El exjuez retomó las riendas del Ejecutivo local con la seguridad como prioridad. El paso del intendente por el Senado bonaerense. Los diez meses del interinato de Agustín Neme.
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Tras semanas de rumores, Guillermo Montenegro volvió a la Intendencia de General Pueyrredon después de casi diez meses de licencia para ocupar una banca en el Senado bonaerense y puso fin al interinato de Agustín Neme. La inseguridad y los reclamos vecinales aceleraron la decisión. En el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM), explicó los motivos del regreso y fijó una consigna: coordinación con resultados.
Las versiones sobre su salida del Senado crecieron el viernes 2 de octubre. El regreso al Municipio ya circulaba desde hacía tiempo, pero la sucesión de hechos delictivos aceleró la decisión. El lunes 5, Montenegro presentó el pedido de licencia para “reasumir el ejercicio del cargo de Intendente Municipal”. Ese mismo día participó del acto por los cien años de la Base Naval Mar del Plata. El martes 6, el Senado aprobó la licencia extraordinaria y María Luján Fiego ocupó su banca.
El miércoles 7, en el COM, Montenegro explicó por qué dejó la Municipalidad para asumir como senador y decidió regresar. “La responsabilidad con esta ciudad no terminó”, sostuvo. Explicó que su salida había respondido al compromiso asumido al encabezar la lista legislativa en las elecciones de 2025, con el objetivo de “derrotar al kirchnerismo”. Ahora justificó el cambio con otra definición: “Gobernar no es enamorarse de las decisiones sino también entender cuándo uno tiene que cambiar”. Dijo que llegó a la conclusión de que debía “estar al frente del Municipio en este momento”.
¿La razón? “La seguridad”, respondió. “Existe en la ciudad un problema muy grave con relación a la seguridad, tomé la decisión de ponerme al frente, de tomar las decisiones que tengo que tomar”, afirmó. Así, ubicó la inseguridad entre las prioridades de su regreso.
Montenegro evitó presentar el problema como una disputa por las competencias de cada nivel del Estado. “No tengo ninguna duda de qué lado estoy. En esto está claro que hay responsabilidades del Municipio, responsabilidad de la Provincia, responsabilidad del Gobierno nacional”, señaló. Pidió articular el trabajo de la Patrulla Municipal, la Policía Bonaerense, las fuerzas federales, jueces y fiscales.
“Todos estos tienen que ser parte de la solución, no pueden ser parte del problema. Tenemos que trabajar mancomunadamente”, afirmó. El desafío es organizar los recursos y definir dónde hacen falta. “Si vos tenés un mapa y sabés dónde poner los recursos, va a ser más fácil si tenés los recursos. Y que cada uno de esos recursos sepa lo que tiene que hacer. Esa es la parte de la coordinación que es importante”, explicó. También insistió en que el trabajo conjunto debe apuntar a algo más que una puesta en escena: “Es clave la coordinación para que haya un resultado, no para que haya una foto”. Y remató: “Es con resultados, no con fotos”.
Ante la consulta por eventuales cambios en el gabinete, Montenegro no adelantó decisiones y asumió la responsabilidad por el rumbo de la gestión. “Uno los evalúa permanentemente, pero la responsabilidad es mía. El que da la cara por el vecino soy yo”, sostuvo. Además, tuvo palabras de respaldo para Neme, quien condujo la Comuna durante su licencia: “Agustín trabajó muy bien. Él va a tomar una decisión, pero siempre va a tener un lugar en este equipo”. Todavía no está claro si Neme regresará a su banca en el Concejo Deliberante o si se incorporará al gabinete, tras la licencia que solicitó en el HCD.
En las preguntas surgieron el desempleo, el turismo y el futuro del Estadio Minella, aunque dominó la seguridad. Montenegro, además, hizo referencia a dos dirigentes vinculados al llamado “modelo Mar del Plata”: el diputado nacional de La Libertad Avanza Alejandro Carrancio y el senador nacional radical Maximiliano Abad. El gesto fue leído como una señal de continuidad de la alianza entre el PRO, La Libertad Avanza y la UCR.
El regreso generó reacciones políticas. Desde la oposición cuestionaron el regreso con la frase: “Gobernar Mar del Plata no puede ser un plan B”. En el oficialismo, en cambio, celebraron que Montenegro retomara el mando. También llegó una señal desde la Provincia: el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, dijo que el intendente “arrancó con el pie derecho” y destacó la recomposición del diálogo entre la administración de Axel Kicillof y el Municipio. El diálogo deberá convertirse en una agenda concreta.
Montenegro reactivó su agenda partidaria. El jueves 8 participó de una reunión de intendentes del PRO en Vicente López, convocada por Cristian Ritondo y con Soledad Martínez como anfitriona. Los intendentes analizaron la reorganización bonaerense y la estrategia para 2027. Después se reunió con el jefe de Gabinete nacional, Diego “Colo” Santilli, para hablar de seguridad. “Nuestra obligación es trabajar juntos para llevarles soluciones a los marplatenses”, expresó en sus redes.
El desafío será que la coordinación anunciada se traduzca en respuestas concretas frente a la inseguridad. A la vez, Montenegro tendrá que ocuparse de otros frentes de gestión, entre ellos el empleo, la actividad económica, el turismo, la obra pública y las cuentas municipales.