25 de febrero de 2016
CALOR Y MONEDA
Se acabó lo que se daba: el PJ no niega el agua, pero la cobra
"Ya va a venir la buena", decía un reconocido peluquero de los pagos de General Belgrano, mientras no hacía demasiado para salir de la mala. Si el PJ hace o no para salir de la mala, se verá dentro de algún tiempo, pero lo cierto es que se nota y mucho que no está en la buena.

Se acabó la buena atención, se acabaron los ágapes, se acabaron las simpáticas recepciones, se acabó la gratuidad. Se acabaron los sanguchitos, las empanaditas de varios sabores y la gaseosa. Se acabó el liderazgo en Nación y Provincia. Se acabó la caja, se acabó la plata.
Con los 36 de sensación térmica pegando fuerte (muy fuerte), el Partido Justicialista realizó ayer su pegajoso Congreso. No había aire libre. Todo cemento. El simpático y fresco complejo de Parque Norte fue cambiado por el club Obras Sanitarias. También simpático, pero muy caluroso.
¿Agua fría? ¿Gaseosa helada? Si. Y hasta panchos. Para quien quisiera alimentarse o refrescarse, ya sean periodistas, organizadores y hasta congresales, funcionaba en la entrada del club una pequeña cantina (atendida por un solo muchacho, al parecer de Obras) que reemplazaba a las bondadosas recepciones peronistas que podían vivirse hasta el año pasado.
Veinte pesos el vaso de gaseosa y quince el de agua (para panchos estaba muy bravo el clima). Se puede decir que en el Congreso peronista, donde se habló de la defensa de los trabajadores y se le dio duro y parejo a las políticas económicas de Macri, también llegó la inflación, y lo hizo con fuerza.
"Un vaso de agua no se le niega a nadie", reza el dicho popular. Y está muy bien que así sea. Y está muy bien que el peronismo haya cumplido. Eso sí, te lo cobraban quince pesos. A favor, estaba bien fría y por si fuera poco le ponían un par de hielos. Si hay miseria, que no se note. Salud!