10 de junio de 2026
"TAREAS COMPATIBLES"
Soldado de día, chofer de noche: habilitan a militares a tener un segundo empleo ante el deterioro salarial
El Gobierno nacional oficializó una decisión inédita para las Fuerzas Armadas argentinas: los militares podrán desempeñar actividades laborales complementarias en el sector privado fuera de su horario de servicio.

El Gobierno nacional oficializó una decisión inédita para las Fuerzas Armadas argentinas: los militares podrán desempeñar actividades laborales complementarias en el sector privado fuera de su horario de servicio. La medida, impulsada por el Ministerio de Defensa, alcanza a soldados, suboficiales y oficiales de las tres fuerzas y busca ofrecer una alternativa frente al deterioro de los ingresos que afecta al personal militar.
La resolución habilita el desarrollo de "tareas compatibles" con la función castrense, entre ellas actividades vinculadas a plataformas de transporte y reparto, servicios de seguridad privada y otros trabajos que no interfieran con las obligaciones operativas ni comprometan cuestiones de seguridad nacional.
Aunque el Gobierno presenta la iniciativa como una ampliación de las libertades individuales y de las posibilidades laborales del personal uniformado, dentro del ámbito militar la decisión es interpretada como el reconocimiento implícito de una problemática salarial que se profundizó durante los últimos años.
La discusión sobre los ingresos de las Fuerzas Armadas se mantiene abierta desde la interrupción del proceso de recomposición salarial que había comenzado durante la gestión anterior, cuando se impulsó una política de acercamiento entre las remuneraciones militares y las de las fuerzas de seguridad federales.
Diversos informes elaborados por sectores vinculados a las Fuerzas Armadas sostienen que los salarios militares perdieron poder adquisitivo frente a la inflación acumulada y que la situación impacta especialmente en los rangos inferiores, donde los ingresos resultan insuficientes para afrontar el costo de vida.
La autorización para desarrollar actividades privadas busca aliviar esa situación permitiendo que el personal complemente sus ingresos mediante trabajos legalmente registrados, algo que, según admiten distintas fuentes del sector, ya ocurría de manera informal en numerosos casos.
Dificultades para retener personal especializado
Más allá de la cuestión salarial, la medida también expone otro desafío creciente para las Fuerzas Armadas: la retención de recursos humanos altamente calificados.
En los últimos años se multiplicaron las advertencias sobre la salida de oficiales y suboficiales especializados que encuentran mejores oportunidades económicas en el sector privado. Pilotos, ingenieros, médicos, técnicos en comunicaciones, especialistas en logística y profesionales vinculados a áreas estratégicas figuran entre los perfiles más demandados fuera del ámbito militar.
La pérdida de estos recursos representa una preocupación para la conducción de las fuerzas, ya que se trata de personal cuya formación requiere años de capacitación y una importante inversión estatal.
La decisión se produce en un escenario marcado por restricciones presupuestarias que alcanzan no sólo a las remuneraciones, sino también a programas de equipamiento, mantenimiento operativo y prestaciones vinculadas al sistema de salud militar.
Si bien el Gobierno sostiene que la estabilización macroeconómica permitirá recuperar gradualmente el poder adquisitivo de los salarios públicos, distintos sectores de las Fuerzas Armadas advierten que la situación actual ya genera consecuencias sobre la moral, la permanencia y la capacidad de reclutamiento.
En ese marco, la habilitación para desarrollar un segundo empleo aparece como una respuesta pragmática a una realidad que desde hace tiempo atraviesa al personal militar: la necesidad de complementar ingresos para sostener su nivel de vida.
La medida marca un cambio relevante en la relación entre la carrera militar y el mercado laboral civil. Lo que durante décadas fue una excepción limitada ahora se convierte en una posibilidad formal para miles de integrantes de las Fuerzas Armadas, en un contexto donde la cuestión salarial se ha transformado en uno de los principales desafíos para la estructura de defensa nacional.