Milei, con más rechazo que apoyo, en un clima social cada vez más tenso
Un reciente informe de Giacobbe Consultores, dio cuenta que la imagen negativa supera el 55% y se consolida una percepción crítica sobre la gestión y sus principales voceros.
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El último informe de opinión pública de Giacobbe correspondiente a marzo de 2026 deja un diagnóstico incómodo para el oficialismo: la imagen de Javier Milei se mantiene con un alto nivel de negatividad, alcanzando el 55,6%, mientras que la valoración positiva se ubica en 36,1%. Lejos de consolidar un respaldo sólido, los números reflejan un escenario de desgaste en la percepción pública.
El dato no es aislado. En el mismo relevamiento, varias figuras del oficialismo muestran niveles de imagen negativa elevados, en línea con un clima de opinión que aparece cada vez más crítico. Incluso dirigentes con centralidad mediática, como Manuel Adorni, que alcanza el 64,5%, lo que sugiere que el desgaste no se limita a la figura presidencial sino que atraviesa al conjunto del espacio.
En ese contexto, uno de los episodios recientes también impactó en la opinión pública. Ante la consulta sobre el escándalo vinculado a Adorni, el 39,3% de los encuestados señaló que lo que más molestó fue el uso de recursos públicos, mientras que un 33,9% apuntó a la contradicción política. El dato no solo mide un hecho puntual, sino que revela una sensibilidad social creciente frente a la coherencia y el manejo de lo estatal.
El informe también aporta una mirada más estructural sobre la percepción política en Argentina. Consultados sobre cuál fue el gobierno más corrupto desde el retorno de la democracia, el 44,4% eligió a la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, seguida por el actual gobierno de Milei con un 31,3%. La cifra no solo tensiona la narrativa oficial, sino que ubica a la actual administración dentro del mismo eje de desconfianza que históricamente criticó.
Pero quizás el dato más elocuente del estudio no está en los porcentajes, sino en las emociones. Ante la pregunta sobre qué sensación genera la situación actual del país, las respuestas más repetidas fueron “tristeza” y “esperanza”, en una convivencia que refleja tanto malestar como expectativa. Esa dualidad marca un humor social inestable, donde la paciencia convive con el desencanto.
Con una muestra de 2.500 casos a nivel nacional y un margen de error del 2%, el informe expone un escenario complejo: alta negatividad en la imagen del gobierno, sensibilidad frente a la gestión pública y una sociedad que, lejos de alinearse de manera contundente, oscila entre la frustración y la expectativa. Un equilibrio frágil que, de no revertirse, puede transformarse rápidamente en un problema político mayor.