Gonzalo Ibendahl: un reemplazo envuelto en polémicas
Con la conducción del Astillero Río Santiago vacante desde la salida de Wasiejko, el Decreto 357/26 habilitó a sus autoridades a firmar contratos, en un contexto de sanciones del Tribunal de Cuentas por irregularidades en las contrataciones.
Agrega La Tecla a tus medios preferidos en Google.
Tras la salida de Pedro Wasiejko, el gobernador Axel Kicillof no designó un nuevo presidente formal para el Astillero Río Santiago, que permaneció durante meses sin una conducción titular. En mayo de 2026, la Provincia publicó el Decreto 357/26, con el objetivo de agilizar la gestión y destrabar procedimientos administrativos.
La norma otorgó facultades operativas a las autoridades del ente, entre ellas Gonzalo Ibendahl, para firmar y aprobar contratos comerciales vinculados con la actividad naval y metalúrgica, intervenir en cuestiones jurídicas y operativas y administrar materiales declarados en rezago o abandono dentro del predio. La medida buscó facilitar decisiones y operaciones sin depender de circuitos administrativos más extensos.
Sin embargo, el funcionario ya había quedado bajo observación del Tribunal de Cuentas bonaerense. A fines de noviembre de 2025, el organismo de control sancionó administrativamente a Ibendahl y al director Eduardo Luis Padín por irregularidades detectadas en la gestión presupuestaria del Astillero.
Entre las observaciones figuraron la falta de presentación del plan anual de contrataciones y el presunto fraccionamiento de compras de suministros para evitar los límites que obligan a convocar licitaciones públicas. De este modo, la ampliación de facultades operativas en el ARS coincidió con antecedentes de cuestionamientos administrativos sobre los procedimientos de contratación.