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Miércoles, 9 septiembre 2026
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Morosidad bonaerense: una radiografía

El fenómeno de la mora castiga a las familias en todas partes, pero no en la misma medida. Qué distritos están al tope y cómo se compara Buenos Aires con otras provincias

Morosidad bonaerense: una radiografía
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De unos meses a esta parte, el nivel de morosidad en los hogares se ha vuelto una preocupación central. Y no es para menos: el porcentaje de gente que no puede pagar las deudas contraídas viene superando a cada paso el récord anterior. En la provincia de Buenos Aires, la caída de la industria y la pérdida de empleos formales agravan la situación.

Desde abril de este año, el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC) elabora el Mapa de la Deuda, basado en datos oficiales, provenientes de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La herramienta permite tener una idea del estado de situación de la mora en todo el país, municipio por municipio (salvo los más pequeños, para evitar aberraciones estadísticas), y de su evolución a través del tiempo. 

El Mapa de la Deuda revela que (a julio de este año) la Provincia registra un nivel de morosidad levemente superior al promedio nacional (26,49%): 27,42% de los deudores bonaerenses están atrasados al menos tres meses en el pago de sus deudas con bancos, billeteras virtuales, financieras, cadenas comerciales, mutuales, empresas de leasing y demás. 
No se trata de montos enormes, sino más bien al contrario. Hay un universo de personas que no pueden afrontar deudas más bien pequeñas. Concretamente, en la provincia más grande del país la mora promedio es de apenas 3,45 millones de pesos. 

Otro fenómeno que se aprecia con claridad a partir de estos datos es el de la llamada “multimorosidad”: gran parte de los deudores no están en apuros sólo con un banco o una fintech, sino con dos o más entidades financieras diferentes. 

Para el economista Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), ambos fenómenos son parte de lo mismo. 

“Los créditos son por montos bajos porque los toma gente que, cuando caen sus ingresos, intenta mantener su nivel de vida apelando al endeudamiento. Toman un crédito por un monto pequeño, no lo pueden pagar, sacan otro crédito para pagar el primero, sacan otro para pagar el segundo y así se meten en una cadena de endeudamiento hasta que dejan de pagar”, describió Asiain.

Las cifras oficiales sobre morosidad no dejan lugar a dudas, pero no todos coinciden en cuáles son las causas del problema. Por ejemplo, el presidente de la Nación, Javier Milei, atribuyó recientemente el fenómeno a lo que llamó un “efecto Mundial”, evidenciado en la compra de televisores para seguir la Copa del Mundo. 

“Se compraron televisores para ver el Mundial y después veían si pagaban o no. Bueno, ahora no pagaron”, dijo el mandatario. Y hay un dato que podría abonar esa hipótesis: los niveles más altos de mora se dan con cadenas de comercios, como las que venden electrodomésticos en cuotas, utilizando sus propios sistemas de crédito no bancario. En ese sector, casi cuatro de cada diez personas están atrasadas en sus pagos.

Sin embargo, Martín Pollera, economista y director ejecutivo del Grupo Atenas, rechaza la explicación del Presidente. “Yo podría darle la derecha a Milei si el fenómeno fuera nuevo y focalizado. Pero la morosidad es generalizada: hay deuda récord con los bancos, con las billeteras virtuales, con las financieras, y viene aumentando desde hace un año, no tiene que ver con el Mundial”, dijo a La Tecla. 

Para Pollera, el origen de la crisis de la mora está en las políticas implementadas por el propio gobierno de Milei para mantener a raya a la inflación. “Hay empresas que cierran o ejecutan despidos masivos. Las que sobreviven no tienen caja para aumentar los sueldos. La gente se va quedando sin plata. Por eso dejan de poder pagar sus deudas”, señaló el economista. 

La realidad en los comercios: hoy no se fía, mañana tampoco

Hubo un tiempo en que todos los almacenes de barrio de la Argentina parecían tener un cartel con la misma frase impresa: “Hoy no se fía, mañana sí”. Una promesa imposible que se renovaba día a día, ya que el cartel era siempre el mismo y ese “mañana” no llegaba nunca. 

La chanza (porque eso era, una broma) describía una realidad relativa: en general, se fiaba, aunque no a cualquiera. La libreta del almacenero era parte de un mecanismo que mantenía a la economía del barrio en movimiento. 

Ese motor se apagó. “En los comercios de barrio, el fiado ya no existe”, dijo Camilo Kahale, presidente de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA): lo mató la crisis económica.

“La gente tiene deuda con los bancos y las tarjetas. Los comercios ya no dan crédito”, enfatizó Kahale, categórico. 

Blanca Cantero
"Necesitamos una ley para bajar los intereses usurarios que cobran"

Los datos fríos de una tabla oficial tienen por detrás una carga de dolor y frustración. Lo sabe bien Blanca Cantero, intendenta de Presidente Perón, el distrito que figura al tope de la lista en la provincia de Buenos Aires en cuanto a proporción de deudores morosos. 

“Si hay algo que no quiere el vecino de Presidente Perón, como cualquier ciudadano de este país, es tener deudas”, dijo Cantero a La Tecla. “Intenta pagarlas, pero, por supuesto, le cuesta muchísimo: los intereses son muy altos. En el banco local me dicen que la deuda es muchísimo más grande que en años anteriores. Sé que hay muchos vecinos a los que el sueldo les queda en blanco ni bien cobran”.

Cantero nota que el alto nivel de morosidad tiene un impacto en su distrito, no sólo en lo económico sino en lo emocional. “Todo el mundo está preocupado porque no le alcanza la plata. Muchos vecinos terminan cubriendo sus necesidades a través de créditos, pero lo que parecía una solución termina siendo una pesadilla”, dijo. “Es un momento difícil y penoso para todos. La gente está afectada psicológicamente con este tema”.

Para la alcaldesa, la solución debería venir desde el ámbito legislativo: “Ojalá las Cámaras puedan votar una ley para bajar los intereses usurarios que se cobran, y la gente pueda pagar con más tranquilidad”.

Zona de desastre
El Conurbano, epicentro de la crisis de deudas que azota a las familias

Entre todas las provincias argentinas, Buenos Aires se ubica un poco por debajo de la mitad de la tabla en términos de morosidad. Pero al interior del territorio se ve que existen situaciones dispares. 

El problema se concentra en el Conurbano: en el ranking de municipios bonaerenses por porcentaje de deudores morosos, los 29 primeros corresponden al Gran Buenos Aires, y dos de ellos (Presidente Perón y Florencio Varela) figuran en el top ten nacional. José C. Paz, San Vicente, Moreno, Malvinas Argentinas, Merlo y Ezeiza les siguen en la lista de distritos con mayor porcentaje de morosidad en la Provincia; en todos ellos, más de un tercio de los deudores están en mora. 

“En todos los conurbanos se nota el mismo fenómeno. Tiene que ver con que el sector industrial es el más golpeado por la crisis y es donde más se pierde empleo. Mucha gente se endeuda al quedarse sin trabajo. Ocurre lo mismo en el Gran Rosario y el Gran Córdoba”, explicó Julián Goya, director de Comunicación del CEC.

El economista Andrés Asiain, del CESO, coincide con ese análisis. “El Gran Buenos Aires es un centro industrial y la crisis pega más fuerte porque a nivel país hay un modelo antiindustrial vigente, implementado por el gobierno de Javier Milei”, afirmó. 

De los 135 distritos bonaerenses, el primero que aparece en el ranking y que no es del AMBA es Arrecifes. Se ubica en el puesto 30.

Lo que queda afuera
El último círculo del infierno está en los barrios y es el narco

Herramientas como el Mapa de la Deuda permiten seguir con todo detalle el estado y la evolución de la morosidad con entidades como bancos, empresas fintech, financieras y compañías dedicadas a la compra de paquetes de deuda. Pero tienen un límite: sólo registran lo que ocurre en el sistema formal. 

Hay una especie de espiral descendente, en efecto, que no se detiene en las empresas dedicadas a los préstamos a sola firma y con tasas exorbitantes. Por debajo de ellas se encuentran los prestamistas informales, que registran sus operaciones en cuadernos o un Excel privado, sin rendir cuentas al Banco Central. Y en los grandes suburbios, como el GBA o el Gran Rosario, esta actividad (ya de por sí irregular) frecuentemente está mezclada con el delito, advierten los especialistas consultados por La Tecla. 

Más precisamente, quienes actúan como prestamistas de última instancia en los barrios suelen ser los narcos. Las mismas calles por las que corre el dinero de la droga son las que recorren los vecinos que ya agotaron sus opciones en todas las instancias superiores y no tienen a quién más pedirle. 

También es la instancia más peligrosa, ya que en ese ambiente la falta de pago puede derivar en amenazas y hasta situaciones de violencia física. Así lo advirtió el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco.

 

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