11 de febrero de 2026
CONFLICTO
Tensión en Lanús: un reclamo por despidos escaló y terminó con una dura respuesta policial
Los trabajadores del área de barrido realizaron cortes simultáneos para exigir la reincorporación y denunciaron represión en Yrigoyen y Brasil, en medio de un conflicto que expone sueldos bajos, precarización laboral y ausencia de diálogo con la gestión de Julián Álvarez.

El conflicto por los 80 despidos en el área de barrido de Lanús escaló este miércoles, cuando los trabajadores cesanteados realizaron cortes simultáneos en Puente Alsina y en Yrigoyen y Brasil, y denunciaron que la Policía bonaerense actuó con represión. Las protestas, impulsadas junto a organizaciones sociales y gremiales como la UTEP, buscan visibilizar la falta de respuestas del Ejecutivo municipal y el impacto sobre las 80 familias que quedaron sin ingresos de un día para el otro.
Según relató la delegada Florencia Aranda, la manifestación debió levantarse antes del mediodía por golpes y gas lacrimógeno aplicados por efectivos policiales en el cruce de Brasil e Yrigoyen. La trabajadora señaló además que, previo a la protesta, no existió ningún canal de diálogo con la gestión de Julián Álvarez, que —aseguran— no mostró voluntad de abrir una instancia de negociación pese a las tensiones acumuladas durante semanas.
El conflicto reveló un cuadro de precarización laboral extendida en el área de barrido y limpieza, donde los empleados denuncian sueldos de apenas 140 mil pesos, ausencia total de contratos formales, falta de recibos de sueldo y pagos canalizados a través de una cooperativa cuya matrícula desconocen. A ello se suma una deuda salarial: el municipio aún no abonó el último mes trabajado, lo que agrava la situación económica de las familias afectadas.
Desde la UTEP atribuyen los despidos a una política de ajuste del Ejecutivo local y reclaman la reincorporación inmediata de los trabajadores, la reapertura de negociaciones y mejoras laborales. En ese marco, Aranda advirtió que el intendente debe revertir su decisión y dejar de “perseguir políticamente” a los barrenderos: sostuvo que un gobierno peronista no puede dejar “a 80 familias sin un plato de comida”, mientras los trabajadores evalúan nuevas medidas de fuerza.