NOTA DE TAPA
26/05
Julio Garro: "Sueño con un gabinete repleto de intendentes"
El jefe comunal de La Plata se anota en la carrera por el sillón de Dardo Rocha. “Lo mejor que nos puede pasar es que el Gobernador sea un intendente”, afirma. El Grupo Dorrego, Vidal, Larreta, las elecciones y un desafío: “No me perdonaría que La Cámpora gobierne esta ciudad”
Picante, directo, Julio Garro visitó la redacción de La Tecla y no se guardó nada. Sus deseos de ser Gobernador, la necesidad de que la Provincia deje de importar candidatos y el gabinete bonaerense sea ocupado por hombres con experiencia de gestión, el rol del Grupo Dorrego en las discusiones electorales, la moderación como valor en estos tiempos y mucho más. 

-Si María Eugenia Vidal hubiese salido apenas consumada la derrota a recorrer la Provincia y no se hubiese guardado por más de un año, ¿el Grupo Dorrego no se habría conformado? 
-Lo habríamos formado igual, para fortalecer, para acompañar. Esto no tiene que ver con María Eugenia mostrándose en su momento o no. Estamos convencidos de que la fuerza de los intendentes es lo que va a marcar el 2023. Por supuesto que lo que pase ahora es muy importante, soy de los que piensan que sin 2021 no hay 2023. En líneas generales, los intendentes, de todos los partidos políticos, tienen un conocimiento superior tanto de los problemas como de las soluciones. No es lo mismo realizar una gestión de un municipio ante un ministerio nacional o provincial si el ministro fue o no fue intendente. La diferencia es abismal. Ahora se me viene a la cabeza Gabriel Katopodis. Cuando te sentás a tomar un café con él se desespera porque salga la obra. Sabe lo que vos estás sintiendo en ese momento, sabe que hay que licitarla, firmar el convenio, arrancar, etcétera. 

-El gabinete de la Provincia no tiene intendentes… 
-Es clave. Sueño con un gabinete copado por intendentes; sería uno de los mejores gabinetes de toda la historia, no me lo saca nadie de la cabeza. Lo que siente un intendente, lo que sabe, la experiencia del día a día en la primera trinchera, no la tiene ningún otro funcionario. 

-Con la aparición de otras figuras que también quieren ir por la Gobernación, ¿continúa con la misma firmeza la idea primaria del Dorrego de que un intendente tiene que ser el Gobernador en 2023? 
-De cara al ‘23, lo mejor que nos puede pasar es que el Gobernador sea un intendente. Es más, estoy convencido de que el próximo Gobernador va a ser un intendente. 

-¿Julio Garro va a ir por ese lugar? 
-Lo he dicho varias veces: me encanta la construcción política, territorial, estar con la gente. Me voy a preparar para el 2023 y voy a estar listo para aportarle todo lo que pueda al frente electoral al que nos toca representar. 

-¿Quiere ser Gobernador? 
-Lógicamente. Esto es lo mismo que le preguntes a un cura si quiere ser obispo. ¿Cómo no voy a querer ser Gobernador? Pero para eso hay que construir, hay que trabajar, hay que crecer, hay que generar confianza, y la gente te tiene que acompañar. No hay otro secreto en esto. Nunca se llega a ser Gobernador con el dedo mágico. 

-Bueno, hasta ahora, el dedo mágico ha puesto los gobernadores de la Provincia. 
-Históricamente. Sacando a (Eduardo) Duhalde no tuvo gobernadores intendentes. 

-Y vinieron por el dedo mágico. 
-La mayoría vinieron por el dedo mágico. Unos, con más vocación; otros, con menos; otros, con más debilidad. Cuando María Eugenia Vidal fue candidata a Gobernadora, nadie daba nada; sin embargo le ganó a uno de los cuadros más importantes que tenía en ese momento el kirchnerismo, que era, nada más ni nada menos, Aníbal Fernández. Después, si era mal candidato, es un problema de ellos. 



-¿Esa es la dedocracia que ustedes piden que se termine? 
-De una vez por todas se tiene que tener en cuenta que el valor de los intendentes para ser Gobernador es inigualable. La diferencia cuando vos tratás con un ministro que fue intendente es de años luz; las cosas suceden, las cosas pasan, no se hace tarde. Si hay que tomar tres cafés se toman, pero las cosas se solucionan. Hoy la gente necesita soluciones. Nosotros no podemos darnos el lujo de que el próximo Gobernador no sepa dónde está el timbre o la manija del baño. Los intendentes, por lo general, conocemos todo, sabemos por dónde pasan los expedientes. Si uno es Gobernador, cuando mira para abajo ve 135 puntitos, que son los 135 intendentes, y hay que gobernar con ellos. Como hizo María Eugenia Vidal, que creó el FIM, y dispuso que el Fondo Educativo contara con el 50 por ciento de obras para escuelas. Y no es que nosotros recibíamos más que el resto. Nos enojábamos, y le decíamos “este te putea y lo ayudás más que a nosotros”; porque éramos todos iguales. 

-¿Ahora no pasa eso? 
-Con el Fondo de Infraestructura Municipal, sí, y con muchas cuestiones que tienen que ver con la pandemia, como el Fondo COVID, también. Pero hay cosas que algunos intendentes no vemos, que desconocemos. No sabemos cuántos fondos tiene la Provincia en plazo fijo, o en la caja, y antes lo sabíamos. 

-Dijo que no hay 2023 sin 2021. ¿Cómo se va a resolver la interna de Juntos por el Cambio? 
-Uno cree en el diálogo, en los acuerdos. Está bueno hacer un esfuerzo para acordar. Yo no veo una interna feroz. Veo, lógicamente, aspiraciones; que además son necesarias. Si un político no tiene aspiraciones, que se dedique a otra cosa. Las aspiraciones son genuinas, las competencias son genuinas, y si tiene que haber interna porque no hay un acuerdo, bienvenida. Yo he ido toda mi vida a internas, creo en las internas. 

-Vidal dijo que están todos apurados y la que decide sobre su futuro es ella, pero necesitan que se defina para saber cómo se ordena el mapa. ¿Cómo complica la situación esa indefinición?
-Siempre, las decisiones personales son importantes, pero si uno espera una decisión para construir y hacer política se equivoca. María Eugenia tiene todo el derecho de tomarse su tiempo. Yo siento que hoy Juntos por el Cambio tiene más presión de decir quiénes son sus candidatos que la que tiene el Frente de Todos. ¿Por qué tenemos que mostrar las cartas antes de jugar? 

-Pareciera que en Juntos por el Cambio, en esta elección, nadie quiere ser. 
-La sociedad puede estar viendo eso, pero te puedo asegurar que no es así. Sé que hay muchos que quieren ser, y en ese querer ser tenemos que ir con el candidato que nos garantice ganar en esta elección, o perder por la menor cantidad de puntos. Hay muchos que quieren ser, lo que pasa es que también hay una cuestión de prudencia, de equilibrio, de no romper. Hoy Juntos por el Cambio superó el gran desafío que tenía de no partirse en mil pedazos luego de perder un gobierno nacional y uno provincial. Eso es un valor único, y a esos equilibrios hay que cuidarlos. Nada es intempestivo, todo tiene que ser gradual, planificado en el tiempo, natural. Ahora, si María Eugenia viene a jugar en la provincia de Buenos Aires, no tengo dudas de que es la mejor candidata que puede tener el espacio. 

-Pero si ella no está se abre una puerta para el resto y aparece, otra vez, una figura que a lo mejor no está tan identificada con la Provincia, como Diego Santilli, por ejemplo. 
-Puede aparecer Santilli como también están los intendentes. 

-¿Propone que en esta también encabece uno de ustedes? 
-Siempre es bueno apoyarse en los intendentes. Repito: siempre es bueno apoyarse en los intendentes de la provincia de Buenos Aires. Creo que lo más importante es ser muy inteligentes y buscar los acuerdos y consensos que se necesitan. Hay muchos intendentes que quieren ser. 




-¿Este año? 
-Sí, claro que sí. 

-¿Garro? 
-No, no; en esta elección estoy para acompañar el proceso, para fortalecer el proyecto en lo que pueda. Tengo mucha tarea en La Plata, siento que tengo un compromiso muy grande, y me parece que sería una irresponsabilidad ser candidato a diputado nacional en medio de un mandato. Son cosas que me cuestan entender. 

-Les está tirando con tierra a los intendentes que quieren ser. 
-No, porque la mayoría que quieren ser vienen con una experiencia más grande en la gestión, de muchos más años. Jorge (Macri), por ejemplo, viene de gobernar tres períodos, y acá, en La Plata, estamos en un período y medio. 

-Muchos dicen que si Santilli juega ahora queda posicionado como candidato a Gobernador para las elecciones del 2023. 
-Lo primero que va a encontrar Santilli si se le ocurre venir a la provincia de Buenos Aires es que va a haber intendentes que quieren ser Gobernador. ¿Cuántos primeros diputados fueron candidatos, ganaron, dieron el batacazo y desaparecieron de la carrera a la Gobernación? Sergio Massa, De Narváez, Carrió, Esteban Bullrich. 

-Pero hay jefes comunales del PRO que le tienen miedo a esa jugada. 
-Yo no le tengo miedo a nada. Primero, es una jugada que no va a suceder si los intendentes no están en esa discusión. Si no están en la discusión y son los que terminan aceptando o declinando alguna aspiración personal, eso no va a suceder. No es tan sencillo. Los votos los tenemos los intendentes, gobernamos las tres cabeceras más importantes de la provincia de Buenos Aires: La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca; entre otros municipios importantes, como Lanús, Tres de Febrero, Vicente López; y gran parte del interior de la Provincia. Sin los intendentes, ¿cómo llevás adelante una elección?, ¿cómo la cuidás y juntás los votos?, ¿en quién te apoyás? Nosotros planteamos que el Grupo Dorrego está para dialogar con todo el mundo, pero hay que sentarse a la mesa, charlar y ver lo que pasa. 





Prueba, error y algo más
“No se pueden tomar decisiones para que la tribuna aplauda completa”


-¿Cómo ha sido y cómo es transitar al frente de la capital provincial este año y medio de pandemia? 
-Fue, sin dudas, un año de mucho aprendizaje. Nadie se imaginó que se iba a atravesar una pandemia en el medio de nuestras vidas. Eso nos hizo recapitular todo. Y no me refiero solo a la familia, nuestras vidas, nuestro laburo, sino también a la gestión. Teníamos un Presupuesto previsto para determinadas obras de infraestructura que terminaron siendo insumos sanitarios, testeos y programas que tienen que ver con la contención emocional y social. Pero ese aprendizaje nos obliga a equivocarnos la menor cantidad de veces posible. Cualquier error puede ser fatal. Hay en juego vidas humanas. El desafío en todo este tiempo es ser muy coherente, estar muy cerca de la gente en un momento social muy complicado. Y el requisito fundamental, como dije antes, es equivocarse lo menos posible. 
-¿Se cometieron muchas equivocaciones a nivel provincial y nacional? 
-Cuando vos gobernás sin datos, sin certezas y lo hacés tanteando el clima social, viendo si tal medida te perjudica o no, es difícil. Lamentablemente, cuando uno gobierna tiene que tomar decisiones, no importa si las noticias son buenas o malas. Es imposible abstraerse de eso, porque, en definitiva, terminás dañando a la sociedad. A algunos no les van a gustar esas decisiones, y otros las van a acompañar. No se pueden tomar decisiones para que la tribuna aplauda completa.
-¿Y cuáles son las principales equivocaciones? 
-El tema de la educación se podría haber abordado mucho mejor, con un poco más de tacto, de pulso, de bisturí fino. Estuvimos guardados todo un año. Quizá las escuelas podrían haber quedado abiertas. Y hoy, que estamos en el peor momento en cuanto a los contagios, podríamos cerrar la educación con un poco más de holgura. Si en el 2020 hubiese habido algún tipo de flexibilización en jardín, primaria y algunos años de secundaria, hoy nos podríamos dar, si querés, el lujo de hacer un cierre total en la educación.



Alcaldes Pro unidos
“Sabíamos que el Dorrego iba a generar opiniones importantes”


-¿Hay unidad en el Grupo Dorrego? Porque se ha hablado de algunas diferencias. 
-Estamos laburando muy bien; no solo estamos unidos, sino que, además, hemos agrandado nuestra representatividad. Esto no significa que no haya intendentes que tengan una idea e intendentes que tengan otra, pero, obviamente, nada que dañe al grupo; y eso es muy sano. Siempre fuimos conscientes que cuando lanzamos el Dorrego iba a generar, no digo molestias, pero sí opiniones internas y externas importantes. Pero el desafío, desde el inicio, fue construir en la provincia de Buenos Aires, ocupar un lugar que teníamos la sensación que estaba con cierta acefalía. Luego de perder la Nación y la Provincia, o nos quedábamos en nuestra casa o salíamos a recorrer los distintos municipios. Eso significa ganancia, crecimiento, y está muy bueno. Hemos conformado un grupo de amigos. Hablamos de política y, también, de la vida. Incluso a veces pensamos distinto en cuanto a la gestión. Unos hacen tal o cual cosa de una manera, otros la hacen de otra.





Limitación para renovar
“No iría por otro mandato, excepto si ponemos en riesgo la gobernabilidad”


-Hoy aparece la ley de limitación de los mandatos como una complicación para el armado político de este año y de 2023. ¿Qué opina? 
-Ya este año hay muchos legisladores, concejales y consejeros escolares que no pueden renovar. Yo estoy a favor de la limitación de las reelecciones, pero hay personas que no piensan esto y piensan que todo el mundo tiene derecho de ser elegido las veces que quiera. Será la Justicia la que lo determine. Puede ser por Diputados y Senadores, pero mientras nosotros tengamos la mayoría, eso no va a suceder. 
-Y si sacan la ley, ¿iría otra vez por la intendencia? 
-Yo no voy por un mandato nuevo, excepto que pongamos en riesgo la gobernabilidad. No sería candidato si el candidato que construimos para la sucesión nos garantiza no dejar la ciudad en manos de La Cámpora.



Sucesión
“No me perdonaría en mi vida que La Cámpora gobierne esta ciudad”


-¿Por qué dice que si no gana Juntos por el Cambio, la ciudad va a caer en manos de La Cámpora? 
-Si no gana Juntos por el Cambio es porque algo hicimos mal, también. Las elecciones tienden a nacionalizarse, entonces, cada vez se necesitan más intendentes queridos. Y siempre hay que pensar en las alternancias. Para eso hay que ver quién es la mejor persona, además del intendente, que puede seguir representando este proyecto. 
-¿Ya lo tiene? 
-Hay varios que quieren; porque el querer es el requisito más importante. Eso no se estudia, no se compra, no se alquila, ni se pide prestado. La vocación de ser intendente la tenés adentro. Tienen que generar el laburo como lo tengo que hacer yo si quiero construir en la Provincia. Ahora, si llegamos al 2023 y eso no lo logramos vamos a tener un problema. 
-¿Su rechazo es (Florencia) Saintout o La Cámpora en general? ¿Piensa lo mismo de Larroque, de Wado de Pedro? 
-Es una buena pregunta, pero todos somos conscientes de que La Cámpora en La Plata está activa, milita, tiene representantes, tiene conducciones. No digo que uno u otro sea el jefe, pero la candidata a intendenta con la que me tocó competir en las últimas elecciones jugó con La Cámpora. El Cuervo (Larroque), con el cual mantengo un diálogo muy bueno, es un buen ministro, y es una persona que tiene relación con La Cámpora. No es un problema con La Cámpora, pero no me perdonaría en mi vida que La Cámpora gobierne esta ciudad; porque estoy muy lejos de ese pensamiento, que no significa estar lejos del peronismo, son dos cosas muy distintas. 
-¿Tanto los diferencia? 
-Absolutamente. Hoy La Cámpora y el kirchnerismo tienen de rehén al peronismo. Hablá con los peronistas que nos acompañaron para que nosotros ganemos la elección en la Plata. Están desilusionados, no saben qué hacer, no saben cómo contarles a sus hijos lo que está pasando. Confiaron en la moderación, en un Presidente con independencia, con el manejo del poder, con decisión, y hoy no lo tienen. Si a mí no me hubiese acompañado parte del peronismo en 2019, no hubiera vuelto a ser intendente. Hubo un corte importante en la ciudad: la lista del Frente de Todos sacó diez puntos menos que en la interna y yo, diez puntos más; esos 20 puntos salieron de algún lado. Si no nos hubiese acompañado parte del buen peronismo, de ese que se siente y se respeta, difícilmente hubiéramos ganado la elección local. Yo respeto mucho al peronismo y no lo mezclo con el kirchnerismo ni, mucho menos, con La Cámpora.





Pospandemia
“Es difícil encontrar inversores en un país con la credibilidad dinamitada”


-¿Cómo ve la situación económica y social en la ciudad? 
-Hay una pandemia que es la sanitaria, sin ninguna duda, que se lleva vidas; pero también está la otra pandemia, la de los que se quedan sin laburo, la de los comerciantes que cierran sus persianas, la de las changas que no alcanzan, la de la mala alimentación producto del alza constante de los precios. 
-¿Qué dicen los números de La Plata respecto de toda esta situación? 
-En La Plata cerraron dos mil comercios; unos más grandes, otros más chicos, pero cerraron sus puertas para nunca más abrir. La mayoría, pequeños, que son los que menos resisten, los que menos aguantan. 
-¿Cómo se sale de todo eso? 
-Se sale haciendo algo que muy pocos hacen: pensar en el futuro, en la pospandemia. 
-¿Y cómo sería? 
-Estamos concentrados en lo que viene, pensando en qué vamos a hacer cuando termine la pandemia; ya estamos trabajando en la generación de más laburo, cómo generamos confianza para que vengan más empresas a la ciudad y haya más emprendimientos que generen obras, puestos de trabajo. Pero a nivel nacional nos topamos con trabas, como el cese de las exportaciones de carne. Frigorina es el frigorífico que más exporta carne al exterior, y lo tenemos en La Plata. Laburan de manera directa unos 800 empleados y de manera indirecta, más de 1.600 personas. Pero por los próximos 30 días no se puede exportar. Es un gran golpe para el empleo platense. 
-¿La idea es hacer lo contrario de lo que hace Nación? 
-Al que venga a querer invertir lo vamos a ayudar. Es muy difícil encontrar gente que quiera venir a poner plata, a invertir, en un país con una credibilidad y una confianza dinamitadas. Te vas a ponerla a otro lado, a donde no te cambien las reglas de juego cada dos minutos. ¿Construyo en Mendoza o en Buenos Aires? ¿Qué me cobran allá, qué me cobran acá? En Mendoza, los impuestos son un poco menos y, además, hay más seguridad. ¿Para qué me voy a quedar en Buenos Aires? Nos vamos a la montaña, cambiás los chicos de colegio y te fuiste.



Inseguridad
“La vida no vale país con la credibilidad dinamitada” nada, te matan por un celular”


-La seguridad es un tema importante hoy por hoy en las grandes ciudades. 
-La seguridad es el tema. En momentos de crisis, no solo aumenta el porcentaje del delito, sino también aumenta la virulencia del delito. La vida no vale nada, te matan por un celular. Eso no pasaba 15 o 20 años atrás. No mejoró nada. Entonces, la pregunta que surge es ¿cómo vamos a estar en diez años? ¿Vamos a estar peor? ¿Se puede mejorar? Sí, siempre. Pero la verdad es que en La Plata, en líneas generales, el delito siempre va para arriba. El delito es también un problema social, de inclusión, de igualdad, de trabajo, de justicia social, de acceso a la salud y a la educación.





Más allá del Covid
“Estamos como estamos por el accionar de la dirigencia política”


-De veinte años a esta parte, no hay indicadores de la cuestión social, la economía y la seguridad que mejoren. ¿Qué se hace? ¿No habrá llegado el momento para, de verdad, hacer algo? 
-Es momento de que los argentinos nos sentemos en nuestras casas y pensemos qué queremos como país. Y cuando hablo de los argentinos hablo de todos: de los políticos, de los periodistas, de los gremialistas, de los ciudadanos que no son ninguna de estas cosas. ¿Qué queremos? Algunos se van a poder ir, pero la gran mayoría, no, se van a tener que quedar. 
-Parece difícil en un contexto en el que la política marca permanentemente la grieta como el único camino por el que se mueve esa política. 
-Gran error. Hoy la dirigencia política tiene gran responsabilidad. Estamos como estamos por el accionar de la dirigencia política, que no estuvo a la altura de lo que el país necesitaba. Fuimos construyendo un país en el que se paga el cuarenta y pico por ciento de impuestos por cada cosa que se hace; un país que no te da previsibilidad para invertir; un país que te expulsa si querés hacer las cosas bien; que no te premia por tomar empleados y que no discute la ley de contratos de trabajo porque tiene miedo que se enoje algún gremio. Si no le metemos la mano al cocodrilo hasta la cola y lo damos vuelta, va a ser muy difícil. 
-Los empresarios no suelen ser muy fáciles para negociar. 
-Nadie es fácil. Todos cuidan su negocio. Pero mirá qué distinto hubiera sido si el Presidente decía “se frenan las exportaciones por 30 días, salvo que el frigorífico que exporta un 30 por ciento de su producción garantice en las góndolas un 30 por ciento más de carne”, porcentaje que no pagaría un solo impuesto. Suspendiendo la exportación estás perdiendo 240 palos verdes. La guita ya la perdiste. No la pierdas y condonalo.



Diálogo y consenso
“Tengo buena relación con la Provincia”


-¿Cómo está la relación con la Provincia? 
-Bien. Hay momentos en los que la relación es muy buena y hay otros en los que se resiente, por ejemplo, por pensamientos distintos con respecto a las decisiones que se toman. Soy una persona que cree en el diálogo y en el consenso. No soy de ir a pelear, a discutir, a romper; busco siempre el equilibrio. Tengo un buen vínculo con el Gobernador y con el jefe de Gabinete. Es una relación de respeto. Estamos trabajando bien. 
-Más de un intendente de JxC ha dicho que Bianco es intenso, y en ciertas ocasiones, en las conferencias de prensa, lo ha cruzado fuerte. 
-Me llevo muy bien con él, lo respeto y él me respeta a mí. Podemos pensar distinto en algunos temas, pero eso no implica que ante cualquier problema nos cerremos los celulares. Incluso cada vez que ve algo en la ciudad que no le parece bien, me avisa. Y yo también le escribo para que me dé una mano con tal o cual cuestión.




Presente y futuro
“La sociedad tiene muchos problemas y necesita dirigencias moderadas”


-¿Larreta 2023? 
-Horacio tiene un enorme laburo hecho en la Ciudad de Buenos Aires. Es un gran dirigente, y no solo cree en la gestión, sino que cree en la política. Es un apasionado de la gestión y de los equilibrios de la política. Y María Eugenia es otra que manifestó públicamente su voluntad de ser Presidente. Juntos por el Cambio tiene excelentes candidatos. Hay candidatos muy buenos de la UCR, hay candidatos muy buenos de la Coalición Cívica, del PRO; y están más visibles que el candidato del oficialismo. 
-Una de esas alternativas es Patricia Bullrich, que no representa esa tendencia dialoguista. 
-Yo soy de los que creen que con los extremos no se gana una elección; lo que no significa que no sirvan o no sean genuinos, pero se ganan con los extremos y con el medio. Ojo, que esto no es una especulación con el solo hecho de que vi una encuesta, a mí no me sale ser de otra manera de la que soy. Tengo esta vocación de la moderación. Cuando me tengo que enojar, me enojo, y cuando tengo que putear, puteo, pero me parece que la sociedad tiene muchos problemas y necesita dirigencias políticas moderadas. La foto de Alberto con Horacio nos tranquilizó, y después voló por el aire. 
-A eso lo llevaron los extremos. 
-Voló por el aire porque, en varias oportunidades, el Gobierno nacional nos llevó a una emboscada, como cuando nos llevaron a los intendentes a Olivos y anunciaron el recorte al jefe de Gobierno. Entonces, vos perdés la credibilidad, la confianza. Hay un jefe de Gobierno que se sentó permanentemente con el Presidente y el Gobernador a trabajar y un día le dijeron que era un asesino porque permitía las clases. Construir de esta manera es imposible. Vos sos moderado si te podés sentar con un moderado, si te sentás con un fanático, lo más probable es que te vaya mal; pero hoy la sociedad necesita esa foto del Presidente, el jefe de Gobierno y ver lo que pasa.