Fallo de Ramos Padilla contra Lijo y García-Mansilla
Luego de que el Senado rechazara su pliego para la Corte, el juez federal dispuso que García-Mansilla “se abstenga” de tomar decisiones como juez en comisión en la Corte Suprema. También prohíbe que Lijo jure en el máximo tribunal.
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El juez federal Alejo Ramos Padilla ordenó a Manuel García-Mansilla, designado por decreto por el presidente de la Nación, Javier Milei, como miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pero cuyo pliego fue rechazado hace minutos por el Senado de la Nación, “se abstenga” de tomar decisiones como integrante del máximo tribunal argentino.
Ramos Padilla, que interviene en una causa por la designación de García-Mansilla, adoptó una medida cautelar consistente en prohibirle al magistrado cuestionado que tome intervención en “todas aquellas causas jurisdiccionales y actuaciones administrativas en trámite por ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación mientras actúe como juez ‘en comisión’ de dicho tribunal, bajo apercibimiento de las sanciones penales y/o pecuniarias que pudieren corresponder a quienes no cumplieran con este mandato judicial; todo ello por el plazo de tres meses y previa caución juratoria”.
La decisión de Ramos Padilla también alcanza al otro juez cuya designación fue impugnada por el Senado, Ariel Lijo. En su decisión, el magistrado platense dispone “la prohibición de recibirle juramento” a Lijo como juez de la Corte, “aun cuando se decidiera concederle licencia como juez de primera instancia o el magistrado renunciara a su actual cargo que ocupa en la Justicia federal”.
Es que, tras su designación por parte del Presidente, Lijo había quedado en la posición de tener que renunciar a su actual cargo para poder jurar en la Corte, y se debatía si sería válido que, en lugar de ello, se tomara licencia.
En el último punto de su decisorio, el juez ordena comunicar lo resuelto al presidente Milei, y también al Senado, por intermedio de la presidenta del cuerpo y vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, y a la propia Corte, en la persona de su presidente, Horacio Rosatti.