En un movimiento histórico, Paramount Skydance ha cerrado un acuerdo para adquirir Warner Bros por aproximadamente 110.000 a 111.000 millones de dólares (incluyendo deuda), tras imponerse en una intensa guerra de ofertas que involucró a Netflix como principal competidor.
La transacción, aprobada por unanimidad por los directivos de ambas compañías, está pendiente de autorizaciones regulatorias y la aprobación de los accionistas de Warner, con cierre previsto para el tercer trimestre de 2026.
Netflix había alcanzado un acuerdo preliminar en diciembre de 2025 para adquirir partes clave de Warner (estudio cinematográfico, HBO Max y biblioteca de contenidos), pero Paramount elevó su oferta hostil a 31 dólares por acción en efectivo considerada superior por la junta de Warner, lo que llevó a Netflix a retirarse al considerar la operación "no financieramente atractiva". Los co-CEOs de Netflix, Ted Sarandos y Greg Peters, confirmaron que el acuerdo era un "sería bueno tener" solo al precio correcto, no un "imprescindible" a cualquier costo.
La fusión uniría dos de los estudios más icónicos y antiguos de Hollywood: Paramount (dueña de CBS, MTV, Paramount+ y franquicias como Mission: Impossible y Star Trek) con Warner Bros (propietaria de HBO, CNN, DC Comics, Harry Potter y éxitos recientes como Sinners, One Battle After Another y Weapons, que acumularon 30 nominaciones al Oscar este año).
El nuevo gigante combinaría catálogos masivos, cadenas de cable, plataformas de streaming (Paramount+ y Max/HBO Max) y producción de noticias.
Entre las promesas clave del acuerdo, David Ellison (presidente y CEO de Paramount Skydance) destacó la intención de aumentar la producción cinematográfica combinada a más de 30 películas por año para salas de cine, manteniendo operaciones independientes en muchos aspectos y priorizando un "negocio vibrante" que beneficie a creativos, consumidores y el mercado laboral. Se esperan ahorros de hasta 6.000 millones de dólares mediante la eliminación de duplicidades y recortes de personal.
Paramount enfatizó en documentos regulatorios su compromiso con una "industria saludable que apoye a Hollywood", fomente la competencia y beneficie al ecosistema creativo. No obstante, la fusión enfrenta un escrutinio antimonopolio riguroso, similar al de operaciones previas en el sector.
Este acuerdo marca un nuevo capítulo en la consolidación del entretenimiento global, donde los gigantes tradicionales buscan escala para sobrevivir en la era del streaming dominante.