Ibarguren le pone precio a los médanos: nuevas tasas mientras el turismo se desploma
Mientras la crisis económica golpea al turismo y los comerciantes reclaman alivio fiscal, el municipio de Juan Ibarguren apuesta a cobrar hasta $427.750 por la denominada ecotasa para ingresar a los médanos. A eso se suma un registro obligatorio para cuatriciclos, UTV y motos que cuesta más de $205.000. La polémica crece a las puertas de una temporada que genera preocupación.
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En Pinamar parece que la solución para enfrentar la caída del turismo es hacer más caras las vacaciones. Mientras miles de familias argentinas recortan gastos, reducen sus estadías o directamente descartan viajar, la gestión del intendente Juan Ibarguren decidió avanzar con un esquema de cobros para quienes quieran disfrutar de una de las principales atracciones de la ciudad: los médanos.
La llamada ecotasa puede alcanzar los $55.607 por una semana, $320.812 por la temporada completa y $427.750 por año. Son los valores publicados por la propia Municipalidad para determinados vehículos que ingresen a La Frontera Norte y Sur. Con detractores y voces que acompañan, todos coinciden en que "la Frontera es un quilombo", pero todos coinciden en algo: "Tenés que brindar un servicio, tenés que decir algo, y eso era previo, no después".
El argumento oficial es la preservación ambiental. Pero la pregunta resulta inevitable: ¿es este el momento de agregar costos a quienes todavía pueden tomarse unos días de vacaciones?
Cuánto cuesta y quiénes tienen que pagar
La ecotasa no alcanza a todos los visitantes que llegan a Pinamar. Se aplica a las camionetas 4x4 y motos con patente que quieran ingresar a los sectores habilitados de La Frontera. El municipio estableció cuatro modalidades de pago: $55.607,50 por semana, $106.937,50 por mes, $320.812,50 por la temporada comprendida entre el 15 de noviembre y el 30 de abril, y $427.750 por año.
Los vehículos municipalizados en Pinamar están exentos, al igual que los UTV y cuatriciclos inscriptos en el registro local. Quienes no ingresen a La Frontera tampoco deben abonarla.
Pero hay otro gasto. Desde el 1° de diciembre de 2026, los UTV, cuatriciclos y motos sin chapa patente deberán inscribirse obligatoriamente en un registro municipal para circular por los corredores habilitados del distrito. El trámite inicial cuesta $205.320 por vehículo, la renovación anual asciende a $136.880 y reponer las chapas identificatorias implica desembolsar otros $68.440.
La Municipalidad sostiene que el registro permitirá identificar conductores, realizar controles y sancionar infracciones. Una necesidad difícil de discutir después de los accidentes ocurridos en los médanos. Lo cuestionable es cuánto debe pagar el visitante para financiar ese sistema.
Los números del turismo no acompañan
La decisión llega en un contexto económico que está lejos de garantizar un verano exitoso. Durante las vacaciones de invierno, un relevamiento de 69 establecimientos difundido a partir de datos de la Secretaría de Turismo registró apenas un 36% de ocupación promedio en el partido.
En la ciudad de Pinamar fue todavía peor: 25%. En Ostende y Mar de Ostende, 13%. Valeria del Mar alcanzó el 42% y Cariló el 44%.
El fin de semana largo de octubre tampoco permitió despejar las dudas. Según los datos difundidos por el municipio, la ocupación promedio fue del 52%, aun con festivales y actividades deportivas destinadas a atraer visitantes.
El panorama nacional tampoco invita al optimismo. De acuerdo con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), durante el último fin de semana largo aumentó la cantidad de viajeros, pero las estadías promedio se acortaron un 10% y el gasto turístico total cayó un 2,2% en términos reales frente al año anterior.
La gente sigue viajando, pero cuida cada peso. Y ese es precisamente el contexto en el que Pinamar suma costos a una actividad recreativa que forma parte de su oferta turística.
Los empresarios piden bajar tasas y el municipio suma cobros
La contradicción es todavía mayor porque los problemas económicos del sector ya fueron planteados formalmente ante el Concejo Deliberante.
En septiembre, representantes de la Cámara de Empresarios Turísticos solicitaron una reducción de las tasas municipales. Advirtieron sobre el aumento de los costos operativos, la caída de la rentabilidad y las dificultades para trasladar los incrementos a las tarifas.
También señalaron que las reservas llegan cada vez más cerca de la fecha del viaje, complicando la planificación comercial.
Mientras hoteles, restaurantes y comerciantes intentan conseguir clientes, la gestión municipal sostiene un sistema que encarece algunas de las actividades elegidas por los visitantes.
Ecotasa: ¿para cuidar los médanos o financiar seguridad?
Hay otro punto que merece una explicación. La Municipalidad asegura que la ecotasa está destinada a la remediación, mantenimiento y preservación ambiental de los médanos.
Sin embargo, durante la reunión de la Comisión de Presupuesto del Concejo Deliberante del 14 de octubre, el concejal Alejo Yeza explicó que los fondos de esa tasa se destinan a financiar operativos de seguridad, cámaras y servicios de emergencias.
La diferencia no es menor. ¿La plata se utilizará para recuperar los médanos o para financiar tareas de seguridad? ¿Qué porcentaje irá a cada finalidad? ¿Existirá una rendición pública y detallada de lo recaudado?
Incluso los montos merecen una aclaración. La reforma aprobada el 5 de octubre fija una ecotasa anual de 500 módulos. Con el módulo municipal establecido en $590, el importe base sería de $295.000. Sin embargo, la web oficial publica un valor final de $427.750, un 45% superior, sin desglosar allí los conceptos que explican la diferencia.
La ecotasa ya figuraba en el Código Tributario de años anteriores. La gestión actual modificó su regulación y la combinó con un nuevo esquema obligatorio de registro que fue aprobado en octubre por 18 votos positivos contra ocho negativos.
Cuidar el ambiente, una excusa para recaudar
Nadie discute la necesidad de preservar los médanos, controlar la circulación y evitar nuevos accidentes. Pero cuidar el ambiente también exige planificación, fiscalización y transparencia sobre el uso de los recursos públicos.
El turismo es el principal motor económico de Pinamar. De él dependen hoteles, restaurantes, comercios, inmobiliarias y miles de puestos de trabajo.
Con una economía nacional debilitada, consumidores que gastan menos y empresarios turísticos que reclaman alivio fiscal, la prioridad debería ser conseguir que más visitantes lleguen y permanezcan en el distrito.
Sin embargo, la Municipalidad parece haber elegido otro camino: cobrar más a quienes quieren disfrutar de una de sus atracciones. Pinamar necesita más turistas, no más obstáculos para recibirlos. Porque de poco sirve recaudar más por cada vehículo si, con el tiempo, cada vez son menos los que deciden viajar.