16 de marzo de 2026
AL HUESO
El campo cuestiona los cambios al programa antiaftosa: "No hay justificación técnica"
Entidades rurales y profesionales advierten que el sistema actual registra resultados óptimos según el propio SENASA y que la reforma podría afectar la cobertura en pequeños productores.

Los avances del Gobierno nacional en una modificación al esquema de vacunación contra la fiebre aftosa mediante un acto administrativo, en plena campaña sanitaria genero tensiones en mundo agropecuario. Diferentes entidades salieron con los tapones de punta al señalar que l medida fue tomada sin pasar por los ámbitos técnicos previstos por la normativa y sin presentar evidencias económicas que la respalden. En el mismo sentido, se reclamó que cualquier cambio se debata con participación sectorial y datos concretos.
El sector advierte que una modificación de esta naturaleza ya fue ensayada en el pasado con resultados negativos. En mayo de 2000, la Argentina obtuvo el estatus de libre de aftosa sin vacunación, una decisión que derivó en un colapso sanitario: en marzo de 2001 se confirmaron más de 2.000 focos de la enfermedad en todo el territorio. Fue ese antecedente el que impulsó la construcción del sistema actual, basado en fundaciones y entes sanitarios, que permitió recuperar el control en menos de un año. El último episodio relevante se registró en 2006 y fue contenido rápidamente.
Desde CARBAP, indicaron que el programa vigente exhibe resultados que el propio SENASA reconoce como satisfactorios: ausencia de circulación viral, niveles de inmunidad adecuados y una estructura operativa en la que más del 80% de los vacunadores en la región pampeana son veterinarios. Asimismo se puntualizó que el sistema se financia con recursos de los propios productores bajo un principio de solidaridad: todos pagan el mismo valor por dosis aplicada dentro de cada fundación, sin importar el tamaño del rodeo. De esta manera, alertaron que la nueva resolución impulsada por el Ejecutivo modificaría ese esquema sin ofrecer, según los críticos, garantías equivalentes.
Uno de los puntos más cuestionados es el impacto sobre los pequeños productores. De acuerdo con registros del sector, el 17% de los establecimientos tiene menos de 20 bovinos y el 34% entre 20 y 100, lo que significa que más de la mitad opera con rodeos pequeños y dispersos. Las entidades rurales advierten que un modelo basado en operadores privados tendería a concentrarse en los establecimientos más grandes y accesibles, dejando sin cobertura adecuada a los productores más pequeños y alejados.
Las entidades del sector también señalan que la reforma llega en un contexto desfavorable para introducir cambios de esta magnitud. La Argentina atraviesa un momento de crecimiento en sus exportaciones de carne bovina hacia un mercado internacional en expansión, y el ingreso de divisas es considerado estratégico para el modelo económico vigente. En ese marco, modificar el principal programa sanitario bovino sin los consensos necesarios podría generar incertidumbre comercial o nuevas barreras en mercados externos, advierten. Las organizaciones del sector se manifestaron dispuestas a discutir mejoras al sistema, pero en el marco de un diálogo técnico y transparente.