La industria del entretenimiento y la moda impone estándares de belleza inalcanzables. En ese contexto, los famosos han recurrido a intervenciones estéticas con la esperanza de detener el tiempo o corregir imperfecciones, pero los resultados han sido devastadores.
Uno de los ejemplos más importantes y recientes es el de Linda Evangelista.
En septiembre de 2021 la icónica supermodelo de los 90 publicó una carta abierta en sus redes sociales en la que explicaba que un procedimiento de CoolSculpting, una técnica de congelación de grasa promocionada como alternativa segura y no quirúrgica a la liposucción, le provocó una complicación poco frecuente llamada hiperplasia adiposa paradójica.
En lugar de reducir la grasa, el tratamiento hizo que las células adiposas se multiplicaran en varias zonas de su cuerpo, deformando su silueta de manera irreversible. Evangelista contó que durante años evitó cámaras y eventos públicos, se sintió avergonzada de su aspecto y llegó a demandar a la empresa Zeltiq (propietaria de la tecnología) por 50 millones de dólares en compensación por daños físicos, emocionales y profesionales.
Donatella Versace, la directora creativa de la casa de moda italiana que lleva su apellido, acumuló una serie de intervenciones que incluyeron múltiples rinoplastias, rellenos en labios y pómulos, inyecciones de bótox y procedimientos de lifting facial. Lo que comenzó como retoques sutiles para mantener una imagen juvenil derivó en una apariencia cada vez más artificial y exagerada que la alejó notablemente de su rostro original.
El cantante Camilo Sesto, fallecido en 2019, fue durante décadas sinónimo de elegancia y atractivo masculino, pero en sus últimos años su rostro experimentó cambios tan drásticos que resultaron imposibles de ignorar. A pesar de que en varias entrevistas minimizó o negó haberse sometido a cirugías plásticas, las fotografías de sus apariciones públicas mostraban una mandíbula más marcada, pómulos prominentes y una piel tensa que contrastaba con su imagen clásica.
La actriz Courteney Cox, conocida por su papel en Friends, admitió que los rellenos y el bótox en exceso la hicieron lucir artificial y distante de su expresión natural; con el tiempo decidió disolver parte de esos materiales para recuperar una apariencia más auténtica.
El actor Zac Efron también sorprendió al público cuando, alrededor de los 33 años, su rostro mostró una mandíbula y unos pómulos notablemente más pronunciados, lo que desató especulaciones y críticas sobre retoques que alteraron su fisonomía juvenil.
Mickey Rourke, por su parte, intentó reparar los daños sufridos en su carrera como boxeador mediante múltiples cirugías, pero el resultado fue una serie de intervenciones que terminan deformando sus facciones de manera irreversible. Melanie Griffith, finalmente, pasó por un proceso inverso: después de años de retoques que modificaron su rostro, optó por disolver rellenos y reducir procedimientos para acercarse lo más posible a su apariencia anterior.