22 de julio de 2011
DE PRIMARIAS Y OTRAS YERBAS
Acompañando al otro candidato
Los jefes comunales oficialistas que tendrán que competir en octubre con otros kirchneristas se muestran dolidos. La bronca apunta a quienes los apoyan. De dónde vienen y qué buscan
La estrategia de sumar para arriba implementada por el Gobierno nacional no cayó para nada bien en la gran mayoría de los jefes comunales del Frente para la Victoria, que en las elecciones locales tienen que cruzarse con otro candidato apañado por la Casa Rosada. Ya sea en las primarias de agosto, como en las generales de octubre, varios intendentes deben soportar en sus distritos actos proselitistas que cuentan con la presencia de funcionarios o candidatos de mayor rango. Muchos protestan contra los rivales de las primarias, aunque el principal enojo apunta a los postulantes del Frente Progreso Social, y algunos de Nuevo Encuentro y el Partido Auténtico de los Cristianos, que pasarán derecho a las generales, siempre y cuando superen el 1,5 por ciento de los votos.
En realidad, la bronca no es con ellos, sino con los dirigentes de la Rosada que los apadrinan y acompañan en los actos de campaña, como viene sucediendo desde el 15 de julio, e incluso desde un par de días antes.
“Es una cosa de locos lo que han hecho. Después de todo lo que hemos acompañado el proyecto, y tras la excelente elección que hicimos en 2009, los jefes comunales de esta sección no tendríamos que compartir cartel con otro candidato”, cuenta un jefe comunal de la Tercera, y hace hincapié en que “no nos molestan los candidatos de Ishii, porque ése es otro cantar, en la mayoría de los casos se trata de gente desconocida, que casi no va a recibir votos; nos molestan los que vienen después, los que tenemos que cruzarnos en octubre”.
Y en esta ‘categoría’ aparecen los postulantes del Frente Progreso Social, una alianza armada para darles lugar a dirigentes kirchneristas que, aunque no llevarán la boleta del Frente para la Victoria en la primaria, terminarán sumando para la corona en las generales de octubre. Tal vez el caso más resonante es el de Mercedes, donde el integrante de La Cámpora, Juan Ignacio Ustarroz, aparece como un candidato fuerte y con serias chances de destronar a Carlos Selva.
Los porqués de la postulación del joven K fueron explicados más arriba: sumar a la candidatura de Cristina y Scioli. Pero ahí no radica el encono del mandamás municipal que, como nunca antes, salió a criticar al Gobierno por el estado de los planes de vivienda; el tema está en los indisimulados apoyos y avales que brinda al mencionado Ustarroz.
Hace un par de semanas, en el lanzamiento oficial de su candidatura, estuvieron, entre otros, el ministro de Economía y candidato a vicepresidente, Amado Boudou; la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; y el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisuales (AFSCA), Gabriel Mariotto. La pregunta en Mercedes es: ¿Quién apoya a Selva?
Las respuestas no aparecen. Lo cierto es que durante la inauguración de Tecnópolis el mandatario municipal se trató de mostrar lo más cerca posible del gobernador Scioli, que, como es sabido, no es de jugársela demasiado a la hora de optar por un candidato, salvo que se trate de un sciolista puro. Se puede decir que el de Selva es un caso especial, ya que prácticamente juega en soledad contra todo el aparato nacional.
No sólo en Mercedes hay postulantes oficialistas enfrentados a la actual administración local. También se da esta situación en Luján, donde la jefa comunal, Graciela Rosso, tendrá que medirse en las primarias de agosto con el ex intendente Miguel Prince; en San Martín, donde el hijo del intendente, Daniel Ivoskus, enfrentará en octubre a Gabriel Katopodis; y en La Plata, donde Pablo Bruera medirá fuerzas en las primarias con varios postulantes K y, en caso de ganarse el pase a las generales, se cruzará con el senador Guido Carlotto.
Los jefes comunales no disimulan su malestar y, si bien no sacuden dardos hacia la Rosada (en público), critican por elevación cuando le pegan al otro postulante kirchnerista. “No va a entrar ni siquiera la minoría aquellos que se quieren colgar de la pollera de la Presidenta”, señaló el mandamás de Hurlingham, Luis Acuña, durante su lanzamiento oficial.
En el mismo sentido añadió que “quisiera que haya elecciones todos los años, porque cada vez que dicen que estoy enfermo y que me muero, me alargan la vida. Estoy sano, no busco trabajo, y el candidato a intendente para la ciudad de Hurlingham se llama Luis Emilio Acuña”, señaló el cacique peronista, que en octubre deberá medirse con la postulante del FPS, Patricia Fernández, funcionaria del ministerio de Desarrollo Social de la Nación que, de más está decir, cuenta con el apoyo de Alicia Kirchner.
También hay bronca en el municipio de Marcos Paz, donde el mandatario kirchnerista de extracción radical, Ricardo Curuchet, que llevará la boleta oficial, deberá medirse en octubre con el senador justicialista Enrique Quito Salzmann, quien cuenta con el acompañamiento de prácticamente todo el peronismo local y se muestra confiado en comandar el Municipio desde diciembre próximo, aunque su intención era quedarse con la boleta con la que irá Curuchet.
Otro que jugará fuerte al amparo del Frente Progreso Social es el postulante
a la intendencia de Vicente López, Leonardo Rial, quien, de la mano del gobernador Scioli, buscará romper el récord de releeciones del Japonés García. El joven dirigente es apuntalado por los funcionarios del gobierno provincial Martín Cosentino (titular del PJ local) y Guido Lorenzino.
Algo similar ocurre en Esteban Echeverría, donde el a veces crítico Fernando Gray enfrentará en octubre al kirchnerista de Progreso Social y ex secretario de Gobierno del distrito, Ricardo Fernández, y al también kirchnerista de Nuevo Encuentro, Alberto Dodero. Con respecto a esta última candidatura, Gray fue contundente. “Mientras hablan de nueva política, de transparencia y renovación, arman una lista con lo peor del PJ y con el Sindicato de Camioneros. Es Moyano contra Gray apoyado por Sabbatella”, señaló el mandamás.
Tiempo de definiciones y de sacar a relucir las diferentes estrategias para imponerse en las primarias o, aunque sea, superar el 1,5 por ciento de los votos. Después, se verá. Lo cierto es que desde la Rosada colocaron varias fichas, como para no errarle y como para que el caudal de electores sea grande. Ante los enojos y reclamos de los protagonistas distritales, la contestación es sencilla: “Hay que jugar, muchachos; hay que jugar y defender el proyecto, y que gane el mejor”.
LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION Nº 424 DE REVISTA LA TECLA