Bajar la persiana: el dolor de la crisis en primera persona
Dolores Torres tenía 23 años cuando comenzó a trabajar en Clan Issime, mientras estudiaba Psicología. Casi seis décadas después, y a pocos meses de cumplir 80, decidió cerrar definitivamente la empresa que llegó a tener 129 empleados. “Se va un cachito de la identidad de todos los platenses”, lamentó.