Argentina
Sábado, 2 julio 2022
EL POST TRACTORAZO
1 de mayo de 2022

Rebelión en la granja

La movilización del pasado 23 de abril marcó una ruptura entre las bases y la dirigencia del sector rural. Autoconvocados y sociedades rurales “rebeldes” desoyeron a las organizaciones y salieron a las calles y rutas. Quiénes son los disidentes y cómo se conforma la “mesa chica”.

“El pueblo avanza con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes", aseguró décadas atrás el expresidente Juan Domingo Perón, dejando una de las frases más repetidas a lo largo de la historia (más o menos) reciente de nuestro país.

La escena del tractorazo, organizado por sectores del campo el pasado fin de semana, fue analizado como un nuevo botón de muestra de aquel apotegma, generando más de un escozor en el movimiento ruralista.

Los organizadores de la movida sostienen que, de acuerdo con los cálculos de la Policía Federal, más de 150.000 personas acompañaron sus reclamos y demandas. “No solo nos movilizamos por el campo, también por todos los que quieren producir y el Estado les pone el pie encima o la mano en el bolsillo”, aseguró un dirigente provincial que vino a la capital a bordo de su tractor.

El balance de la movilización es, para todos, exitoso en cuanto a participación y a repercusión mediática. “Los reclamos son coherentes, todo el que produce está harto de pagar impuestos, sea del campo, industrial o Pyme”, expresó el productor y diputado provincial de la Coalición Cívica, Luciano Bugallo.

El legislador sostuvo que “el primer objetivo, que era poner el tema en los medios, se cumplió bastante bien. Hubo buena participación teniendo en cuenta que los productores están en medio de la cosecha y suspendieron un día de trabajo para hacer el esfuerzo de ir a Buenos Aires”.
 
Sin embargo, la jornada tuvo sus claroscuros, a partir de un hecho palpable y que generó una mueca de disgusto entre los convocantes, y que, aunque es algo demasiado fresco, puede derivar en un cimbronazo en el seno del sector.

Es que, a la hora de la convocatoria, las organizaciones del campo brillaron por su ausencia. En concreto, los organizadores de la movilización apuntaron a la Mesa de Enlace, y en particular a la bonaerense Carbap (Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa). “Es lamentable que no hayan convocado”, expresan, y añaden que “evidentemente a las conducciones del campo le rompe las pelotas que un grupo de autoconvocados le impongan la agenda. Quedaron desdibujados ante una convocatoria que fue un rotundo éxito”. 

Desde la entidad provincial aseguran que están en plena etapa de análisis y revisión de lo sucedido. “Las confederadas hicieron lo que consideraron mejor en ese momento, desde luego que las organizaciones convocaron a esta movilización nosotros hicimos una hoja de ruta, una estrategia de acción para el próximo año y medio que vincule al mundo agropecuario y sus problemáticas con el resto de la sociedad, con laburantes del sector privado de lo que sea”, aseguró Andrea Passerini, de la Sociedad Rural de Carlos Casares e integrante de Carbap y CRA.

La productora lechera asegura que no es real que las bases pasaran por encima de las dirigencias. “Los que fueron a Plaza de Mayo fueron algunos dirigentes y algunas confederadas, como algunos otros representantes que a último momento decidieron ir. Pero productores de a pie hubo pocos, sacando a los de las sociedades que algunos llaman rebeldes, porque están con los pies en el agua tratando de sacar la cosecha, al menos en mi zona. De las 350 rurales, son una minoría las que movilizaron”, explicó.

Rebelión en la granja
Andrea Passerini, integrante de Carbap y CRA.

Volviendo sobre la hoja de ruta, la dirigente rural explicó que “el plan llevaría a confluir, en la segunda parte del 2023, a una multitudinaria demostración en Plaza de Mayo o la variante que se proponga. Y la hoja de ruta incluía el contacto con todos los sectores, reuniones con los bloques del Parlamento, y eso se estuvo haciendo. La idea era empezar más gradual, movamos en las provincias o en las regiones de cada uno y que terminemos con algo superador como lo de CABA”.

Sin embargo, sostiene, “en San Pedro, que fue una reunión anterior al tractorazo, salió la fecha del 23 de abril para la movilización, pero las confederadas no buscaron consensuar. Tiraron la fecha y dijeron: ahora ustedes vengan”. 

Finalmente, evaluó que “demasiada interna tenemos en todos los ámbitos de la sociedad argentina. Tenemos que mirar lo que pasó con autocrítica y ver cómo seguimos. Pero evidentemente no estamos sintonizando al productor de a pie, que no están en la chiquita, no sabían que las organizaciones no convocaban”.

El disgusto de las rurales confederadas por la “borrada” de las entidades tiene su contracara: las organizaciones comenzaron a tomar represalias contra algunos de los “sublevados”, según denunciaron desde las sociedades del Norte.

Rebelión en la granja

En tal sentido, aseguraron que Alejandro Buttiero, dirigente cordobés de Coninagro, fue echado por adherir a la manifestación. Además, hay rumores de algún tipo de sanciones contra Gabriel De Raedemaeker, vicepresidente de CRA, quien también se sumó a la movida.

La mesa chica disidente

A la hora de las decisiones, los sectores “rebeldes”, los que saltaron el corral y dejaron en off side a las dirigencias del campo, aparecen tres grande grupos como los responsables de la disidencia.

Aunque algunos aseguran que, por el momento, siguen reconociendo la legitimidad de la Mesa de Enlace -de la que forma parte Carbap- como interlocutor válido, lo cierto es que hay un clima de agitación interna. Y los pedidos de rebelión comienzan a multiplicarse.

En primer lugar aparecen las sociedades rurales del Norte bonaerense, dispuestas a enfrentar las políticas del Gobierno de manera más rápida y directa. “Hay un problema de agilidad en la toma de decisiones, porque las organizaciones del campo son muy burocráticas. Hoy se puede convocar o decidir por whatsapp, no hace falta tanta reunión, porque eso hace más lentas las decisiones”, aseguraron desde las entidades convocantes.

Rebelión en la granja
Horacio Rodríguez Larreta, una de las presencias opositoras en Plaza de Mayo.

El “grupo de las 10” está integrado por las regionales de Baradero, Capitán Sarmiento, San Pedro, General Rodríguez, Rojas, Pergamino, Exaltación de la Cruz, Campana-Zárate, Arrecifes, Salto y Colón.

Este grupo actúa, por lo general, de manera unificada, como cuando criticaron (lo trataron de “traidor”) la designación del principal asesor económico de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Matías Lestani, como nuevo secretario de Agricultura. Es decir, el segundo en la cartera que conduce Julián Domínguez, de quien opinan que “es lo mismo que su antecesor (Luis Basterra), defiende las mismas políticas, pero con más muñeca política”.
En la mesa chica también tiene una silla el movimiento de Autoconvocados. Desde las organizaciones ven a este grupo con recelo, con críticas centradas, más que nada, en cierta inorganicidad, a pesar de defender los mismos intereses.

En el seno de este grupo confluyen, además, productores que participan de la actividad gremial en muchas de las sociedades rurales “disidentes” o “rebeldes”, con diferente tipo de militancia y de involucramiento.

Uno de los participantes de la caravana –“estuve en los tractores”, asegura- fue Alberto del Solar, ingeniero de profesión y titular de la Sociedad Rural de Rojas. En sus redes sociales, el mismísimo día del tractorazo, mostraba su euforia y pasaba factura a las organizaciones del sector. 
 
“Felicito a la 10 rurales del Norte de Bs As, tildadas de rebeldes y cismáticas equivocadamente, de haber estado desde la hora cero en la organización del tractorazo codo a codo con los amigos autoconvocados”, lanzó desde su cuenta de Twitter, la misma desde la que, días antes, anunciaba que la rural de Balcarce adheriría a la movida.

Tras descartar intereses partidarios detrás de la organización de la movilización, el productor rojense aseguró a La Tecla que “desde un mes antes habíamos dejado en claro que entregábamos la organización a la Mesa de Enlace, que no íbamos en contra de las instituciones, porque queremos organizaciones fuertes y representantivas”. 

Acerca de la decisión de no convocar, estimó que “ellos consideraron que no era el momento oportuno, a lo que preguntamos cuándo era ese momento. Creo que perdieron una oportunidad, tuvieron miedo de que la convocatoria no fuera la que fue. Y muchos consideramos que las instituciones están dormidas”. 

Además, reveló que “en Coninagro quieren pedirle la renuncia a un director por haber participado, incluso hubo malestar con un directivo de CRA por el mismo motivo, cuando las rurales somos autónomas y tenemos el derecho de opinar, independientemente de lo que decida la institución a la que estemos afiliados.  

“El 18 de marzo pasado, las rurales del Norte hicimos una asamblea, donde se estudiaron alternativas. Como el campo no puede parar, evaluamos movilizar. Y ojo que se están considerando medidas más duras. En esta ocasión fuimos mansos para dar un toque de atención, espero que no tengamos que ir a Plaza de Mayo en otras condiciones, y esto no es una amenaza”.

La tercera pata la constituye el movimiento “Campo + Ciudad”, creado poco después del triunfo del Frente de Todos a nivel nacional y provincial. Su cara más visible a nivel nacional es Luis Etchevehere, exministro de Agricultura del macrismo, a quien atribuyen la impresión de 10.000 Constituciones Nacionales repartidas el día del tractorazo.
 
El grupo intenta, por todos los medios, despegarse del influjo de referentes políticos y se muestra como “independiente”, contando entre sus miembros con referentes PRO y de la Coalición Cívica, aunque el diputado Bugallo aseguró que está desvinculado del mismo.

Esta agrupación, a la que vinculan con los “halcones” del PRO, sobre todo con la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, tiene estrechos canales de comunicación con Acción Conjunta Republicana, un sello que saltó a la fama por motorizar las marchas contra la fallida expropiación de la empresa Vicentin. Sin embargo, ésta última no tiene penetración, por el momento, en la provincia de Buenos Aires, estando centrada en Santa Fe.

“Campo + Ciudad” fue la encargada de redactar un duro comunicado, difundido horas antes de la movilización del 23-A, en el que expresaron cosas como “queremos nuestro país de vuelta”, amenazando con recuperarlo “por las buenas o por las malas”. Y aseguraron, incluso, que su anhelo era un país "sin gobiernos peronistas".

En las redes

El ala más dura y confrontativa del sector “rebelde” se apoya, además, en un meticuloso y combativo trabajo en las redes sociales. 

Además, agitan a las bases a través de algunos grupos de Whatsapp, como “Gurú Ganadero”, en el que confluyen ganaderos y militantes de otros sectores productivos.