ORDEN DE NACIóN
16/08/2020
Reuniones sociales: la molesta marcha atrás de los municipios que no se toparon con el Covid
A través de un DNU, el cual se extendía en principio hasta el 16 y fue estirado hasta finales de mes, Nación prohibió las reuniones sociales en todo el país; las mismas que la Provincia había habilitado para los distritos en fase 5. Cómo se lleva a cabo en los municipios en los que jamás hubo un caso positivo. La posición de los intendentes
Baldazo de agua fría. Así resultó el DNU que prohíbe las reuniones sociales hasta el 31 de agosto en los distritos que se encuentran en fase 5. Y más aún en los nueve que además de estar en fase 5, no conocen lo que es convivir con el coronavirus. ¿Por qué dejar de hacer reuniones con el objetivo de evitar contagios, si acá no hay ni hubo ni un solo infectado? La pregunta, ya sea por lo bajo o por lo alto, se la hicieron todos. Más allá de las respuestas, como ellos mismos dicen, no tienen margen.

Algunos lo comunicaron con ganas, otros ni siquiera lo hicieron. Es que, como se dijo, tanto en General Arenales, Florentino Ameghino, Carlos Tejedor, Salliqueló, Maipú, Lincoln, Rivadavia, Rauch y Gonzales Chaves, la sociedad no ha pasado sobresaltos relacionado con el Covid. Los casos más cercanos se dieron en distritos vecinos. Por tal motivo es complicada la marcha atrás. 

“Es una medida fuera de lugar, incoherente, uno puede reunirse con sus familiares y sus amigos en otro tipo de actividades, por ejemplo en un restaurante o en un espacio público, o en una actividad deportiva y hasta en el gimnasio, pero no lo puede hacer en su casa, que a lo mejor puede correr menos riesgo de contagio”, opinó el Jefe de Gabinete de Lincoln, Ramón Parera, hombre de confianza del mandamás radical Salvador Serenal. 

Algo de razón tiene. Es que la prohibición no incluye las reuniones que puedan realizarse por ejemplo en un restaurante. El protocolo de la Provincia para los locales gastronómicos indica que pueden juntarse hasta ocho personas de una familia que convivan bajo el mismo techo o cuatro personas que provengan de diferentes hogares. O sea, si uno de los comensales tiene el virus, muy probablemente contagie a los otros tres. Lo mismo que podría ocurrir en una casa. 



El malestar es general.  “Creo que esto es algo inoportuno en tanto y cuanto no se analiza en la situación particular de cada lugar, y nosotros caemos en la bolsa de ser provincia de Buenos Aires”, explicó Ezequiel Gabella, Secretario de Gobierno y Seguridad de Tornquist, donde manda el flamante ex JxC, Sergio Bordoni; y se preguntó: “¿cómo hacemos para controlar cada garaje, cada quincho o cada living de las casas para evitar que la gente se junte?”. Vale aclarar este municipio de la Sexta ya no está entre los invictos. Lo perdieron hace unos diez días. 

Por ahí pasa otro de los severos inconvenientes que manifiestan desde los municipios invictos, por supuesto, todos chicos y del interior: el control. “La tarea no es sencilla. Nos sucede lo mismo con los ingresos de familiares y amigos de gente que vive acá que vienen de otros distritos. Es imposible tener la ciudad cerrada, con controles las 24 horas en los accesos. Nos llevamos mucho por las denuncias”, reconoce el mandamás vecinalista de Salliqueló, Juan Miguel Nosetti.

Aunque no lo digan a viva voz, a los intendentes les molesta la pérdida de autonomía municipal. Y este es un ejemplo. Acatan, como corresponde, pero remarcan que otra hubiera sido la determinación si hubiesen sido ellos los encargados de tomar decisiones. “Lo que hicimos fue comunicar el inciso del decreto que habla de las prohibiciones. No dijimos que prohibimos las reuniones sociales, sino que el inciso 9 del decreto 641 prohíbe las reuniones sociales”, enfatiza Maximiliano Suescún (JxC), de Rauch.



“Nosotros preferiríamos que este tipo de decisiones pudieran tomarse a nivel local. Cuando se habilitaron las salidas recreativas, el decreto indicaba que cada gobierno local podía autorizar, limitar, restringir y hasta prohibir la medida”, agregó el referente boina blanca de la Quinta, y completó: “El intendente, los concejales, las autoridades de salud, se reúnen, debaten y deciden lo mejor para su municipio. Pero en este caso estamos sin margen”, cerró.

De todos modos, la última palabra la tiene el pueblo, porque como se dijo antes, el control de policía es prácticamente imposible. Y el pueblo, donde no hay casos, está en otra sintonía muy diferente a la del AMBA. “Es difícil volver para atrás en un distrito en el que hay casos cero. Cuando aparece uno la comunidad obviamente se retrotrae y podés hacerle entender un poco más. Al no haber casos, las familias, los amigos, retomaron la costumbre de volver a encontrase”, expresa, a modo de conclusión, Javier Reynoso, de Rivadavia.


Lincoln
“Es una medida unitaria, no tiene en cuenta a todo el país”

 “Me parece que es una resolución unitaria, que no tiene en cuenta a todo el país, nada federal. Entendemos que la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano están atravesando el peor momento de la crisis sanitaria, y obviamente estas juntadas y encuentros dentro de las casas es lo que más contagio producen”, señaló el Jefe de Gabinete de Lincoln, Ramón Parera en declaraciones realizadas a la televisión local. Agregó que “la realidad es que hay 19 provincias en las que no hay circulación del virus. En la mitad de los distritos de la provincia no tenemos circulación y en Lincoln nunca tuvimos un solo caso, por eso es que no se entiende muy bien”, reflexionó el funcionario de la administración que lidera Salvador Serenal (JxC), no sin antes advertir que lo decía “tocando madera”.


Salvador Serenal


Matías Rappallini, Maipú
“Ya habíamos decidido dar marcha atrás, perdí la votación 8 a 1”

“Nosotros ya hace un mes que volvimos para atrás. Si bien estamos en fase 5 y sin casos, el Comité de crisis del municipio tomó la decisión de suspender las reuniones sociales”, contó ante La Tecla el jefe comunal de Maipú, el radical Matías Rappallini, entre otras cosas, por el importante brote en la vecina ciudad de Dolores y sobre todo porque la prueba piloto llevada a cabo durante una semana no resultó exitosa y generó más preocupación que otra cosa.  
“Obviamente que hubo mucho enojo en la gente, pero veíamos que iba a pasar lo que finalmente sucedió en otras ciudades. Las grandes reuniones familiares o sociales son las generan los principales brotes en toda la Provincia”, afirmó el mandamás boina blanca, poniendo como ejemplo el baby shower de Necochea.
Y agregó que “era muy difícil de controlar; el problema es que es complicado constatar si son diez o quince personas las que se reúnen, y por otra parte, si alguien infectado con el virus va a una casa y nadie hace la limpieza es un gran problema”, expresó. 
Para el final, comentó que de los nueve integrantes del Comité de crisis, fue él el único que votó en favor de la continuidad de los encuentros sociales. “Perdí 8 a  1 y volvimos para atrás”, completó Rappallini entre risas.


Matías Rappallini


Marcelo Santillán, Gonzales Chaves
 “Las visitas de padres e hijos se dan, eso no se puede controlar”

“Habíamos habilitado reuniones sociales hasta diez personas, haciendo mucho hincapié en que estaban prohibidas las peñas y cualquier evento similar. En una primera etapa eran solo hasta las 7 de la tarde, pero la última semana la habíamos estirado hasta las 12 ya que también entraban los locales gastronómicos”, comenta ante La Tecla, Marcelo Santillán, de Gonzales Cháves. Claro está, todo esto antes del DNU presidencial. Igualmente señala que “habíamos hecho muchas infracciones dado que no se cumplía con el límite de 10 personas”. 
“Hemos hecho publicidad del decreto nacional y cuando nos preguntan por qué hay que suspender las reuniones, contestamos que es una orden del presidente; la cual compartimos. De todos modos, las visitas de padres e hijos se dan, eso no se puede controlar. Lo que sí tratamos es que no haya grandes juntadas, que no haya peñas”, agrega el referente peronista de la Sexta.
“En la medida que se puedan ver entre padres e hijos, que puedan tener contacto, la gente no lo toma mal. Yo creo que lo que prohíbe el decreto es juntarse a comer, esa pasadita de 10 o 15 minutos creo que no está prohibida. Habrá que aguantar hasta el 16. Durante el día la gente se junta en las plazas, en los parques, más en estos días lindos”, cierra Santillán.