola, 65 van al fisco. De ese total, el 67,2% son impuestos nacionales no coparticipables, es decir que el dinero no vuelve a las provincias que lo produjeron. En tanto, el 26,8% son impuestos nacionales coparticipables, 5,3% impuestos provinciales y 0,8% tasas municipales. 



“El Índice subió 6 puntos desde la última medición de diciembre, los principales motivos son suba de costos y caída de precios”, explicó Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe de la entidad, quien detalló que “cuando el valor del producto cae o los costos suben, la participación de los impuestos sobre la renta aumenta”. El distrito en el que mayor impacta la presión tributaria sobre los productores es Entre Ríos (65,4%), seguido por Córdoba (64,9%) y La Pampa (62,9%). La provincia de Buenos Aires se ubica tercera (61,9%), seguida por Santa Fe (61,1%) y San Luis (59,9%). “Para medir el índice se conjugan los rindes, los impuestos provinciales y locales, y los fletes, que generan efectos diferenciados sobre cada uno de los cultivos. Así como la proporción de cada cultivo en el área sembrada de cada provincia”, remarcó Pisani Claro. 

FADA tomó como referencia los incrementos para el año 2024 de Inmobiliario Rural, tasas y guías municipales. En el caso particular del inmobiliario se han registrado, dependiendo la provincia, incrementos que van desde el 180% hasta 250%, siendo Buenos Aires una de las de mayor impacto. 

“En cuanto a los costos de insumos, los fletes se incrementaron 42% en pesos frente a diciembre 2023. La labor de siembra 59% y la cosecha 132%. Respecto a marzo 2023, se ven aumentos en fletes del 206% y de labores entre 170% y 260%”, subrayó la economista Natalia Ariño. 

Según FADA, mientras que el promedio ponderado de cultivos a nivel nacional es de 65%, en la producción de trigo el Estado se queda con el 83,9% de la renta, en soja con el 68,4%, en maíz con el 57,3%, y en girasol con el 54,1%. Específicamente, en la provincia de Buenos Aires la carga total es levemente menor a la media nacional, representando poco más del 61%, y es inferior en cada uno de los granos relevados, fundamentalmente en el trigo. Por su parte el paper de la consultora marca que los impuestos que cobra el Gobierno bonaerenses promedian los 21.258 pesos por hectárea. La mayor parte es Inmobiliario Rural y el resto Ingresos Brutos (que tiene una alícuota del 1%) e Impuesto a los Sellos. 

En la zona núcleo el inmobiliario casi que triplica el promedio provincial. En la parte que compete a los municipios la mayoría de la recaudación que viene del campo es por tasas viales. El 70% de lo recaudado está destinado a los caminos rurales y el 30% a otros destinos. Estas tasas significan, en promedio, 2.642 pesos por hectárea. Si se agrega el costo impositivo nacional de 287.577 pesos, los datos de marzo arrojan que la media que el agro bonaerense tributa por hectárea en la suma de impuestos nacionales, provinciales y distritales es de 311.477 pesos.

La carne y la crisis de la leche 

FADA también hizo un estudio, a fines de 2023, sobre los tributos de la cadena cárnica, y concluyó que “uno de cada cuatro pesos que pagamos por la carne, son impuestos”. De ese peso, el 75,2% son cargas nacionales, el 19,7% provinciales y el 5,1% municipales. 

Sobre el precio final de la carne bovina para el consumidor, las cargas tributarias representan aproximadamente el 24%, mientras que la cría del animal se lleva el 29%, el engorde el 31%, el paso por frigorífico 4% y la carnicería el 12%. 

En cuanto a la industria lechera, de acuerdo al Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), la carga total tributaria promedio de un lácteo en el mostrador está entre el 42 y el 45%. “Comemos impuestos”, le dijo a La Tecla la tambera y miembro de CREA y Carbap Andrea Passerini, quien además hizo hincapié en que “estamos en un período histórico en cuanto a la caída de producción, con la mayor caída interanual en los últimos 41 años. Tuvimos el peor febrero en lo que va del siglo, comparado con las otras dos crisis”. Este panorama lo ratifican los datos de Economía Láctea, que en su medición desde 1984 en adelante, determinó que las peores caídas de producción fueron en 2003 (-12,5% respecto al mismo mes del año anterior), 2013 (-11,4%) y febrero de 2024, con un indicador de -17,7%. 

“En los últimos dos años el 87% de la pérdida la bancó el eslabón primario, debido a que existe abuso de posición dominante por parte de la industria sobre el tambero, que es el que al final se funde”, se quejó la productora de Carlos Casares. De acuerdo a datos del Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos (IAPUCo), que trabaja para el INTA, en 2022 y 2023 el perjuicio para los productores fue de 552.920 millones de pesos (87% del total) mientras que a la participación de la industria en las pérdidas fue de 11.280 millones (13%).



ENTIDADES AGRUPADAS
La Comisión de Enlace pide medidas fiscales y la baja de retenciones

La Comisión de Enlace de las Entidades Agropecuarias (CEEA) se reunió para tratar el tema impositivo que aqueja al campo, además de otras cuestiones atadas a las políticas que lleva adelante el Gobierno, y que van desde la preocupación por el desarrollo de algunas economías regionales hasta el elevado precio de la vacuna contra la aftosa, pasando por los problemas de costos en logística que tienen las producciones alejadas de los puertos. 

Desde Comisión de Enlace, que nuclea a la Sociedad Rural, Coninagro, Carbap y la Federación Agraria, volvieron a solicitar audiencia con el e presidente del Banco Central, Santiago Bausili, con quien esperan una reunión desde hace tres meses “por el recargo en la tasa a los productores de trigo y soja con más del 5 % de existencias dada las necesidades crediticias ante la próxima campaña 24/25”, explicaron mediante un comunicado. Respecto al capítulo impositivo, CEEA advierte “el severo perjuicio que generan los aumentos desmedidos de impuestos y la creación de tasas en varios distritos del país, que suman a la alta carga fiscal, con riesgos de caer en una doble imposición”. 

Los ruralistas aseveran que “la alta carga impositiva, que se lleva el 65 % de la renta en general y aún más en ciertas producciones, significa un importante aumento en los costos, no sólo por los aumentos en los combustibles (que tienen un 47 % de impuestos), de la logística, y ahora el Impuesto País, aplicado a los insumos dolarizados”. Las entidades le piden a Milei “tomar medidas urgentes de tipo fiscal y anunciar ya una baja en los Derechos de Exportación (retenciones).

MEJOR COSECHA
Se terminó la sequía para el gobierno de Javier Milei


Más allá de que Alberto Fernández contribuyó, y mucho, para que su gobierno quedara marcado por los malos resultados, no menos cierto es que durante su presidencia parecieron caer sobre la Argentina las siete plagas de Egipto. Y una de ellas, fundamental para dejarlo escuálido de recursos fue la sequía. Pues bien, el fenómeno de “La Niña” que trajo sequía por casi tres años, fue suplantado por la lluviosa etapa de “El Niño” y eso permitió recuperar la producción agrícola este año, el primero del libertario Javier Milei en la presidencia. Los datos relevados por la Bolsa de Comercio de Rosario indican que “según las últimas estimaciones, la producción de soja 2023/24 alcanzaría 50 millones de toneladas (Mt), dos veces y media la producción de la campaña precedente” (20 Mt), con un rendimiento que duplica lo producido este año respecto al anterior, y que está en casi 2 quintales por hectárea por encima del promedio de las últimas cinco campañas. Más del 80% se exporta como grano, harina, aceite y biodiesel. El maíz proyecta una producción en la temporada 2024 de 56 millones de toneladas, lo que significa un incremento de casi 20 Mt en relación a 2023. 

En este caso subieron los rindes en 8 quintales por hectárea, con una superficie destinada a este grano apenas por debajo de la campaña precedente. Quedarían parra vender al exterior unos 40 millones de toneladas. En cuanto al trigo, el área sembrada disminuyó en comparación a la campaña anterior, pero la producción pasó de 11,5 Mt a 14,5 Mt, de las cuales se estima que se exportarán unos 9,5 millones de toneladas. La recuperación en la cosecha de los tres principales productos agrarios de exportación es un viento de cola para el gobierno de Milei, que necesita dólares frescos para engrosar las reservas y conseguir el tan ansiado equilibrio fiscal.

RENTABILIDAD
En el año del maíz, malabarismos para no perder con la cosecha


El cuadro que se muestra a continuación muestra cómo es la rentabilidad de la cosecha gruesa que está a punto de finalizar, tomando como referencia la zona oeste de la provincia de Buenos Aires. Excepto el maíz de primera, que tiene ecuación positiva, el maíz tardío, la soja y el girasol tienen rentabilidad negativa si quien lo produce aplica todos los costos y alquila la parcela. Para no perder con los productores apelan a reducir todo lo posible los gastos, lo que lleva a una merma en la aplicación de fitosanitarios, fertilizantes y tecnología. Precisamente, a esa retracción se la denomina “apagón tecnológico”, lo que lleva a un atraso productivo. Este relevamiento está realizado por la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) y debe leerse de la siguiente manera: 

En el caso del girasol tuvo una pérdida de rentabilidad del 17,75% entre el margen de ganancia y el gasto total (que además contempla los gastos de comercialización, que están entre los U$S 35 y 40). Otro punto a destacarse es que el Rinde Indiferencia (lo que el productor hubiera necesitado que le produjera cada hectárea para cubrir los costos) en casi todos los casos está por encima de lo que pudo cosechar. Sólo el maíz de primera supero en el campo el Rinde Indiferencia, por o tanto es el único cultivo que da rentabilidad plena, de unos 51 dólares por hectárea debido al saldo positivo del 4,77% entre costos y ganancia. 

Para el girasol, con un promedio en el mercado de 28 dólares por quintal (100 Kg) el rinde promedio fue de 26 quintales por hectárea y el óptimo hubiera sido 31,61 quintales; con el maíz tardío la diferencia es 81,23 contra 78 y con la soja es de 35,61 contra 33.



LOS PRODUCTOS MAS AFECTADOS
Sector primario con semáforo en rojo por la apertura de importaciones


La apertura de importaciones anunciada por el Gobierno pone al sector agroindustrial en alerta, porque se considera que queda en desventaja precisamente por la estructura impositiva en la que se encuentra la Argentina. Para no perder competitividad, el sector pide menos presión tributaria y dólar libre que, además, permita corregir el atraso cambiario. La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) hizo un relevamiento de precios en Argentina, Brasil y Uruguay de 15 productos básicos de producción primaria. 

El comparado muestra cuáles son los insumos que no tendrían problema de competencia y aquellos que estarían en riesgo medio y alto. Aceite de girasol, papa, manzana, arveja y queso mozzarella están con precios competitivos porque son mucho más baratos que en Brasil y Uruguay. Para las carnes como el pollo, el carré de cerdo y el bife de cuadril aparece cierto riesgo, al igual que para la yerba mate, que están a menos precio que en el otro país rioplatense, pero casi empatados o por encima que en tierras cariocas. El semáforo se pone rojo para el arroz, poroto negro, naranja, leche, aceite de oliva y azúcar, bastante más costosos en Argentina que en Brasil. 

En rigor, sólo el arroz se paga más comparativamente acá que en Uruguay por lo que las importaciones charrúas no significarían un problema, pero sí las brasileñas, no sólo por el tamaño de su economía sino porque hay 9 productos de los 15 relevados que cuestan más acá que en las cadenas de supermercados brasileñas.


 

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