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Jueves, 3 abril 2025
Argentina
31 de diciembre de 1969
Entrevista Exclusiva

Daniel Scioli: "Me pongo al frente de la seguridad"

El Gobernador bonaerense recibió a La Tecla en su despacho. Allí realizó un balance de su primer año de gestión y no esquivó ningún tema: objetivos cumplidos y metas pendientes, inseguridad, candidaturas, relación con sus ministros y más

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Cuando la gestión no había entrado aún en la primera curva, Daniel Scioli le decía a La Tecla: “Las cosas son más sencillas de lo que parecían”.



Era enero y había cuatro años por delante para pilotear la Provincia. Ahora, en la recta final de los primeros doce meses al frente del Ejecutivo, el Gobernador no perdió el optimismo, pero se zambulle con me-nos reparos en los temas candentes.



Acepta el problema de la inseguridad como la deuda a pagar con más urgencia, y asegura que le encanta ser Gobernador y que “no se la cree”. Jura no permitir internas en el gabinete, reconoce odiar las excusas y no oculta el mote de hiperquinético que le endilga su gente.



La sala de reuniones contigua a su despacho vuelve a ser el escenario de una nueva charla con este medio. En la escenografía sólo se agregaron cinco pantallas de TV, que muestran diferentes canales de noticias. Les da un vistazo, baja el volumen. Busca su silla predilecta, se sienta. “Increíble la cantidad de gente que había en Mar del Plata, una cosa de locos (en la apertura de los Juegos Deportivos)”, dice, para romper el hielo.



Viene de una reunión con Alberto Pérez y en breve participará de un acto. Se sabe que no estará más de cuarenta minutos sentado.



Arranca: “Cuanto más cerca uno está de los problemas, más fácil puede resolverlos. Cuando era diputado estaba muy poco en el despacho, cuando fui secretario de Tu-rismo, también. Me la pasé recorriendo el país. La Provincia es grande, pero sacar

el gobierno a la calle fue un tema central. Siempre les digo a los ministros que no nos encerremos en este microclima y que escuchemos a la gente”.



-La Provincia es grande y la inseguridad, también…



-La inseguridad hoy es un problema. Desde el primer día estoy trabajando para revertir esta situación con toda la voluntad política para estar al frente de esta lucha, coordinando todos los esfuerzos necesarios con los otros poderes, los intendentes y la ciudadanía. Hubo pasos que había que dar, como reconstruir la autoestima, la confianza y la motivación de la fuerza policial; alentar la participación ciudadana; avanzar con las buenas leyes, como la reforma del Código de Procedimiento Penal; disponer de más efectivos en las calles; atender la problemática de los jóvenes; mejorar el espacio público y luchar contra la droga. Otro tema es el de las motos, en el marco de la ley de Seguridad Vial que impulsamos para que se identifiquen los conductores, como en Colombia y Ecuador. Esta apertura de la Provincia al mundo también tiene que ver con intercambiar experiencias con otros gobernadores y alcaldes que tuvieron agendas similares a las nuestras.



-¿En qué hechos concretos se verán los cambios realizados la semana pasada en la policía? Porque pareciera solamente un cambio administrativo.



-El objetivo es que haya más efectivos en la calle, más cerca de la gente, más descentralización. La idea es atender en forma puntual la problemática y la realidad de los distintos municipios a partir de los mapas del delito, de los foros y de los diagnósticos que hay de cada uno de esos lugares. La policía es una institución estratégica en esta lucha, pero con ella sola no se arregla el problema, tampoco sin ella, y menos en contra de ella. Hay que articular con la policía, con la Justicia, con la ciudadanía y con los in-tendentes. Si bien el tema de la seguridad es responsabilidad nuestra, a veces, desde los municipios se impulsan cosas muy in-novadoras y colaboran con más luminarias o cámaras, aportando también en algunos casos móviles para algún tipo de patrullaje de otras características al tradicional.



-¿Ve a la Justicia comprometida con el tema de la seguridad?



-Este es el tema que más me preocupa y me ocupa. Es importante que haya un buen diálogo institucional y un compromiso de todos los sectores. La semana pasada convoqué a una reunión con todos los sectores. Si bien ya había hablado con los intendentes, con legisladores, con miembros de la Procuración, de la Corte y de asociaciones de Magistrados, no habíamos estado todos juntos en una mesa diciéndonos las cosas que nos dijimos y hablando con sinceridad de lo que está pasando. Sacarmos conclusiones importantes.



-¿Cómo recibieron los legisladores nacionales por la provincia de Buenos Aires su propuesta de bajar la edad de imputabilidad de los menores?

-Hay distintos puntos de vista, que yo respeto. Pero hay un problema con los menores. En su momento, se sancionó la ley de Responsabilidad Penal Juvenil, que nosotros pusimos en marcha para darles garantías a los menores, derechos de defensa, programas de reinserción y de inclusión. Pero nos encontramos con muchos casos de menores de entre 14 y 16 años que llevan adelante homicidios. No podemos decirle a la sociedad que no tenemos respuesta para esto.



-¿Avanzará en este sentido?



-Recuerdo los debates en la Cámara de Senadores, donde legisladores especialistas en temas de familia, como Marita Perceval, Vilma Ibarra o Sonia Escudero abordaron esto con mucha responsabilidad y profundidad. Consensuaron un predictamen de ambas cámaras -al que adhirieron el senador Gerardo Morales y el diputado Emilio García Méndez- con apoyo de distintas organizaciones y fue el que se presentó. El proyecto implementa un nuevo régimen Penal Juvenil, que incluye la baja de la edad de imputabilidad para los menores para los casos de delitos graves. Obvia-mente, no estamos hablando de servicio penitenciario tradicional, sino de institutos especialmente preparados para eso. Pero, con una gran ligereza, enseguida se empieza a decir que uno está pensando en encerrar a los chicos. Ojalá no tuviéramos que estar hablando ni pensando en estas cuestiones. Ningún extremo es bueno: ni pensar que con leyes duras se soluciona todo, ni dejar de poner límites.



-¿Se terminan politizando estos temas que necesitan de un debate profundo?



-Este no es un tema de derecha ni de izquierda, de ricos ni de pobres. La seguridad y la defensa de la vida nos tiene que comprometer a todos los sectores políticos. La seguridad es una política de Estado. Los que quieran usar esto políticamente, allá ellos. Nosotros vamos a hacernos cargo de este problema, y trabajamos para ir revirtiéndolo. Yo no soy de dar excusas ni de andar quejándome. Lo que importa es qué se hizo y qué no en relación con este tema. La gente no me votó para que ande comentando un tema que es obvio. Me dio la confianza para que podamos ir solucionándolo. No hay curas mágicas ni esto se soluciona de un día para el otro, sino reconociendo el problema y hablando en distintos niveles institucionales esta problemática. Los problemas no desaparecen solos. Acá estaba la teoría que señalaba que era mejor que el Gobernador no hablara de ciertos temas para no pagar un costo político. No me importan los costos políticos o personales que tenga que pagar. Yo voy al frente con todo en el tema de la seguridad. Con todo significa con toda la fuerza del estado de derecho, porque soy así, tengo un profundo sentido del deber y de la responsabilidad.



-¿Se llegará a instrumentar el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil en todos los departamentos judiciales?



-Sí. Estamos trabajando para eso e impulsando cambios en el área.



-¿Le llamaron la atención las declaraciones de Martha Arriola?

-Arroyo ya le había comunicado a Arriola este cambio el viernes anterior a esas declaraciones. El ministro se tiene que hacer responsable del área que no cumple con los objetivos y expectativas, y hacer los cambios que considere necesario. Arroyo lo hizo, y está bien.



-¿Qué estaba fallando?



-Lo que estaba fallando es que hay que atender en forma integral esta problemática. Le voy a dedicar los recursos que haya que dedicarle a este tema. Ya lo sabe el ministro de Economía, y le dije al jefe de Gabinete que en el presupuesto contemplen esta situación.



-Arriola denunció que tan solo el 17% del presupuesto del ministerio se destinaba al área de Minoridad. De hecho, desde la Justicia también cuestionan que los recursos para los programas de reinserción y prevención son insuficientes, y que falta institucionalización de esos planes…



-Pero Arroyo tomó esta decisión, y ella era la responsable de Minoridad. El tomó la decisión evaluando que no se estaba cumpliendo con los objetivos que tenía sobre esa área. Cada ministro es responsable de la organización dentro de su ministerio. El decidió hacer este cambio y me lo comunicó la semana pasada.



-¿Habrá aumentos presupuestarios en las áreas de Seguridad y Minoridad?



-Sí, precisamente, en el área de Minoridad habrá 100 millones más.



-¿Eso incluye la incorporación de más personal?



-Sí, de profesionales especializados en el tema de los institutos y todo lo que haga falta para cumplir con el fallo de la Corte.



-¿Le sorprendió que la Corte y la Pro-curación hayan dictado ese fallo después de la reunión que tuvieron el día anterior?



-No. Tenía algún tipo de información que iba a salir un fallo de esa línea. Pero no re-niego de esas cosas. Escucho y trato de cumplir. Aparte, los integrantes de la Corte buscan, más allá de su responsabilidad institucional, como ciudadanos, lo mismo que nosotros: atender esta problemática, que lleva años. Hay muchos miles de jóvenes sin trabajo, sin estudio, sin oportunidades, y tenemos que contener. Muchas veces son la consecuencia de la destrucción de la institución básica de la sociedad, que es la familia. Se perdieron muchos puestos de trabajo, son los hijos de las empresas que cerraron en los peores momentos de la crisis, por eso estamos muy atentos en apuntalar el empleo y la producción. Organizamos dos espacios de trabajo: la Mesa de

Seguridad y Justicia y la de Trabajo y Producción, con los ministerios de Trabajo, de Economía y de Producción.

En este nuevo contexto internacional y nacional no debemos permitir que se pierdan puestos de trabajo ni un solo dólar de inversión.



Balance del año



Camina hasta la pared de atrás, apaga el aire acondicionado. Antes de retomar la entrevista pide un yogur con cereales.

“No me importa salir en las fotos comiendo, el yogur es sano”, le dice al fotógrafo. Se muestra de buen humor.



-Falta poco para que culmine su primer año de gestión. ¿Qué cosas tiene en el debe y qué en el haber?



-La consigna “Cambio y soluciones” no es sólo una frase, tiene que ver con encarar cambios profundos en cada área. En la política social, el cambio se vio expresado

en la tarjeta social de alimentos, que reemplazó a los bolsones de comida tradicionales. Entre los logros cuento la reorganización de la policía, la organización económica de la Provincia y haber tenido mayor consenso con los gremios. Nos dio satisfacción el poder cumplir con el cronograma de días de clases. También, las ocho normas de justicia que sancionamos. Además, las leyes económicas fueron muy importantes porque, si no, hubiese tenido a la Provincia asfixiada a esta altura del año. Tuvimos dificultades con la problemática del campo. Recreamos el ministerio de Asuntos Agrarios con un hombre experimentado como Emilio Monzó, para que trabaje codo a codo con las organizaciones del agro. Una parte importante de esta provincia es ir descomprimiendo conflictos a través del diálogo. Me sentí muy acompañado, respetado y con buena predisposición de todos los sectores para ir superando las dificultades a medida que iban surgiendo e ir avanzando en este objetivo que tengo, de tener una provincia más moderna, más pujante, integrada al resto del país y al mundo, que seduzca, que atraiga inversiones.



-¿No lo estaba?



-La Provincia estaba un poco encerrada en sí misma. Hoy es una provincia más integrada al Gobierno nacional y al resto del país. Generamos el marco para que lleguen inversiones. A través de la ley de Iniciativa Privada llegan inversiones a puertos, a desarrollos turísticos.



-¿Entonces, hizo un buen trabajo Alfredo Atanasof en este sentido?

-Esa Secretaría fue creada para promover esto. Por esta circunstancia que se dio, y por la separación del ministerio, la incorporé a lo de Débora. El elaboró una agenda en sintonía con la Cancillería que me permitió organizar las misiones a San Pablo,

a Río de Janeiro y a Santiago de Chile; así que se trabajó bien.



-¿Cómo repercute la crisis internacional en este objetivo planteado de atraer inversiones?



-El tema del crédito va a ser cada vez más dificultoso. Por lo tanto, las empresas también se están repensando y reorganizando internamente. Algunas revén su planes de expansión, otras van viendo las inversiones que tienen en carpeta. Nosotros tenemos que estar muy cerca, explicando las oportunidades que tienen de invertir en la Provincia. Promover inversiones y aumentar la capacidad productiva es un eje central. Por eso, a los inversores de más de mil dólares, los atiende personalmente el Gobernador (risas). Si tienen una inversión para hacer, ya saben…



-¿Qué es lo más le gusta de ser gobernador?



-Resolver problemas, dar respuestas y solucionar cosas; me encanta.



-¿Cuál fue la decisión más difícil que le tocó adoptar en este año?



-(Piensa) Yo diría que la que más sufrí, o la que más me llegó, fue durante el paro docente. No por no poder comprender las razones, sino porque veía los trastornos de los más de cuatro millones de chicos que no podían ir a la escuela, y las complicaciones para los padres, y me angustiaba particularmente. Todo conflicto o reclamo me preocupa, pero ése, con tanto impacto social para las familias, fue un tema.



-¿Qué es lo que más le cuesta?



-Siento que esta responsabilidad me tocó en un momento de mi vida con experiencia. Lo que hice en el mundo empresario, en la política, en mi vida deportiva, me fue preparando de una manera u otra para poder tener el temple y la serenidad para tomar las decisiones de gobierno ante cada circunstancia, hacerme cargo de los problemas, escuchar y estar abierto. La gente siempre tiene razón. Lo peor que podés hacer es enojarte con la gente. Hay que saber escuchar lo que dicen el periodismo, la oposición y la gente.



-¿Cuál es el objetivo que pudo cumplir?



-Haber organizado un gobierno cohesionado, sin compartimentos estancos para optimizar la fuerza que tiene la Provincia. (Ríe) Siempre les digo a los ministros, un poco en serio, un poco en broma: “Ustedes no van a estar encerrados en despachos re-partiendo créditos y pauta publicitaria y yo comiéndome los huevazos en el interior de la Provincia”.



-“Hagámonos cargo todos”, les dice…



-(Ríe) Sí. Y sin beneficio de inventario. Cuando uno está en el gobierno es para poder luchar, y quiero el máximo compromiso. Y el que no está de acuerdo con ese espíritu, sabe qué tiene que hacer.

Yo soy muy claro: tengo confianza, pero exijo mucho. Y la única manera de satisfacer la exigencia es con resultados. No quiero excusas. Funcionario que da ex-cusas, no. Ya saben, es lo peor que pueden hacer. La gente no nos votó para eso. Que nadie me venga a decir que no puede, que no le alcanza, que le falta gente.

-Dicen que se enoja y se pone bravo cuando le llevan un planteo de ese tipo…

-Soy riguroso, sí. ¿Cómo sabés que me enojo? (ríe). Karina me dice: “Si la gente te conociera como en verdad sos...”. Soy exigente con los demás, pero primero me exijo a mí mismo.



-O sea que su evaluación sobre el gabinete es buena.



-Sí. Yo soy inconformista por naturaleza. Trato siempre de buscar la mayor eficiencia. El otro día me preguntaban sobre la seguridad, y dije: “No puedo decir que estoy conforme cuando siguen matando gente”. Eso no significa que no respalde y no vea el esfuerzo que está haciendo el ministro con el jefe de policía y la fuerza. En todo esto fue muy importante haber creado la figura del jefe de Gabinete y ministro de Gobierno. Eso me permite tener más actividad, más contacto con los intendentes, con los legisladores y con el Gobierno nacional. Si no, todo caía en mí. Mi jefe de Gabinete coordinador es el que lleva adelante la difícil tarea de atender lo demandante que es la Provincia. Quiero que los intendentes y legisladores estén bien atendidos, porque este gobierno se debe a los municipios. Ese trabajo lo hace muy bien Alberto, porque me permite hacer mi tarea. Si no, ¿cómo haría cuando tengo un viaje o debo atender otra situación? Si hay algún tema a solucionar, los ministros saben que tienen que ir a hablar con él.



Pasaron más de cuarenta minutos. Demasiado tiempo de boxes para quien ama el acelerador. Afuera lo esperan dos ministros y tres intendentes. En la última curva del primer año no repite que es más fácil de lo que parecía, pero sigue siendo optimista en ver la bandera a cuadros sin nadie adelante.

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